La bacteria levanta fiebre en los grupos de WhatsApp de las madres

Los mensajes inundaron los celulares
Los mensajes inundaron los celulares
Evangelina Himitian
Soledad Vallejos
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13 de septiembre de 2018  • 12:16

Era obvio. Un tema que involucraba los tópicos fiebre, hijos, infección bacteriana, brote y muerte no podía quedar fuera de los grupos de madres de WhatsApp. Y ocurrió. Es que la virulencia con la que avanza la infección por el streptococcus pyogenes, que ya provocó seis muertes en las últimas semanas, se convirtió en el tema excluyente de la conversación. Lejos quedaron los regalos del Día del Maestro, los pedidos de bolsa de dormir para el campamento, el recordatorio de cumpleaños y el clásico: "¿Chicas, alguna por casualidad tiene el buzo de gimnasia de Mateo?", al que cincuenta madres responden: "Yo, no".

Como sucede siempre que algo inquieta a los padres que pertenecen a una misma comunidad educativa, el chat de mamis explota. Desde anteayer, hubo dos variables dominantes: los mensajes de advertencia de las mismas madres y los audios de pediatras que sólo se identifican por su nombre de pila y argumentan "ponerse al mando de la situación para transmitir tranquilidad". Con el correr de las horas se sumaron los partes de las que habían llevado a sus hijos a una guardia y que decían que el "cultivo había dado positivo", así, sin más especificaciones. Un tipo de mensaje que sólo ayudaba a incrementar la angustia.

Después llegó la advertencia de que "nadie vaya a las guardias", pero que sí llamen al médico a domicilio. Siguieron mensajes tipo "chicas, no crean en lo que publican los medios" y las circulares con la lista de los síntomas de la enfermedad. T ambién llegaron los consejos preventivos, formulados por las propias madres, del estilo de "¿Nos ponemos de acuerdo? Si alguno de los chicos tiene tos o manchas rojas, directamente no lo mandamos".

La doctora Ángeles, así a secas, se convirtió en la vedette de los grupos de whatsapp. "Buenas chicas. ¿Cómo están? Soy la doctora Angeles", inicia uno de los audios más difundidos por estos días, que dura alrededor de cinco minutos y que intenta "llevar calma y tranquilidad a todas las mamis". Entre otras cuestiones, la supuesta pediatra de una empresa de medicina prepaga, aconseja que ante la aparición de algunos síntomas como fiebre, dolor intenso de garganta y petequias, –"esas manchitas rojas que al estirar la piel no desaparecen", detalla–, no vayan a la guardia sino que pidan un médico a domicilio. Además, hace una diferenciación entre los cuadros de tos, resfrío y mocos, y asegura que "esos generalmente son virales, no bacterianos".

"Circulan cadenas en redes sociales de informes médicos de dudosa procedencia, que en algunos casos pueden crear mayor confusión y hasta una psicosis generalizada", advierte la pediatra Celeste Celano, jefa del servicio de pediatría del Sanatorio Modelo de Caseros.

En la guardia de esa clínica, la demanda creció en estos últimos días, en coincidencia con el panorama que se vio en distintos centros de salud y hospitales porteños. "Estamos teniendo largas horas de espera, pero también hemos atendido muchos casos no relacionados con algún tipo de infección, en donde el familiar pide el test para detectar streptococcus pyogenes. Este desconcierto en el criterio de consulta puede desvirtuar el objetivo médico y sobrecargar inútilmente el servicio de guardia", afirma.

Las madres, preocupadas
Las madres, preocupadas Fuente: LA NACION

Batalla de credenciales

En casi todos los chats, y como ocurre con cualquier tema pero exacerbado con tópicos que demandan una precisón "quasi científica", apareció la batalla de las credenciales. Conversaciones que siempre arrancan con: "Chicas, mi marido es bioquímico y dice que..." El contraataque nunca tarda en llegar. "Ojo que la suegra de mi cuñada, que fue jefa del servicio de pediatría del Hospital de Niños no está de acuerdo con..." Así se suceden en una larga lista los consejos de parientes y las recomendaciones de terceros, que pocas veces suman claridad.

En muchas ocasiones, las madres -ansiosas y sobreestimuladas por las advertencias en los chats- quieren saber si es conveniente que los chicos sigan con sus actividades de manera habitual. "La respuesta en estos casos es que ningún niño debe modificar su rutina hasta no tener una orden contraria por parte del médico", insiste Celano.

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