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¿Por qué más retenciones sobre la exportación?

Juan Carlos de Pablo
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16 de septiembre de 2018  

Si nadie compra nuevos títulos públicos para financiar el desequilibrio fiscal, entonces para el Estado hay dos opciones: o solamente gasta lo que recauda, o emite más dinero del que ya está emitiendo, ésto en un momento en el cual la población duda de mantener el que ya tiene en sus bolsillos o en los bancos. Sabiamente, el presidente Macri optó por la primera alternativa, disponiendo la reducción de algunos gastos y el aumento de algunos ingresos públicos. ¿Por qué nosotros somos los únicos que tenemos que aportar?, preguntan los exportadores.

Al respecto conversé con el checoeslovaco Jaroslav Vanek (1930 - 2017), principalmente conocido porque, sobre la base de la experiencia de Yugoeslavia, en 1970 publicó La teoría general de las economías administradas por los trabajadores. Con anterioridad, había publicado varias obras referidas a la teoría real del comercio internacional. Su aporte a esta última, según Richard Earl Caves, consistió en mostrar que cuando la oferta de los factores depende de su precio, la frontera de posibilidades de producción se modifica de manera sustancial con respecto al caso de oferta inelástica de factores.

-¿Qué criterios se utilizan para crear impuestos?

- Que afecten lo menos posible las decisiones de los contribuyentes, que sean difíciles de eludir y de evadir, que sean fáciles y rápidos de cobrar, etcétera. Lamentablemente, en la práctica casi nunca estos objetivos se pueden alcanzar de manera simultánea.

-Explíquese.

-Los economistas que analizan las finanzas públicas a partir de los principios generales enfatizan la importancia del primer objetivo, recomendando los impuestos no distorsivos, entendiendo por tales aquellos que, una vez que se tiene en cuenta la reducción del ingreso disponible de los contribuyentes, las decisiones de ellos son las mismas que las que hubieran adoptado en caso de ausencia de los impuestos. Ejemplo: los impuestos de suma fija, como la patente del auto o el impuesto a la tierra libre de mejoras. Cuando habló de las retenciones a la exportación, el presidente Macri dijo que era un mal impuesto.

-¿Por qué lo puso, entonces?

- Porque el carácter distorsivo no es el único relevante. También son importantes la facilidad con la que se pueden eludir y evadir los impuestos y, en momentos como los que está viviendo su país, vale analizar la velocidad con la cual aumenta la recaudación. En la práctica casi siempre se plantea un conflicto: los mejores impuestos desde el punto de vista de minimizar las distorsiones, como Ganancias, IVA, etcétera, son los peores desde los otros ángulos. Sin ninguna duda, el impuesto a los débitos y créditos bancarios y el impuesto a los combustibles son distorsivos; pero la facilidad y la velocidad con la que se los recauda los convierte en casi ideales para el ministro de Hacienda.

-En 1962, en circunstancias muy comprometidas desde el punto de vista fiscal para la Argentina, el entonces ministro de Economía, Federico Pinedo, creó un derecho de importación extraordinario.

- De 20 puntos porcentuales. Nadie podrá acusar al abuelo del actual senador de ser partidario de la autarquía o amante de las distorsiones; lo hizo porque no tuvo más remedio. A propósito: en un modelo supersimplificado, Abba Ptachya Lerner mostró la equivalencia entre gravar con un impuesto las exportaciones o las importaciones.

-¿Qué otra consideración llevó al Poder Ejecutivo a gravar las exportaciones?

- El aumento del tipo de cambio, que en los últimos meses superó ampliamente a la tasa de inflación. En su país, la historia de las retenciones a la exportación arranca con la recomendación efectuada por Raúl Prebisch, en octubre de 1955, para que la necesaria devaluación que siguió al derrocamiento de Juan Domingo Perón no impactara plenamente sobre el costo interno de los alimentos. El mismo criterio fue aplicado por Adalbert Krieger Vasena, a partir de marzo de 1967, y luego del abandono de la convertibilidad. A diferencia de las otras ocasiones, ahora se gravó a todas las exportaciones, lo cual sugiere que el motivo fiscal es más importante que el distributivo.

-La medida generó las correspondientes críticas de quienes las tienen que abonar.

- Usted no pretenderá que los exportadores le digan al Poder Ejecutivo que no solamente estuvo bien gravar las ventas al exterior, sino que se quedó corto. Pero en un doble sentido, la queja de los exportadores tiene algo de razón y debería ser atendida por las autoridades.

-Lo escucho.

- Por una parte, que la misma velocidad con la cual el Gobierno gravó las exportaciones porque aumentó el tipo de cambio, las reduzca cuando esta variable disminuya. El decreto 793/18 rige por un par de años, pero claro, siempre se puede dictar otro decreto prolongando su vigencia.

-¿La otra razón?

- El ministro Dujovne explicó que la mitad del esfuerzo fiscal provendrá de mayores ingresos públicos, y el resto, de reducciones en los gastos. Sobre esto último es importante ver cómo se implementa la reducción de los subsidios al transporte por parte del gobierno nacional, que se está materializando vía la transferencia del financiamiento de los servicios a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

-Don Jaroslav, muchas gracias.

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