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Vuelos baratos: cuando una oferta termina saliendo muy cara

Daniel Flores
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16 de septiembre de 2018  

Ángela necesitaba comprar online un pasaje Buenos Aires-Asunción, ida y vuelta, para la segunda semana de octubre. Googleó "vuelos baratos a Paraguay" y se jugó por uno de los primeros resultados: la agencia eDreams.

Ingresó destinos y fechas y obtuvo una oferta para embarcarse en la línea Amaszonas por 10.264,80 pesos. Hizo los deberes: comparó con las dos principales agencias argentinas. Para los mismos pasajes, tenían tarifas entre un 20 y un 25 por ciento más caras.

Volvió a eDreams para avanzar en la compra. Era su día de suerte: la web le decía que ese precio encontrado era un 40 por ciento más barato que el promedio para el viaje. Miró bien toda la información: sin lugar a dudas ni letra chica, la tarifa incluía impuestos, tasas y un equipaje despachado de hasta 23 kilos. Impecable. Incluso le consultaban si precisaba solicitar algún menú especial. Le gustó el detalle.

Alguien, en la pantalla, arengaba: "¡No existen ofertas eternas! Recuerda, no guardamos pasajes. Reserva el tuyo antes de que sea demasiado tarde". Y, en caracteres rojos de alerta, "¡Solo quedan 7 pasajes!".

Mejor no perder un segundo, otros pasajeros podrían moverse más rápido y quedarse con lugares tan codiciados. Ángela ingresó sus datos personales y, luego de una pausa preventiva de algunos segundos, se decidió también a tipear los de la tarjeta de crédito, hasta el código de seguridad.

Entonces, sin ninguna aclaración ni descargo, los 10.264 pesos desaparecieron del monitor y se convirtieron en 13.798,79. Es decir, un número parecido, pero mayor al de las otras agencias chequeadas.

El resto de la mañana, Ángela lo pasó perdida entre los menús y las músicas de espera en distintos call centers del banco y la tarjeta de crédito para pedir que le cancelaran la compra del pasaje y poder así empezar todo de nuevo.

Demasiado tarde

eDreams no es la primera ni la única agencia online en la que puede ocurrir lo que le pasó a Ángela. Por otra parte, seguramente hay miles de compradores satisfechos con sus servicios. Más bien es un emergente de ciertas estrategias de venta, o de captura de clientes, que parecen bastante generalizadas en la web. En España esta situación motivó un reciente estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU, con más de 40 años de trabajo en cuestiones de defensa del consumidor) y la conclusión fue que una de cada dos ofertas de viajes en internet ocultan un precio superior al anunciado de hasta el 40%.

El comprador 2.0 medianamente entrenado entiende que al precio publicado por un pasaje aéreo puede tener que sumar tasas o comisiones. O sabe que algunos pasajes se promocionan por tramo, por lo que hay que multiplicar por dos si pretende regresar alguna vez a casa. Pero la decepción mayor llega cuando, tomadas todas las prevenciones, el precio real a pagar (nunca más barato, claro) solo se revela al momento de cliquear el botón de comprar. Y ya es demasiado tarde.

Según el estudio de OCU, el 70% de las plataformas de ventas analizadas aumentan el precio "sin ninguna explicación". En el caso de Lastminute.com, por ejemplo, las subidas son "muy frecuentes y significativas", de hasta un 63% sobre el precio final. En tres de cada cuatro casos analizados aparecen más de 50 euros de recargo por persona, principalmente por las tasas.

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