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Los Pumas le ganaron a los Wallabies: un triunfo que se gestó con rugby y se defendió con el corazón

Los Pumas y una victoria histórica ante los Wallabies
Los Pumas y una victoria histórica ante los Wallabies Fuente: AFP
Alejo Miranda
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15 de septiembre de 2018  • 10:08

Victorias como ésta no hay que analizarlas desde el costado táctico, sino desde lo emocional. El tackle de Lavanini sobre la bestia Israel Folau en la última acuciante jugada no podría ser un mejor resumen del triunfo de los Pumas ante Australia. Un triunfo conseguido con algunos pincelazos de buen rugby que ponen a este equipo a la altura de los mejores del mundo, y definido con un corazón que hace la diferencia entre el triunfo y la derrota.

Con 20 minutos por jugar, los Pumas estaban en las puertas de un resultado histórico, al frente por un punto. Veinte minutos finales que tan dramáticos han sido para el seleccionado argentino en los últimos tiempos. Veinte minutos que estuvieron llenos de imprecisiones, pero también de tackles, de entrega y de temple para generar también errores en el rival.

El éxito por 23-19 en Gold Coast significó la segunda vez que los Pumas consiguen dos victorias en un mismo Rugby Championship y el segundo triunfo en la historia ante los Wallabies como visitantes, algo que no ocurría desde la primera vez que se enfrentaron en 1983, en Brisbane.

Crédito: Prensa UAR

Más importante, ratificó el rumbo del nuevo ciclo iniciado hace nada más que cuatro partidos por Mario Ledesma, quien en poco tiempo, en un trabajo que en realidad había comenzado a principios de año con los Jaguares, logró torcer la mentalidad de un equipo que se había malacostumbrado a perder.

El tackle de Lavanini ante Folau será la escena que se repetirá a perpetuidad. Pero todo el equipo cumplió una gran tarea defensiva en esos últimos 20 minutos. Como muestra, basta recordar cómo el medio-scrum Gonzalo Bertranou bajó de un tackle a los tobillos al gigante Taniela Tupou (pilar de 135kg) o al inexperto Juan Pablo Zeiss hacer lo propio para frenar de seco al veterano Kurley Beale.

Fue un cuarto de partido que se jugó con el corazón en la mano. Porque cada vez que una acción defensiva forzaba la recuperación de la pelota, un error no forzado le volvía a dar la iniciativa a los Wallabies, un equipo que llegaba golpeado pero siempre con individualidades capaces de inclinar la balanza por sí solas. Al final, fue precisamente el corazón del equipo lo que rescató la victoria.

Crédito: Prensa UAR

Antes, los Pumas habían mostrado un gran juego de ataque e incluso podrían haber definido antes el partido de no ser por dos tries que el TMO les negó en jugadas muy finas, de esas en las que cualquier resolución podría ser correcta. Les tocó sobreponerse también a esos golpes, como antes se habían repuesto de algunos errores en defensa que propiciaron un par de tries demasiado sencillos.

Pero está claro que con la pelota los Pumas son otro equipo. Con verticalidad, decisión, precisión y, sobre todo, poder de definición. Esta vez perdió a Ramiro Moyano, su mejor jugador del torneo, a los 33 minutos, y apareció Delguy para abrir el camino al primer try y sentenciar en gran jugada individual el segundo.

Con esa combinación de momentos de juego explosivo y todavía muchas cosas finas por mejorar, a los Pumas les alcanza con el corazón para superar a potencias como Sudáfrica y Australia. Cuando ajusten esos detalles, este equipo va camino a hazañas todavía más grandes. Que triunfos así no sean más hazañas, por ejemplo.

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