Infección bacteriana: aumentaron las consultas en guardias de hospitales porteños, pero no hay colapso

Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
Federico Acosta Rainis
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12 de septiembre de 2018  • 14:48

En la puerta de la guardia del Hospital General de Niños Pedro de Elizalde hay un cartel que dice: "Si tiene tos +fiebre +conjuntivitis +manchas en la piel diríjase urgente a ventanilla de guardia". Adentro, en una sala de repleta de familias con niños, son varias las filas de gente parada esperando. En una de ellas está Cáterin Daluz, que llegó hace media hora y tiene a su hijo de un año en brazos. Todavía no consiguió turno para que la atiendan. "Somos de Montegrande y lo llevé a varios hospitales. Me dicen que no tiene nada, pero sigue brotado", cuenta a LA NACION.

Como Cáterin, son muchas las personas que llevaron a sus hijos a las guardias públicas de la Ciudad de Buenos Aires para realizar chequeos por la bacteria Streptococcus pyogenes, que ya provocó seis muertes en el país. Si bien los especialistas aseguran que no hay un brote, la Secretaría de Salud de la Nación emitió un comunicado en el que aconsejó no demorar la consulta médica si se presentan síntomas.

"Vi lo del virus en la televisión y vinimos rápido para acá porque los casos están aumentando. Ayer había tres y hoy hay cinco [a las 14 se confirmó un sexto caso]. La mayoría vino por lo mismo", explica Daluz con preocupación. Según le dijeron otras madres, la espera es de al menos seis horas. Desde el hospital aseguran que habitualmente no pasa las dos horas, pero hoy la demanda es mucho mayor. "Los médicos, las enfermeras, están todos atendiendo. Ayer hubo mucha gente pero no tanto como hoy", dice un empleado que prefiere no dar su nombre.

En el Elizalde fallecieron dos de las seis víctimas fatales por infecciones de la bacteria. Ademas de esos dos menores, murieron un bebé de 20 meses en Río Negro; dos niñas, de seis y siete años, una de Rosario y otra de Posadas; y un hombre de 40 años en Pergamino. En la provincia, hay tres chicos internados en estado grave.

La intranquilidad se repite entre los adultos, muchos de lo cuales llegaron desde lejos. "Vinimos acá porque siempre nos atendieron bien pero no pensé que iba a haber tanta gente", relata Nicolas Gómez, de Lomas de Zamora. Junto a él está su hija Chiara de cuatro años. "La nena tiene una picazón en el cuerpo y ayer le subió la fiebre. Cuando vi los síntomas escritos el cartel en la puerta me desesperé", agrega.

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En el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez la situación es parecida, aunque la cantidad de pacientes es sensiblemente menor. Paula Da Silva está en la guardia desde hace dos horas junto a sus hijos, Máximo y Tobías, de 8 y 4 años, aguardando que atiendan al mayor que tiene un cuadro de fiebre y dolor de garganta. "Mi marido me avisó que estaba el virus y vinimos", dice. Llegaron desde Ramos Mejía buscando una mejor atención que en los hospitales de su barrio, donde asegura que la mandaron directamente a la casa. "Tengo el número 53. Hay muchos chicos y estamos acá todos por lo mismo", relata Da Silva.

"Aumentaron las consultas de la guardia pero no estamos desbordados, se puede abarcar la demanda -explica a LA NACION Ángela Gentile, infectóloga pediatra y Jefa de Epidemiología del Gutiérrez-. Mucha gente se acerca por alarma: hay que ocuparse pero no entrar en pánico porque no hay un brote".

En el Gutiérrez no detectaron hasta el momento ningún caso de Streptococcus pyogenes. La especialista recuerda que los chicos de tres a ocho años son quienes tienen mayor posibilidad de contagio, pero que no todo síntoma implica la enfermedad. Son señales posibles la fiebre elevada, de más de 38 grados, el decaimiento, los cuadros de anginas, las infecciones en la piel o los cambios en su coloración.

¿Qué es la bacteria?

El Streptococcus pyogenes es la bacteria que suele estar asociada con las faringitis en los chicos y se trata tempranamente con penicilina.

¿Qué causa?

La infección puede presentarse en tres formas, de acuerdo con la gravedad. La más leve incluye la faringitis y las lesiones de la piel, a través de las que se puede transmitir la bacteria por contacto. En la forma moderada, la infección invade por debajo de la piel y es necesaria la internación para administrar medicación por vía intravenosa. En los casos más graves, la infección produce una liberación de toxinas que va afectando a varios órganos. Esto dependerá de cada organismo y de la cepa del Streptococcus.

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