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Las jugadoras de fútbol argentinas, obligadas a buscar un futuro mejor en el exterior a cambio de 500 euros

Belén Potassa festeja un gol de la UAI en la final ante Boca; estuvo por irse al exterior
Belén Potassa festeja un gol de la UAI en la final ante Boca; estuvo por irse al exterior
Alejandro Panfil
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14 de septiembre de 2018  • 23:59

El 4 de mayo pasado, en Monterrey, México, 51.211 personas completaron el moderno y espectacular estadio BBVA Bancomer para ver la consagración por penales de Tigres sobre Rayadas y batieron el récord mundial de asistencia a un partido de fútbol femenino de clubes, superando la marca de 38.230 establecida una semana antes, en el partido de ida en el estadio Universitario. Aunque la flamante Liga MX Femenil aún tiene mucho por trabajar para que sus jugadoras cobren como verdaderas profesionales, la final ganada por las Felinas tuvo un valor histórico y un altísimo impacto en la opinión pública. Prueba de ello es que debió exhibirse en pantalla gigante durante el partido de Grandes Ligas de Baseball -pasión de multitudes en esa región- que se estaba disputando en simultáneo, también en Monterrey, entre los Padres de San Diego y los Dodgers de Los Ángeles.

Poco de eso sucedió en la Argentina mientras se disputaban las finales del torneo de AFA en la que se consagró tetracampeón UAI Urquiza, goleando 4-0 a Boca tras haber perdido 2-1 en la ida. Pocos asistieron a Casa Amarilla y al humilde Monumental de Villa Lynch, aun siendo gratis las entradas, porque la difusión mediática sigue siendo escasa y porque el profesionalismo hoy es sencillamente una utopía. Ante ese panorama, futbolistas que ya han alcanzado un nivel superior al techo de la competencia local, y que siguen sin recibir retribución económica alguna, han tomado la decisión de dejar el país y emigrar a Europa en los próximos días. "Ellas anhelan en algún momento poder vivir del fútbol. Poder vivir de lo que les gusta. El ejemplo que muchas toman es el de la brasileña Marta, que desde muy joven juega en el exterior como profesional", dijo hace dos años a LA NACION Carlos Borrello, actual entrenador de la selección Argentina Femenina que por esos días dirigía a UAI Urquiza. Y ese anhelo en la actualidad empieza a convertirse en realidad para varias futbolistas del medio local argentino.

Del equipo campeón del certamen de la AFA se fue Florencia Bonsegundo para jugar en Sporting Club de Huelva. También partió a España Ruth Bravo, que dejó Boca por CD Tacón, y Karen Spiazzi, de River, y Amancay Urbani, de Belgrano, que firmaron con Alavés. Además, Agustina Barroso, de reciente paso por Audax Osasco, de Brasil, firmó con el Madrid Club de Fútbol Femenino y Vanesa Santana, exAmérica de Cali, de Colombia, selló su vinculo con Logroño. En lo que es claramente una tendencia que se intensifica, sus experiencias se suman a las de otras argentinas que lograron llegar antes a España, como Marianela Szymanowski Alonso, de Valencia, Mariela Coronel y Yael Oviedo, de Granada, Yamila Rodríguez, que en el último semestre vistió la camiseta de Santa Teresa de Badajoz, y Andrea Ojeda, que recientemente defendió los colores de Fundación Albacete.

Las jugadoras de la UAI, ganadoras del torneo de la AFA
Las jugadoras de la UAI, ganadoras del torneo de la AFA

Un sueldo de 500 euros

Pero, al contrario de lo que podría pensar el gran público, no llegan "salvadas" al viejo continente, sino que en la mayoría de los casos los sueldos rondan los 500 euros y los clubes les ofrecen la posibilidad de inserción laboral. Es, para la mayoría, un paso intermedio para intentar elevar su nivel, mostrarse y ser transferidas a equipos más importantes, a sabiendas de que las ligas más fuertes de ese continente son la alemana y la sueca, pero siempre bajo un formato de profesionalización parcial. Sí, por más que se trate de Europa, el cuesta arriba continúa.

Florencia Bonsegundo, la enganche que deslumbró con su calidad ante Boca marcando un golazo de emboquillada, el decimoséptimo en el campeonato, buscó los servicios de un representante tras el tercer puesto con la selección Argentina en la Copa América de Chile. Y las gestiones fueron satisfactorias para mudarse a Huelva. Ante LA NACION cuenta sus expectativas y sensaciones: "Me toca el gran desafío de poder llegar a vivir del fútbol en España, la verdad que es un sueño, algo que siempre quise". Y, con algo de resignación respecto de la realidad que deja, agrega: "La verdad que acá, en la Argentina, estamos muy debajo de otras ligas como las europeas o la de México, donde las finales se juegan con muchísima gente. Sin duda que el nivel del fútbol femenino argentino ha crecido mucho, pero todavía falta un montón para que se pueda profesionalizar. Estamos bastante lejos.".

"Si los clubes no apuestan al fútbol femenino, esto no va a cambiar nunca", retoma y reclama en tono de queja Bonsegundo, consciente de la postergación que sufre la mayoría de las futbolistas de parte de instituciones que gastan millones de dólares cada semestre en reforzar a sus planteles masculinos.

Amancay Urbani dejó Belgrano de Córdoba para trasladarse a Vitoria-Gasteiz. Para llegar a Europa no recurrió a un representante, sino que armó un compilado de sus videos, arregló su curriculum y esperó ese llamado que finalmente llegó. Su idea de partir surgió el año pasado, luego de participar con la selección Argentina en los Juegos Olímpicos Universitarios de Taipéi, y la nula esperanza de ser profesional en el país le confirma que está tomando la mejor decisión: "Acá los torneos existen casi por obligación y hay que empezar casi de cero. En muchos clubes no hay ni lo mínimo, que sería contar con entrenadores y también con canchas en condiciones". Su presente en el País Vasco, entonces, no hace más que entusiasmarla: "Si bien el equipo está en segunda división, la idea es ascender y crecer como profesional".

Urbani, santafesina de 27 años, sentía que la chance era ahora o nunca: "Me impulsa a hacerlo el hecho de poder ser profesional antes de que los años o la vida misma no te lo permitan. Si bien deseo que se profesionalice el futbol femenino en la Argentina o al menos se le dé un poco más de importancia, mi idea es no quedarme con la duda de cómo hubiese sido si dejaba pasar la oportunidad".

Karen Spiazzi, defensora central, dejó River para irse a Alavés, de España
Karen Spiazzi, defensora central, dejó River para irse a Alavés, de España

Karen Spiazzi, exjugadora de River que es nueva compañera de Urbani en Alavés, considera este paso como una oportunidad de crecer y de sumar experiencia tanto futbolística como de vida: "Tengo muchas expectativas de poder desarrollar mi juego, aprender y dar lo mejor de mí para conseguir cosas". Coincide con sus colegas en que la profesionalización en la Argentina en la actualidad es tan solo un sueño: "Yo creo que sí, falta mucho, pero cada vez somos más, y eso tiene que hacerse valer".

Con una mezcla de sensaciones, entre ellas la resignación por dejar a los suyos y el entusiasmo por lo nuevo que se viene, varias futbolistas argentinas partieron en tándem hacia Europa, sabiendo que Marta hay una sola, que para las mujeres jugar ante más de 50 mil personas aún no es lo que parece y que la lucha, sin garantías de éxito, continúa muy lejos de casa. Pero al fin y al cabo, nadie se arrepiente de ser valiente.

La Copa América, la gran vidriera

Si bien Crónica TV transmite en vivo partidos del torneo femenino, la gran vidriera para que clubes europeos se fijaran en varias de estas jugadoras fue la destacada actuación de la selección Argentina en la Copa América de Chile, llegando a obtener -sin apoyo de la AFA y con el pedido grupal "Queremos ser escuchadas"-, el tercer puesto y el derecho a jugar en noviembre el repechaje con un seleccionado de Concacaf en busca de un lugar en el Mundial de Francia 2019.

"Lo que hicimos en la Copa América fue muy importante, de hecho se televisaron los partidos de la etapa final. Sin dudas que fue un gran logro para nosotras", valora Florencia Bonsegundo. "Argentina hizo un torneo espectacular. A pesar de la falta de una preparación adecuada, se hicieron las cosas muy bien y fue un premio al esfuerzo", recuerda Amancay Urbani.

Chile fue la vidriera y bien en sintonía con el éxodo que emprenden varias jugadoras argentinas, Europa también es el destino de la selección.

A nivel mundial, España hoy aparece como el destino preferido por las futbolistas argentinas, pero también hay casos de compatriotas en otras latitudes, como Estefanía Banini, que viste la camiseta de Washington Spirit de la liga de Estados Unidos, la más fuerte del planeta; Aldana Cometti, Lucía Martelli, Eliana Stabile (todas en Atlético Huila) y Camila Gallea (Junior), están en Colombia, y Soledad Jaimes (Dalian Quankian), en China.

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