Golpe para Trump: su exjefe de campaña acordó cooperar con la investigación del Rusiagate

Paul Manafort, el exjefe de campaña de Trump
Paul Manafort, el exjefe de campaña de Trump Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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14 de septiembre de 2018  • 11:44

WASHINGTON.- Paul Manafort, exjefe de campaña del presidente Donald Trump , se declaró hoy culpable a algunos de los cargos presentados en su contra como parte de un acuerdo para cooperar con Robert Mueller, el fiscal especial a cargo de la investigación del Rusiagate, un giro que representa un duro golpe para la Casa Blanca.

Al comparecer en una audiencia ante un tribunal federal de Alexandria, Virginia, Manafort se declaró culpable de dos cargos de conspiración, y el fiscal federal, Andrew Weissmann, le dijo al juez que también había alcanzado un "acuerdo de cooperación".

La noticia sacudió a Washington, y a los cimientos del gobierno de Trump. Manafort es el quinto acusado que se declara culpable y que acepta cooperar con la investigación de Mueller, que lejos de terminar pronto -como alguna vez predijo, de manera errada, el entorno presidencial-, continúa brindando muestras de fortaleza y paciencia para sumar evidencias, avanzar y acercarse cada vez más al Salón Oval de la Casa Blanca.

Exjefe de campaña de Trump cooperará en pesquisa de trama rusa - Fuente: AFP

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"Esto no tuvo absolutamente nada que ver con el presidente o su victoriosa campaña presidencial de 2016", dijo la vocera presidencial, Sarah Sanders, en lo que fue la primera reacción oficial al "giro" de Manafort. "No tiene ninguna relación", afirmó.

Manafort se declaró culpable de un cargo de conspiración contra Estados Unidos y otro de conspiración para obstruir a la Justicia. La novedad representa un fuerte revés para Trump, que el mes pasado había elogiado a su colaborador por negarse, justamente, a llegar a un acuerdo con los fiscales a cambio de la posibilidad de recibir una sentencia más leve, tal como lo hizo el exabogado personal del presidente Michael Cohen, o su exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

La Casa Blanca ha buscado distanciarse de todos ellos. Al hablar de Manafort, los funcionarios más cercanos al presidente suelen recurrir a un mensaje: Manafort estuvo pocos meses al frente de la campaña, y todas las acusaciones en su contra no tienen ninguna vinculación con la candidatura de Trump. Así y todo, el presidente, si bien minimizó la relación, nunca dejó de defenderlo, ventiló la posibilidad de indultarlo, y a fines del mes pasado se preocupó por diferenciarlo de su exabogado personal.

"A diferencia de Michael Cohen, no se quebró ni inventó historias para conseguir un 'trato'. ¡Cómo respeto a un hombre valiente!", escribió Trump en Twitter, el 22 de agosto último.

Trump no dijo absolutamente nada sobre el acuerdo de cooperación de Manafort, y su abogado, el exalcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, mantuvo la estrategia oficial de marcar distancias.

"Una vez más, una investigación ha concluido con un alegato que no tiene nada que ver con el presidente Trump o la campaña de Trump", dijo Giuliani en un comunicado. "La razón: el presidente no hizo nada malo y Paul Manafort dirá la verdad", cerró. No hubo esta vez ningún elogio o defensa del antaño líder de la campaña del magnate.

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