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River venció a Platense y Gallardo puede sacar conclusiones incluso de un partido discreto

Pratto festeja el primer gol de River
Pratto festeja el primer gol de River Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Juan Patricio Balbi Vignolo
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12 de septiembre de 2018  • 12:42

La Copa Argentina le sienta bien a River. No importa el escenario o el rival. Hasta en esos partidos que parecen tener el boleto comprado hacia un 0-0 imposible de destrabar, el equipo de Marcelo Gallardo logra encontrar una llave para encaminar una nueva victoria. La de ayer, la número 15 de forma consecutiva en el torneo -récord absoluto para una competencia organizada por AFA en el profesionalismo-, fue una de esas noches: Platense fue un obstáculo difícil de sortear.

Además del triunfo por 2-0, que le permite estirar el invicto a 26 juegos (16 ganados y 10 empatados) y conseguir el boleto a los cuartos de final, son aspectos muy puntuales que el técnico puede rescatar de cara a un rally más que desgastante. En el primero de los siete compromisos que tendrá que disputar hasta el 5 de octubre (incluidos los dos duelos con Independiente por los cuartos de final de la Copa Libertadores y el superclásico con Boca por la Superliga), nada le fue fácil al Millonario, que no sufrió pero debió trabajar más de lo imaginado.

Nuevamente fue Rafael Borré el jugador más peligroso de River, quizás la certeza más grande que se lleva el entrenador. Pese a estar un tanto fastidioso, el delantero colombiano exigió constantemente a los defensores de Platense, peleó cada pelota hasta el final y generó las opciones más concretas del juego: a los 40 minutos del primer tiempo, el arquero De Olivera le tapó un fuerte remate que pudo haber sido el 1-0; y luego, a los 17 del complemento, tras una salida desde el fondo que derivó en un pase largo de Montiel, le ganó en velocidad la posición a Bocchino, quien le cometió un claro penal en el área, que Pratto cambió por gol.

Repleto de confianza, Borré sigue sumando puntos para mantener la titularidad que Gallardo le confió en la vuelta de los octavos de final ante Racing, la noche en la que respondió siendo figura y marcando un gol. Es que el delantero entiende bien el juego, se adapta a lo que pide cada jugada (retroceder, picar en profunidad, tirar una diagonal, arrastrar marcas) y con su movilidad inquieta constantemente. Quizás por eso, cuando ingresó Scocco -autor del segundo gritó, también de penal- a los 24 minutos del complemento, el DT eligió dejarlo en cancha y reemplazar a Pratto.

Otro de los aspectos que el Muñeco puede rescatar para sumar tranquilidad es el ingreso de Ignacio Fernández, quien había salido lesionado en el inicio del último partido ante San Lorenzo y se entrenó de forma diferenciada hasta ayer por una molestia muscular en el isquiotibial izquierdo. Desde que ingresó, a los 12 minutos de la segunda parte en lugar del juvenil Ferreira, a pura energía (remató dos veces al arco en sus dos primeros minutos en cancha) le cambió la cara a River: aportó despliegue y profundidad, mejorando así la circulación de balón del equipo.

Es que el Millonario no supo tener claridad, cambio de ritmo ni despliegue para crear fútbol hasta su ingreso. El esquema 4-2-2-2 que dispuso el técnico Marcelo Gallardo fue bien contenido por el 4-2-3-1 de un ordenado y metódico Platense, que aguantó hasta donde pudo y lejos estuvo de generar peligro en el área de Lux.

Una de las principales falencias estuvo en la poca conexión que tuvieron De La Cruz y Ferreira, las dos cartas de sorpresa y explosión en el mediocampo: jugaron muy distanciados, uno en cada banda, y pocas veces se asociaron para romper líneas. Con Ponzio y Enzo Pérez oficiando de contención y primer o segundo pase en la salida, pocas pelotas llegaron a los pies de Pratto y Borré con riesgo.

Sin dudas, se sintieron las ausencias -por la fecha FIFA- de Gonzalo "Pity" Martínez y Juan Fernando Quintero, los dos jugadores más peligrosos que tiene el plantel. Lo mismo ocurrió con Nacho Fernández, hasta su ingreso que ayudó a destrabar el juego: se ubicó más cerca del espacio entre el círculo central y la medialuna del área rival, un hueco que durante la primera parte no fue cubierto.

Pensando en el duelo del próximo miércoles ante Independiente en el inicio de la serie de los cuartos de final de la Libertadores, y en el superclásico que se disputará el domingo 23 en la Bombonera, el aporte goleador de Pratto y Scocco también es un punto que suma, especialmente en la confianza para ambos de cara a días decisivos.

River no se lució ni convenció. Pero encuentra soluciones y respuestas cuando más lo necesita. Así, la Copa Argentina vuelve a tenerlo como protagonista en las instancias finales de un torneo que es la puerta más accesible hacia la clasificación de la Libertadores 2019. Aunque claro que ahora el foco será otro: se viene lo más duro del semestre. Y Gallardo sabe que su equipo debe volver a responder en otro momento crucial. Para eso, necesitará mostrar mucho más de lo que se vio ayer.

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