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Un cambio de táctica global que apunta a evitar una hecatombe

Elisabetta Piqué
Elisabetta Piqué LA NACION
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13 de septiembre de 2018  

ROMA.- Luego de haber expresado vergüenza más de una vez por el horror de los abusos, de haber admitido el fracaso de la Iglesia en proteger a los chicos y de reunirse con víctimas, el Papa decidió cambiar de estrategia para enfrentar los escándalos.

En vez de actuar bilateralmente en cada país donde surge el problema, al caer en la cuenta de que se trata de un flagelo global y luego de que algunos prelados le reclamaran un sínodo sobre abusos, convocó a una reunión sin precedente de todos los jefes de los episcopados del mundo.

Francisco, el tercer papa que se ve sacudido por el escándalo de los abusos sexuales en el clero -que estalló en 2000 en Estados Unidos-, llegó a esta decisión al darse cuenta de que si no hay un cambio de marcha y la Iglesia no actúa unida, puede ocurrir una verdadera hecatombe.

"A la luz de la situación actual, si la Iglesia se demuestra incapaz de responder con todo el corazón y de hacer de este tema una prioridad, todas nuestras otras actividades de evangelización, obras de caridad y de educación quedarán resentidas. Esta debe ser la prioridad sobre la que debemos concentrarnos ahora", sentenció, el domingo pasado, el cardenal Sean O'Malley, arzobispo de Boston y presidente de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores (PCPM), creada por Francisco en marzo de 2014.

El Papa también llegó a esta decisión después de haberse reunido varias veces con víctimas -en el Vaticano, una vez por semana y en sus viajes a Estados Unidos, Chile e Irlanda- y de haber comprendido su dolor. Por eso su prioridad ahora es asegurarse de que todas las conferencias episcopales del mundo estén preparadas para implementar la política de "tolerancia cero" perseguida desde el comienzo del pontificado -detrás de la huella de Benedicto XVI- y que tengan los instrumentos necesarios para poder proteger a los chicos y ayudar a las víctimas.

La decisión de Francisco de convocar a los presidentes de todos los episcopados llega en un momento crítico. Salieron informes de espantosos abusos sexuales, de conciencia y de poder, cometidos en el pasado en Pensilvania y en Alemania, pero se espera que salgan otros, ya que se han puesto en marcha más investigaciones en Nueva York, Kentucky y otros estados. El fenómeno #MeToo fue el caldo de cultivo de esta nueva oleada de denuncias y significó también para la Iglesia un ciclón, con hombres y mujeres que fueron víctimas de abusos que repentinamente se animan a hablar y contar su martirio.

La decisión también llega al final de un año que empezó marcado a fuego por el escándalo de abusos en Chile con el caso del obispo Juan Barros, pupilo del sacerdote abusador Fernando Karadima, al principio defendido por el papa argentino. Francisco reconoció sus errores en este caso, envió una misión especial y determinó la renuncia en bloque de los obispos de ese país.

La convocatoria de Francisco no es su primer paso para derrotar los abusos. Al margen de crear la PCPM, introdujo en 2016 nuevas medidas en la legislación vaticana para que puedan tomarse acciones contra obispos que encubren o manejan mal casos de sacerdotes acusados de pedofilia. Además, fue el primer papa que por delitos relacionados a los abusos puso en la cárcel a un nuncio (el polaco Jozef Wesolewski, ya fallecido); a un exconsejero de la nunciatura de Washington (el italiano Carlo Capella), y sancionó a dos cardenales (el escocés Keith O'Brian y el estadounidense Theodore McCarrick).

La convocatoria del Papa también llega a dos semanas de la salida a la luz de la incendiaria carta del exnuncio Carlo Maria Viganò, que pidió su renuncia por encubrirlo. Lo hizo en 11 páginas que, según todos los analistas, son un mero ataque del sector ultraconservador ítalo-norteamericano que se opone a Francisco.

Como comentó a LA NACION un cardenal que pidió el anonimato, este sector intentó en los últimos años atacar al Papa por su teología y sus aperturas a los divorciados vueltos a casar y a los homosexuales. "Ahora tomaron como pretexto el escándalo de abusos, que es un arma letal -explicó- y por eso hay que responder".

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