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Copa Davis: el hipnótico poder del fuego, una de las particularidades de la nueva capitanía

Crédito: Twitter Mariano Zabaleta
Sebastián Torok
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12 de septiembre de 2018  • 18:07

SAN JUAN.- Cada cuerpo técnico tiene su libreto. Cada capitán o entrenador posee su búsqueda, su estrategia. Todos buscan alternativas para generar cosas. Gastón Gaudio , Guillermo Coria , Guillermo Cañas y el asistente técnico Gustavo Marcaccio encontraron en el fuego un aliado para descomprimir tensiones, para generar un ambiente de apertura. ¿En qué consiste esta acción? En el jardín del hotel Del Bono Park, búnker del equipo nacional que se medirá con Colombia desde este viernes por los play-off del Grupo Mundial de la Copa Davis , hay un espacio en el que el cuerpo técnico, los jugadores y los dirigentes realizan fogones cada noche, luego de la cena. Los temas de conversación son variados.

"Lo habíamos charlado con los capitanes para tratar de encontrar un espacio en el que pudiéramos charlar distendidos y que surgieran esas conversaciones que después terminan dejando los mensajes más importantes. Creíamos que el fogón podía ser una de esas opciones y por ahora viene resultando, porque el fuego tiene esa característica hipnótica que hace que uno se quede un poquito más. Y le ponemos a la sobremesa ese condimento extra que creemos que nos va a dar bastantes beneficios para reflexionar y encontrar respuestas a las problemáticas que vayan apareciendo", le cuenta Marcaccio a LA NACION.

Según Diego Schwartzman , el fogón es uno de los mejores momentos del día. "¿A quién se le ocurrió la idea? Al mismo que hace la planilla y que está en todos los detalles: Marcaccio. El domingo pasado hicieron un asado ahí y vio que había un lugar preparado para hacerlo un fuego, y están saliendo charlas y momentos muy buenos, es un buen momento antes de irnos a dormir. La pasamos muy bien ahí, es de los momentos más lindos del día".

Gaudio, quien ocupará el lugar en la silla de capitán, añadió su mirada, bien a su estilo. "Me pareció una buena idea para juntarnos todos, que haya una sensación de equipo y de unión. Salen charlas que no salen en el vestuario o en la sala de masajes o en una habitación. Son más distendidas, todos se relajan más, son momentos en los que se le entra al jugador por otro lado, está muy bueno", dijo el Gato Gaudio. "Yo soy fanático del fuego, pensé que a todos les podía provocar esa atracción, y a todos les gusta, nos quedamos hasta bastante tarde, así que parece que gustó", agregó el dueño del artístico revés a una mano.

Los jugadores incorporaron ese momento de distensión y hasta lo compartieron en sus cuentas de redes sociales. Tapados con mantas, haciendo bromas y contando historias, desde el encordador Luis Pianelli y el masajista Walter Alfonso a Schwartzman, Guido Pella, Horacio Zeballos o Machi González. Pinceladas de una etapa que empieza a dar sus primeros pasos.

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