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Diagnóstico: cómo está el mapa de las exportaciones argentinas

La devaluación le da un impulso al sector exportador, pero para los especialistas no alcanza; incrementar la capacidad productiva, la competitividad y buscar nuevos acuerdos comerciales se constituyen como objetivos
Gabriela Origlia
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13 de septiembre de 2018  

Crédito: Shutterstock

Todo indicaría que con el tipo de cambio real en los niveles de 2009, un valor muy propicio para exportar, las ventas al exterior deberían despegar rápidamente. Sin embargo, los economistas coinciden en que no es el único factor que impulsa las ventas al exterior. La evidencia es que en 2002, cuando la Argentina registró el ajuste cambiario más grande de la región, sus exportaciones crecieron por debajo de las de los vecinos.

En el "mapa" de las exportaciones argentinas hay datos claves. La participación de todas las exportaciones argentinas alcanza el 0,32% del PBI mundial cuando hace medio siglo era del 0,81% (cayó en un contexto de alza del comercio internacional); en este siglo los gobiernos nacionales firmaron acuerdos comerciales por el equivalente al 9% del PBI mundial y al 25% de la población del mundo. En el mismo período, Chile acordó con 88% del PBI y 63% de los habitantes.

Veinticuatro cadenas agroindustriales explican el 60% de las exportaciones totales; más de dos tercios corresponde a los granos y sus derivados, le siguen las economías regionales y los encadenamientos pecuarios (avícola, lácteo y bovino). El segundo complejo exportador es el automotor y el tercero, el de servicios basado en conocimientos.

El país no exporta montos significativos a 20 de los principales 30 importadores del mundo; en la Argentina hay pocas empresas exportadoras con dimensiones internacionales (solo 12 venden al mundo más de US$1000 millones anuales y 57 más de US$100 millones). También hay pocas locales radicadas afuera: seis entre 100 son argentinas; 33 son de Brasil; 25 mexicanas y 15 chilenas.

El año pasado -con un tipo de cambio retrasado- el país registró el peor resultado en materia de exportaciones de los computados en la región. Las operaciones de Brasil, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia crecieron arriba de 10%; las de Uruguay y Paraguay lo hicieron a una tasa superior a 9% y las argentinas, 0,9%. La Argentina exporta apenas 15% de lo de México; 26% de lo de Brasil y 16% menos que Chile. El ratio de exportaciones/PBI argentino es el más bajo de la región; menos de 10%, mientras que en América Latina se llega al doble.

Marcelo Elizondo, director de la consultora DNI, afirma que todos los datos dejan en claro que un buen tipo de cambio ayuda, pero no es suficiente; hay un combo de factores que complican el crecimiento exportador aun cuando hay potencial para hacerlo. Señala, por ejemplo, que hay un problema de oferta.

"Producimos poco para exportar y la principal razón es la baja tasa de inversión". En el país es de 18% del PBI sobre 22% promedio en América Latina; en los países asiáticos ("grandes exportadores") esa tasa alcanza 30%. "Esto implica problemas de volumen y de calidad para llegar a mercados lejanos y exigentes", describe a la nacion.

Desde el Ieral, Juan Manuel Garzón repasa las posiciones que ocupa nuestro país en las distintas áreas que evalúa el Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial, aunque en todos hubo un empeoramiento durante los últimos años del kirchnerismo, en los primeros dos años de Cambiemos siguieron cayendo el ambiente macro (puesto 125 entre 150) y el tamaño del mercado (32). Aunque el país avanzó algunos lugares, no está bien calificado en instituciones (113), eficiencia del mercado de bienes (133), del mercado laboral (132) y desarrollo del mercado financiero (121). En infraestructura está 81 y en innovación, 72.

"Son valores que muestran los problemas de inflación, falta de inversión, exceso de regulaciones, todos elementos que restan competitividad", indica.

La economista de la consultora Abeceb, Soledad Pérez Duhalde, aporta que sin dudas la devaluación "da aire" a los exportadores y señala que eso ya se está viendo en algunos sectores como el de la carne, donde las exportaciones no crecen más "porque no hay capacidad productiva" o en el turismo receptivo, que ya muestra "fuertes incrementos; lo mismo se registrará en servicios, que pegarán un salto".

En el primer semestre del año, según el Indec, las exportaciones de carnes tuvieron un incremento interanual del 29,7% -la Argentina volvió al top ten mundial-, cerrando operaciones por US$1428 millones. En el caso del turismo, en julio por primera vez desde 2002 hubo más pasajeros en vuelos de cabotaje que en los internacionales.

Acuerdos escasos

"Somos una economía cerrada, tenemos escasos acuerdos a nivel mundial en comparación, por ejemplo, con el Pacífico. Claro que el proceso de apertura es gradual, pero hay que trabajar, no se tiene que perder el foco", agrega Pérez Duhalde.

Elizondo se refiere al tema como "capital relacional". Coincide con su colega en que la Argentina no avanzó en acuerdos comerciales o de preferencias arancelarias mientras los competidores "adelantaron fuertemente" sea por esa vía o por los de complementación económica. "Así sus productos pueden ingresar a mercados con arancel cero y los nuestros corren con desventajas".

Enfatizó que hay "pruebas" de los beneficios que implica un crecimiento de las exportaciones, como el hecho de mejorar los estándares de producción de bienes y servicios, generar empleos de mayor calidad, incrementar la tasa de inversión, impulsar el PBI y bajar la volatilidad cambiaria "porque son dólares que permanecen". Y recalcó que la Argentina tiene "pocos vínculos sistémicos".

Ratificó que los productos argentinos "apenas" llegan a algunos de los países importadores más importantes del mundo, como son los Emiratos Árabes, Singapur, Hong Kong, Malasia, Tailandia, Corea del Sur, Turquía o Taiwán. "Son mercados que requieren volumen y escala y eso, para una pyme, es problemático si hay dificultades logísticas o de inversión".

Garzón apuntó que de cada 100 dólares de comercio internacional, la Argentina solo capta 40 centavos, cifra que se reduce a 20 en el caso de los productos industriales. "Después de ocho años sin crecimiento en volúmenes exportados, llevamos dos en los que las cantidades responden positivamente, pero no están acompañadas por los precios", describió.

Los expertos coincidieron en que es necesario dar un "salto" exportador: la Argentina está entre los 10 países con menos exportaciones en relación con el PBI. Para igualar a los de la región debería vender afuera el doble que ahora, unos US$120.000 millones al año.

Inversiones

La involución de las exportaciones locales muestra que, además del tipo de cambio y la inflación, hay problemas de estrategia. De las casi 830.000 empresas registradas con número de CUIT en el país, 9600 (12%) tienen registro para operaciones internacionales y 4600 son exportadoras "efectivas".

Pérez Duhalde afirmó que el Gobierno viene trabajando en diferentes aspectos que apuntan a facilitar la apertura al mundo, como, por ejemplo, la desburocratización de las operaciones o la baja de costos logísticos internos a partir del uso de bitrenes. "Y debe seguir haciéndolo porque esta ganancia de competitividad es espuria; es cierto que el corto plazo obliga a repensar la agenda, pero las reformas estructurales deben seguir".

"Hay que avanzar en cadenas globales de valor que hoy representan 80% del comercio mundial. Solo 30% de las exportadoras argentinas (8000 en total) desarrollan ese capital vincular. Si el número no aumenta, seguirán desapareciendo", sostuvo Elizondo.

Algunas de las reformas "estructurales" -hay consenso entre los consultados- están en camino, pero lleva tiempo. Garzón puso el ejemplo del "fuerte deterioro" que acumuló la infraestructura y la logística con los mayores costos que eso implica.

Otro factor que limita la expansión exportadora es que solo tres provincias explican más de dos tercios de las operaciones del país. Las "economías regionales" -por más que se habla mucho de ellas- tienen poca relevancia al no estar, en su mayoría, internacionalizadas. El 70% de lo que se vende afuera proviene, desde hace años, de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

¿Por qué las economías regionales no despegan? Por una multiplicidad de factores, entre los que se cuentan problemas de escala, tamaño de las empresas, pocos atributos competitivos en las cadenas, dificultades en la distribución y en el acceso a los servicios.

Respecto de los destinos de los productos de esas cadenas, Garzón apuntó que son Estados Unidos, Brasil y los países europeos. A diferencia de los productos pampeanos, el mercado chino queda más rezagado. Por la importancia de la Unión Europea, indicó que todas las negociaciones que se puedan hacer para bajar aranceles y facilitar el ingreso serán de una "gran ayuda".

El alcanzar más cantidad de mercados genera una fortaleza extra y lo inverso sucede cuando los envíos están muy concentrados. Por caso, legumbres, cítricos y vinos tienen un mapa más amplio de alcance; la contracara, en tanto, son las hortalizas o la papa.

Sectores favorecidos por el tipo de cambio

"La mejora del tipo de cambio favorece a todos los complejos exportadores: desde la carne, los autos, maquinaria agrícola, alimentos e indumentaria, hasta el turismo y la biotecnología. Desde ya, la Argentina es muy competitiva en alimentos y esto le da un envión adicional a todo el sector; en el caso de la industria, que está atravesando una coyuntura compleja por la situación del mercado interno, aunque sus exportaciones ya aumentaron 13% en lo que va del año, el nuevo tipo de cambio le da mucho más aire y mejora sus perspectivas".

El análisis es de Alejandro Wagner, director de Comercio Internacional de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici), quien apunta que también hay "oportunidades" para los servicios basados en el conocimiento.

El funcionario advierte que exportar es una de las actividades "más difíciles" para una empresa, "sobre todo en un país como la Argentina que durante años se dedicó a destruir capacidades y cultura exportadora, convirtiéndose en una de las economías más cerradas del mundo".

Por eso, interpreta que para la mayoría de las firmas el tipo de cambio es la principal variable que determina la decisión de operar afuera.

"Esto es lo que estamos revirtiendo con un trabajo sobre el mediano y largo plazo para mejorar la competitividad estructural de la oferta exportable argentina. La inteligencia comercial, la formación, la facilitación de trámites y la apertura de mercados ayudan para obtener certificaciones y financiamiento, y son mucho más importantes y determinantes que el tipo de cambio para lograr que las empresas sean exportadoras sustentables y no ocasionales", agrega.

Para la Agencia, la mejora del tipo de cambio lleva el nivel de competitividad a los de principios de 2010, "incluso después de la readecuación de reintegros y la aplicación temporaria de derechos de exportación, todo el complejo exportador percibirá una mejora sensible".

A su vez, estiman que la corrección cambiaria deja a la competitividad 90% por encima de la salida del cepo y es "transversal" a todos los sectores.

"En general, todos los exportadores de bienes tienen una competitividad cambiaria superior en un 40% que la de enero", concluyen.

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