Alafuerte, amor a la libertad: el vino producido por presos mendocinos

La propuesta gubernamental para que los presos mendocinos tengan un oficio
La propuesta gubernamental para que los presos mendocinos tengan un oficio
Pablo Mannino
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13 de septiembre de 2018  • 22:42

MENDOZA.- El proyecto es ambicioso e inclusivo, con el vino como elemento integrador. Una viña, ubicada junto al complejo carcelario de máxima seguridad de Mendoza , será el escenario laboral de los presos que se sumen a la iniciativa, que les permitirá crear el producto final: Alafuerte, amor a la libertad.

"La finca escuela permite aprender un oficio que se fue perdiendo: saber podar, plantar, dar vida. Todos deben colaborar, todos también somos responsables de lo que sucede en la sociedad", indicó Marcelo Pelleriti, el reconocido enólogo mendocino, autor de la propuesta en el Complejo Penitenciario Almafuerte, situado en la localidad montañosa de Cacheuta y el más grande de la provincia.

No se trata solo de un vino; "es un propósito social que nace con el objetivo de promover la búsqueda de la integración social de las personas privadas de libertad mediante la generación de oficios y promoción de actividades laborales en contextos de encierro", según explicaron a LA NACION desde el Ejecutivo provincial.

El proyecto vitivinícola fue presentado este jueves por Pelleriti, acompañado del gobernador Alfredo Cornejo y el intendente de Luján de Cuyo Omar De Marchi, en el salón del Punto Malbec del departamento, ubicado en Mariano Moreno y San Martín. También participó el diseñador de la etiqueta, José Bahamonde.

Entre los fundamentos de la iniciativa, se explica que tiene como fin fomentar la adquisición de hábitos de trabajos específicos de la viña, y la elaboración de vino para aquellas personas que se encuentren privadas de su libertad. De este proceso, resulta el vino Malbec Alafuerte, amor a la libertad, entre otros caldos. Asimismo, los presidiarios recibirán certificados de formación, lo que les permitirá realizar búsquedas laborales en el sector una vez que abandonen el penal.

Por su parte, Cornejo destacó la iniciativa y apostó al sector. "Mucho se habla de la resocialización de las personas privadas de la libertad, pero poco sucede; queda en los discursos. Pero este es un proyecto que está sucediendo y que seguirá porque cuenta con el total apoyo de la Provincia y del Municipio", expresó el mandatario durante la presentación, quien destacó la oportunidad laboral que brinda el vino. "Los enólogos, los bodegueros y los dirigente sindicales saben que necesitamos cada vez más mano de obra calificada. Por eso es importante la resocialización con estos saberes", agregó.

En Mendoza, de unas 4200 personas en prisión, 2050 estudian y 2100 trabajan, muchos de ellos coinciden en las dos tareas. "Aspiramos a que el 100% estudie y trabaje", indicó Cornejo, al tiempo que aclaró: "Es difícil resocializar a las personas si no se les da instrumentos de trabajo, de educación y se los trata con una administración de justicia eficaz".

En tanto, el intendente De Marchi destacó el compromiso del enólogo y el diseñador: "A partir del trabajo de dos soñadores como José Bahamonde y Marcelo Pelleriti, podemos hoy tener un proyecto integral tiene un profundo contenido social, que es intentar colaborar con aquellas personas que quieren reinsertarse".

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