A mayor pobreza, menor salud

Fernando Zingman
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12 de septiembre de 2018  • 10:15

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluyen la cobertura universal de la salud, indispensable para alcanzar otras metas en derechos humanos como el fin de la pobreza, el hambre cero y la reducción de desigualdades.

A pesar de estos avances, conviven en las provincias del noroeste argentino (NOA), así como en otras regiones del país, importantes inequidades - pobrezas urbanas y rurales - que inciden en el grado de salud y bienestar de la población. Las condiciones de pobreza multidimensional de niños, niñas y adolescentes en la región superan el 42%, según análisis realizados por Unicef. Los embarazos en la adolescencia tienen en estas provincias índices que se elevan entre 3 y 4 puntos del promedio nacional. El porcentaje de madres adolescentes, en el NOA, alcanza el 17,5%, frente al 13,8% de Argentina.

Los hijos de madres adolescentes presentan mayores probabilidades de enfermarse y son más propensos a tener diferentes trastornos del desarrollo. Además, el embarazo en estas edades precipita las probabilidades de interrumpir su educación - especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad- y es sabido que la educación de la madre es uno de los factores que más incide en el bienestar de sus hijos.

Por otra parte, el 15% del total de madres adolescentes del NOA tiene más de un hijo durante esta etapa, lo cual evidencia una reiterada vulneración de derechos en materia de acceso a servicios de salud y prácticas anticonceptivas. Estas circunstancias se agravan en tanto el Sistema Informático Perinatal revela que una abrumadora mayoría de las madres adolescentes, hubieran preferido demorar su maternidad.

Lo enunciado da cuenta de una serie de inequidades de acceso al sistema de salud y educativo, que se profundiza por determinadas características propias de la región como lo son la geografía o la pertenencia a comunidades originarias, entre muchas otras.

Resolver problemas claves para la salud, como la morbimortalidad materna y el embarazo no intencional en la adolescencia, requiere además superar discriminaciones en perjuicio de las mujeres en el diseño e implementación de algunas políticas públicas y en la organización y prestación de los servicios de salud.

En los últimos años, la Argentina experimentó un importante avance en el reconocimiento del derecho a la salud integral de las y los adolescentes, que se vio especialmente reflejado a nivel normativo y legislativo. Sin embargo, como en todo proceso de cambio de paradigma (de tutelar al de derechos), aún se recorre una transición -con tensiones y divergencias-, particularmente a nivel político y comunitario, en la cual la participación de las y los adolescentes es un factor clave.

Creemos que una inversión continua en la infancia y en la adolescencia es la condición necesaria para generar una ciudadanía activa, que toda sociedad de derechos necesita, para desarrollarse de manera equitativa, inclusiva y sostenible. Hacer accesibles estos derechos interpela a los estados por la persistencia de situaciones precarias en la vida de los chicos y chicas.

Por Fernando Zingman, Especialista en Salud de UNICEF Argentina.

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