La AFA autodestructiva que pide tiempo y alienta el show de candidatos

Cristian Grosso
Cristian Grosso LA NACION
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11 de septiembre de 2018  • 22:56

Fue Claudio Tapia el que anunció frente a los medios que Lionel Scaloni y Pablo Aimar se harían cargo de la selección argentina, y también fue Tapia el que confesó que todavía no se los había comunicado. Fue el círculo de Tapia el que filtró entre algunos periodistas que Jorge Sampaoli no tenía forma de resistir en el cargo después del Mundial de Rusia. Desde el mismo sector se anticipó que Lionel Messi no participaría de los amistosos del segundo semestre de 2018 y también se entregó la primera lista de convocados del ciclo interino. Siempre desde el mismo lugar, se supo que las aproximaciones con el entorno de Pep Guardiola fueron reales y que con Gerardo Martino ya hubo un par de contactos para convencerlo de que reasuma a finales de año, cuando termine su contrato con Atlanta United, de la MLS. Esto es mentira. Otro truco para desviar la atención, para simular interés y ponerse a resguardo. Más allá de que entre Tapia y Martino existe un auténtico vínculo, para que regrese el entrenador se tendría que vaciar la AFA. Ya estaban muchos de estos dirigentes cuando Martino se marchó en 2016, agotado por el abandono de los clubes. Los que serían aliados en la propulsión presidencial de Tapia y también los disidentes.

La AFA es autodestructiva. Proclama que su atención solo está depositada en delinear un programa integral de 2018-2028 y que recién después se ocupará de buscar el perfil del entrenador que potencie ese plan maestro, pero por otro lado confiesa que tentaron a Guardiola, intenta instalar a Martino, coquetea con Marcelo Gallardo, sueña con Mauricio Pochettino, no descarta a Guillermo Barros Schelotto, proyecta exponer a Diego Simeone, sondea la reacción popular ante el apellido Mascherano y, por si acaso, le regala un guiño a Jorge Almirón, el preferido de Mauricio Macri. José Pekerman no aparece en la lista y desde Viamonte no encuentran mejor descrédito que su edad: "Está viejo", rebota como una sentencia cruel. Daniel Angelici asegura que sin dudas a fin de año habrá un entrenador designado, y algunos de sus pares cada día fortalecen la teoría de que Lionel Scaloni podría continuar hasta la Copa América de mediados de 2019 en Brasil.

Así llegaba la selección argentina al estadio para enfrentarse a Colombia - Fuente: Twitter

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"La idea es tener un cuerpo técnico confirmado para el año que viene. Hablar de nombres sería una falta de respeto para Scaloni, para Samuel y para Aimar, que están dando una mano importantísima. Uno se sorprende al verlos trabajar. Scaloni, por ahora, va a ser el técnico hasta fin de año", cuenta Tapia desde Nueva Jersey. Conviene tomarlo con pinzas, claro. Después, la realidad suele desmentir las palabras. Y mucho más cuando se escucha invocar a 'la falta de respeto'. Todas las filtraciones, casi diarias, no son casuales ni ingenuas. Tampoco edificantes, desde luego. En los amistosos del mes próximo, en Arabia Saudita, Egipto y Brasil examinarán a la Argentina y subirán las exigencias con relación a esta gira por los Estados Unidos.

Hasta las buenas ideas es capaz de arruinar la AFA. El proclamado proyecto 2018-2028 es una saludable iniciativa mal comunicada. El Departamento de Desarrollo de la AFA lo elabora genuinamente, con una acotada apertura hasta ahora. Bajo lineamientos generales de la Conmebol, todavía no se escuchó la voz de ex glorias ni ex entrenadores de la selección. Tampoco de la conducción formativa de los seleccionados nacionales. Y ahí aparece otra distorsión que anima la AFA: Tapia ya se reunió con Hugo Tocalli imaginando un espacio que actualmente está ocupado. La gravedad está en la impertinencia, la desprolijidad. La administración Tapia presume de trabajar en un plan serio, como la piedra refundacional, y a la vez alienta el carrusel de candidatos para la selección. Desconfiar se vuelve una obligación.

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