srcset

Es jardinera y llevó su amor por la naturaleza a la joyería

Natalia Iscaro
(0)
12 de septiembre de 2018  • 15:58

Florista y joyera, Bárbara Pepe es creadora de piezas inspiradas en la jardinería. Son pulseras, anillos, collares, dijes y pins que relevan paisajes y cuentan historias. Der.: amuletos jardineros que pueden llevar inscripciones personalizadas
Florista y joyera, Bárbara Pepe es creadora de piezas inspiradas en la jardinería. Son pulseras, anillos, collares, dijes y pins que relevan paisajes y cuentan historias. Der.: amuletos jardineros que pueden llevar inscripciones personalizadas Crédito: Inés Clusellas

Bárbara Pepe habla el idioma de las flores y el de las joyas. Su emprendimiento, Paisajita, es una muestra de que entre ambos existen lazos donde la inspiración es solo el punto de partida. Técnica en Jardinería (UBA) y Técnica en Fotografía, el camino de Pepu -como le dicen- es un ejemplo de que los estudios no definen la profesión, sino que la alimentan, moldean y transforman. "Terminé fotografía en Rosario, donde nací, y me ayudó a encontrar mi estilo de fotografía, pero no me imaginaba trabajando de eso. Con la jardinería me pasó lo mismo: es una gran pasión, pero me fui dando cuenta de que no quería vivir de eso", cuenta desde su taller. En su relato, todo se construye de a poco, con paciencia, dedicación y algo de azar, como las flores más lindas de un jardín. En la Escuela Argentina de Arte Floral estudió Tocados, y a eso se dedicó durante unos años. Viajó a Canadá, donde trabajó, y se imaginó volviendo a Buenos Aires para abrir su propia florería, como aquellas que veía alegrar las calles de Toronto. Pero a su regreso, un curso de joyería en el taller de Julia Álvarez le abrió una nueva puerta al conocimiento y a la vocación. "Empecé con la joyería con la idea de aplicar perlas y otros elementos a mis tocados, porque me partía un poco el alma tirar las flores. Al principio era algo romántico, pero con el tiempo fue despegando Paisajita y tuve que elegir entre los tocados y la joyería", recuerda. "Recién ahora empecé a decir que soy joyera, pero siento que todo el camino que hice me llevó a ser lo que soy hoy".

Bárbara, en pleno proceso de soldado de una de sus piezas de arte en miniatura
Bárbara, en pleno proceso de soldado de una de sus piezas de arte en miniatura Crédito: Inés Clusellas

Pepu aprendió a coser y tejer con su abuela, cuando era pequeña. Allí se despertó ese ánimo creador y constructor que la acompaña en todas sus aventuras. "De chiquita siempre estaba en el piso cosiendo o bordando, y todavía hoy siempre estoy haciendo algo con las manos". Sus piezas son pequeñas, y eso le exige un nivel de concentración que la abstrae del mundo a su alrededor. Alpaca, cobre, bronce y plata van dando forma a los dioramas, en forma de dijes para colgar, que son paisajes que cuentan historias y remiten a lugares que tienen un significado especial para sus dueños. Luego están los collares de diagramas florales: un esquema botánico para describir flores, para colgar y lucir un gusto personal. Están los anillos tronquitos (que muchos novios eligen como alianza) y los collares y pins de Bambi, una introducción al mundo de la fauna. Para este otoño, Paisajita lanzó una edición limitada de pins con una hojita y bellota.

Mis joyas remiten a un paisaje, o un avión o barco que te llevan a un lugar, o un jardín que te hace acordar a donde estuviste. Me gusta la idea del bosque, donde hay mucho para explorar y descubrir
Bárbara Pepe

"Joyería por manos jardineras" es el lema de la marca, y todo tiene que ver con los paisajes. "Mis joyas te remiten a un paisaje, o un avión o barco que te llevan a un lugar, o un jardín que te hace acordar a donde estuviste. Me gusta la idea del bosque, donde hay mucho para explorar y descubrir". Pero la exploración no es puro simbolismo: una vez por semana, Pepu cuelga sus herramientas en el taller y se encamina a la Facultad de Agronomía, donde dicta la materia de Topografía, y junto a sus alumnos releva terrenos para hacer planos, utilizando brújulas, teodolitos, e instrumentos que la sumergen en un universo que es parte de su ADN. "La botánica es mi verdadero amor", relata casi como contando un secreto, y declara que siente que hoy la palabra se usa demasiado, y a veces con error.

Pins de otoño de edición limitada, realizados en bronce y cobre. Der.: Prendedores con herramientas de jardín en bronce y plata
Pins de otoño de edición limitada, realizados en bronce y cobre. Der.: Prendedores con herramientas de jardín en bronce y plata Crédito: Inés Clusellas

Inquieta y hacedora, cuenta de su nuevo proyecto: el local, showroom y espacio de taller de Club Merienda, un colectivo de joyeras que integra junto a Lucrecia Vinzón, Victoria Maggi y Victoria Belvedere. Allí, sus clientes podrán comprar o acudir a un taller de donde se lleven su primera joya. Un proyecto que sigue a otros, para descubrir siempre un paisaje más.

Si te gustó esta nota, también podés leer

Saberes ancestrales: dónde aprender a hacer tintes naturales con plantas

El mimbre como protagonista de esculturas monumentales

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.