Netflix: Gul, una serie entre la paranoia política y el terror sobrenatural

Ghoul
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Paula Vázquez Prieto
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24 de septiembre de 2018  • 00:44

Gul (India, 2018). / Creador: Patrick Graham. / Elenco: Radhika Apte, Manav Kaul, Mahesh Balraj, Ratnabali Bhattacharjee, Rohit Patak. / Disponible en: Netflix. / Nuestra opinión: muy buena.

La segunda apuesta de Netflix a las coproducciones con India, luego de Sacred Games, deja en claro que la combinación entre los géneros de Hollywood y el ambiente localista de Bombay puede dar buenos resultados. En solo tres episodios, Gul establece un mundo en permanente guerra, en el que las fuerzas represivas del gobierno indio cazan opositores y persiguen disidentes con la complicidad de infiltrados y delatores. Nida Rahim (la excelente actriz de Sacred Games y Lust Stories) es una oficial asignada al interrogatorio de un peligroso líder de la oposición al régimen, dispuesto en una base secreta en las afueras de la ciudad. Asediada por la culpa y la negación que signó la detención de su padre, Nida enfrenta la lealtad a los ideales de su facción no sin las contradicciones y ambigüedades de todo partidismo, en este caso definido por un creciente clima de terror que va a apoderándose de esa lucha intestina.

Trailer - Gul - Fuente: Netflix

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El "gul" es un espíritu demoníaco, nacido de una leyenda musulmana e invocado para confrontar a sus víctimas con los más irredimibles pecados. En el inicio, un comando ingresa en un edificio en ruinas para encontrar los destellos de sus propias sombras, casi como un anticipo de ese cruce radical entre horror y nacionalismo que se va a ir tejiendo minuto a minuto. El uso del fuera de campo como espacio de lo siniestro es una constante narrativa y existencial: es allí donde se albergan las apariciones más espeluznantes pero también donde germinan las dudas que no pueden expresarse a plena luz. Sin demasiadas veleidades visuales y en unos interiores concéntricos, la puesta en escena se hace cada vez más opresiva y abigarrada, potenciada por la insistente reverberación sonora, y deudora de los colores ocres que ya habían definido a Sacred Games pero aquí conjugados con el claroscuro del terror sobrenatural.

Creada por Patrick Graham (quien dirige y escribe los guiones) y producida por Jason Blum (uno de los responsables de Insidius y Huye), Gul no escapa a las convenciones del folclore ancestral que siempre alimenta al género, pero logra darle una apariencia efectiva y desconcertante, que nos hace sobresaltar sin abusar de efectismos previsibles, y que dosifica lo fantástico para nunca perder el anclaje en los conflictos políticos y sociales que elige como clave de su retrato de esos tiempos convulsos.

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