El fixutre de la Copa Argentina ayuda a River, que igual no se deja engañar

Claudio Mauri
Claudio Mauri LA NACION
(0)
12 de septiembre de 2018  • 23:59

En busca del tricampeonato, las campañas de River en la Copa Argentina están sembradas ante rivales de categorias inferiores. Platense fue el noveno obstáculo que no pertenece a la Superliga de los 15 que enfrentó desde 2016. Pero hasta que no ingresó Nacho Fernández, en la última media hora, no se notó que se enfrentaban dos equipos que están separados por una división.

El bajo nivel del recambio hizo ver lo indispensables que son Pity Martínez, Palacios y Quintero. El uruguayo De la Cruz sigue desperdiciando oportunidades y el juvenil Ferreira estuvo demasiado precipitado. Gallardo no quiso arriesgar de entrada a Nacho Fernández, que sale de una lesión, pero la dureza de Platense no le permitía seguir especulando. Fernández, que tiene un raro idilio goleador con la Copa Argentina (7 tantos desde 2016), destrabó todo enseguida. Manejó la pelota con autoridad y pisó el área. River espabiló y Platense cometió las imprudencias y errores que no se había permitido.

El primer tiempo de River fue como varios de sus capítulos en la Superliga. Anodino, sin luces, incapaz de abrir espacios en la cerrada defensa de Platense. Solo pudo construir una situación de gol cuando un saque de arco de Olivera fue contrarrestado por un cabezazo de De la Cruz que puso en camino al gol a Borre, cuya definición fue tapada por el arquero Calamar. Fueron los únicos metros despejados, libres de la asfixia a la que lo sometió Platense, que dispuso en la primera etapa.

Espeso en la elaboración, impreciso para combinar tres pases seguidos en los últimos 25 metros, River se mostraba impotente y lo mejor que le podía pasar era que el desarrollo lo dejara en situación de armar un contraataque. Pero el rival tenía las ideas muy claras como para caer en una concesión semejante. El Calamar incluso tuvo temple para asumir la temprana salida por una grave lesión del delantero Curuchet, que se jugó una pierna en uno de los tantos repliegues y ayuda a los volantes.

La luz en el túnel la encendió Nacho Fernández. Llegaron los penales en un contexto en el que por primera vez River se sentía superior. En cuartos, le tocará Sarmiento (Resistencia) o Rafaela. Otro adversario de una división inferior, con Boca como un posible cruce en semifinales. Puede parecer que el fixture de la Copa Argentina lo aprieta poco a River, pero otros grandes (Racing, Independiente), en situaciones similares, fallaron. No son pocas las sorpresas. Y River, aun en noches a media luz, se evita grandes disgustos.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.