Argentina-Colombia: Mauro Icardi tuvo la chance más clara, pero llegó forzado y la desperdició

Mauro Icardi Fuente: FotoBAIRES
11 de septiembre de 2018  • 22:24

Mauro Icardi se quedó afuera de Rusia siendo el goleador del calcio (28 tantos en 32 partidos), pero existía la certeza de que esa marginación no era definitiva, que sería una pieza ineludible en la renovación que se abrió post-mundial. Con Agüero en estado de hibernación e Higuaín en un progresivo alejamiento, Icardi está llamado a ser un convocado frecuente, a lograr una continuidad luego de los 187 minutos desparramados en cuatro partidos por las eliminatorias que tenía hasta anoche.

A los 25 años, todavía es más futuro que presente con la camiseta de la Argentina. Contra Colombia disputó 84 minutos (lo reemplazó Gio Simeone) sin sentirse suelto ni cómodo. En ese contexto adverso, no pudo cumplir con la ley del goleador: le quedó una y no la aprovechó. Suficiente para que sintiera una ligera decepción, porque todavía no está a la altura de la exigencia que se impuso hace unos días: "No me siento importante, todavía no demostré nada en la selección. Para ser importante necesito hacer goles, ganarme el respeto del grupo. A la gente la quiero enamorar con goles, no con palabras".

Cuando un goleador interviene poco y está la mayor parte del tiempo desconectado del juego, siempre le queda la posibilidad de redimirse si una aislada ocasión le llega a sus pies para la definición. Estos fueron los parámetros de Icardi en el primer tiempo. Le costó integrarse en los mejores momentos de la Argentina, en los primeros 30 minutos, pero dispuso de la posibilidad más clara a los 14, en una acción que comenzó con un toque suyo cerca del círculo central; la jugada derivó hacia a la izquierda y con una diagonal le marcó la asistencia a Tagliafico. Sesgado, Icardi sacó un zurdazo sin estar bien afirmado y permitió que Ospina despejara con las piernas.

La situación desaprovechada hizo recordar a otras similares de Icardi hace un año, contra Venezuela por las eliminatorias, en el Monumental.

El rosarino comenzó vigoroso, al minuto ya había cometido una falta. Vigilado por Davinson Sánchez y Murillo -excompañero en Inter-, Icardi jugó mucho de espaldas, con escaso entendimiento con los volantes. En más de una ocasión hizo un gesto de desaliento porque no los buscaban cuando él se procuraba espacios. No pudo incidir mucho en ataque, más allá de que por su condición de centrodelantero neto contribuía al fijar a los dos zagueros rivales. Sus estadísticas del primer tiempo se completan con un cabezazo defensivo y siendo el futbolista argentino que menos tocó la pelota (nueve veces; en la segunda etapa agregó siete).

Tampoco hubo nexo cuando ingresó Dybala. Se quedó varias veces en el área pidiendo una habilitación que no llegaba por imprecisa o por ser a destiempo. La bronca lo llevó a patear un poste cuando Pavón no le tiró un buen centro en una jugada que él originó haciendo de pivote.

Lionel Scaloni se mostró conforme con el rendimiento del N° 9: "Estamos contentos con Mauro, intentamos que se acople lo más rápido posible y lo hizo de una manera increíble. Tuvo movimientos interesantes y fue importante para presionar la salida de Colombia. Está de más decir que es un jugador para el futuro de la selección".

Como la selección, Icardi por ahora está verde. Ansioso, el fruto del gol no sale de sus pies.

La oportunidad de Icardi

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