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Un Renoir robado por los nazis a un judío en 1941 vuelve a su último heredero vivo

Dos mujeres en un jardín, de Renoir. Obra devuelta a la heredera de la familia Weinbergerg
Dos mujeres en un jardín, de Renoir. Obra devuelta a la heredera de la familia Weinbergerg Fuente: AP
Meagan Flynn
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13 de septiembre de 2018  • 15:49

Cuando escaparon de la París ocupada por los nazis a principios de la Segunda Guerra Mundial, Alfred y Marie Weinberger no pudieron llevarse su colección de cuadros.

El matrimonio judío huyó hacia los Alpes Franceses dejando atrás sus pinturas -varias de ellas del artista Pierre-Auguste Renoir -, sepultadas en la bóveda de un banco de París. Una de esas pinturas era Dos mujeres en un jardín, una de las últimas realizadas por Renoir antes de su muerte, en 1919, cuando el reuma que lo afectaba ya era tan avanzado que debía atarse el pincel a la mano.

Los Weinberger no volverían a ver su cuadro nunca más: el 4 de diciembre de 1941, los nazis saquearon su colección.

Alfred Weinberger pasó gran parte de su vida tratando de recuperar sus cuadros, y encontró algunos de ellos, pero jamás Dos mujeres en un jardín del artista Renoir. Pero el cuadro tomó otro derrotero, recorrió el mundo y pasó de mano en mano, esquivando a los Weinberger. Recién en 2010, la nieta de Alfred y Marie, Sylvie Sulitzer, se abocó junto a sus abogados alemanes a recuperar el Renoir perdido de 1919.

Tras años de una investigación de la que participaron el FBI y la oficina del fiscal general en el Distrito Sur de Nueva York, Sulitzer finalmente hoy puede posar sus ojos en la pintura de sus abuelos. El miércoles, por primera vez de París a Nueva York para presenciar la develación del cuadro en el Museo del Legado Judío.

"El derrotero extraordinario de esta pequeña obra de arte a través del mundo y del tiempo hoy llega a su fin, cuando se la entreguemos a la última heredera de Alfred Weinberger: su nieta Sylvie Sulitzer", dijo William F. Sweeney Jr., subdirector a cargo de la oficina de campo del FBI en la ciudad de Nueva York.

Sylvie Sulitzer recupera el cuadro, tras una larga aventura policial
Sylvie Sulitzer recupera el cuadro, tras una larga aventura policial Fuente: AP

Antes de que Sulitzer se enterase de que aún existía, el cuadro había pasado de manos de los nazis a una seguidilla de colecciones privadas de diversos países, aseguró Sweeney.

En 1942, cayó en posesión de Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg, la fuerza de tareas nazi responsable del pillaje y la confiscación de artefactos y objetos culturales -más de 20.000 obras de arte- que eran propiedad de los judíos y otros enemigos. No se supo más de la pintura hasta 1975, cuando reemergió en una subasta de arte en Johannesburgo. Cambió de manos y viajó a Londres y luego a Zurich, hasta en que el año 2010, Sulitzer finalmente recibió un llamado telefónico.

Era de unos abogados de Berlín que tenían la misión de devolver los objetos robados por los nazis a sus legítimos dueños, incluida la familia de Sultizer, según ella misma relató este miércoles. Los abogados le preguntaron si estaba al tanto del cuadro perdido de su abuelo, Dos mujeres en un jardín.

Pero era la primera vez que ella escuchaba hablar de eso. Les dijo que su abuelo nunca hablaba de las pinturas perdidas, simplemente porque nunca hablaba sobre la guerra. "Hasta donde yo recuerdo, en casa no se hablaba nunca de la guerra", dijo el miércoles en una conferencia de prensa. "Era un tema tabú."

De todos modos, inmediatamente les dijo a los abogados que quería encontrarla.

Ese mismo año de 2010, la misión de rastrear a los legítimos dueños de las pinturas robadas había recibido un fuerte impulso gracias a la creación de una base de datos online que sistematizó todos los registros de la fuerza de tareas Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg sobre los objetos que robaban, señaló Geoffrey S. Berman, fiscal del Distrito Sur de Nueva York. Y en ese registro constaban las Dos mujeres en un jardín propiedad de Alfred Weinberger.

"La Einsatzstab Reichsleiter Rosenberg identificaba y anotaba detalladamente las obras de arte robadas", aseguró Berman. "Es una amarga ironía que esos registros, que desde hace un tiempo son de acceso público por internet, hayan servido para que las víctimas y sus herederos busquen justicia."

En 2013, los abogados que ayudaban a Sulitzer dieron con la pintura: había aparecido en la subasta de Navidad de la sede de Christie's en Nueva York.

Al parecer, el cuadro se encontraba en Nueva York al menos desde 2005, cuando había estado a la venta en Sotheby's. La lista de Sotheby's de 2009 estimaba un valor de preventa de entre 150.000 y 200.000 dólares para ese Renoir del año 1919.

La justicia federal de Nueva York se puso entonces en movimiento. Y Sulitzer presentó formalmente su reclamo.

"Soy simplemente una mujer francesa que viven en algún lugar del sur de Francia, así que imagínense mi shock cuando me enteré que hasta el FBI estaba investigando", dijo Sulitzer en la conferencia de prensa realizada en el museo, donde también la acompañaron funcionarios judiciales. El hallazgo de la pintura, dijo Sulitzer, "me devolvió a esos años de la infancia cuando vivía con mi abuelo, mi madre y mi hermano. Es más un símbolo de mi vida con ellos."

Sweeney y Berman dijeron que el poseedor del cuadro, cuyo nombre no fue revelado, la cedió voluntariamente. Las autoridades prefirieron no especular sobre el valor actual de la pintura.

Dos mujeres en un jardín permanecerá exhibido temporalmente en el Museo del Legado Judío, antes de ser devuelto a Sulitzer, quien aseguró que le encantaría conservarlo, pero que seguramente deba ponerlo en venta por razones económicas.

"Dos mujeres en un jardín" permanecerá exhibido temporalmente en el Museo del Legado Judío
"Dos mujeres en un jardín" permanecerá exhibido temporalmente en el Museo del Legado Judío Fuente: AP

Su abuelo había presentado un reclamo de restitución en 1947, donde registraba todas sus pérdidas. Sulitzer dice que en las décadas que siguieron la familia obtuvo el beneficio de las leyes de restitución de Francia, que compensaron a las víctimas cuyos bienes familiares había sido robados durante la Segunda Guerra Mundial. Porque cuando los objetos reaparecen y sus restituidos, las víctimas deben devolverle el dinero al gobierno, y para eso usará ella el dinero.

Pero Sulitzer dice que aunque solo pueda tener la pintura por un tiempo, eso vale más que el cuadro más famoso del mundo. Conteniendo las lágrimas, dijo: "Estoy muy agradecida de la oportunidad de mostrarle a mi amada familia, donde quiera que estén, que después de todo lo que tuvieron que pasar, existe la justicia."

THE WASHINGTON POST

(Traducción de Jaime Arrambide)

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