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Sobre la maldita obsesión de obtener un simple like

Una obra definida por lo coreográfico
Una obra definida por lo coreográfico Crédito: Akira Patiño
Alejandro Cruz
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13 de septiembre de 2018  

PRESIDIO. Dramaturgia y dirección: Lucio Bazzalo. Intérpretes: Nicolás Balcone, Catalina De Chazal, Heidi Fauth y Gisel Gainsborg. Diseño de vestuario: Ana Nieves Ventura. Diseño de luces: Akira Patiño. Música original: Alejandro Kauderer. Dramaturgista: Heidi Fauth. Dirección coreográfica: Gisel Gainsborg. Fotografía: Akira Patiño. Sala: Patio de Actores, Lerma 568. Funciones: jueves, a las 21. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

P residio, montaje de Lucio Bazzalo, fue creado en el marco del Laboratorio de Experimentación Teatral. En escena se despliega un proceso de reiteración rotativa en la cual cuatro performers indagan la relación entre cuerpo, palabra, imagen y pensamiento mientras repiten y exorcizan mandatos sociales, las estrictas "buenas formas" de las redes sociales y el rígido patrón de lo masculino/femenino.

La obra tiene elementos de teatro físico o de un montaje definido por lo coreográfico a cargo de cuatro intérpretes (Nicolás Balcone, Catalina de Chazal, Heidi Fauth y Gisel Gainsborg), en los que se perciben formaciones distintas. En la constante mutación de situaciones y personajes, el macho alfa dejará de serlo o una de ellas será una especie de Michael Jackson en medio de una decidida impronta trans, mientras en varios momentos parecen sacarse selfies perfectas de una vida que quiere ser ideal según los manuales de estilo de la época en su búsqueda desesperada de un like. Tanto en su tránsito circular como en sus puntos de fuga, la propuesta va acumulando tensiones en una progresión no necesariamente lineal. En el mapa de las subjetividades hay secuencias en las que parecería que el trabajo dramatúrgico atraviesa zonas más endebles, como si la reiteración y su progresión no fueran lo suficientemente potentes como para transformarse en un signo de peso. Pero hay otras sucesiones de imágenes y movimientos en las que esos fragmentos se condensan de tal forma que terminan alumbrando esta inquietante reflexión escénica de cruce de lenguajes.

Presidio es una exploración escénica que, seguramente, no está cerrada. Tampoco está cerrado el "espectáculo" en sí mismo (ni tiene por qué estarlo). En esta creación de Lucio Bazzalo, la música de Alejandro Kauderer y la coreografía de Gisel Gainsborg son dos aliados fundantes de este universo habitado por seres que se resisten a ser condenados por tribunales superiores porque, seguramente, ni los representan.

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