Las huellas positivas de los Pumas camino al Mundial 2019

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
Nico Sánchez atraviesa un gran momento y cosecha fans en cada partido
Nico Sánchez atraviesa un gran momento y cosecha fans en cada partido Crédito: Villarpress
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15 de septiembre de 2018  • 23:59

¿Cuántos partidos con idéntico desarrollo al de ayer han perdido los Pumas a lo largo de distintas épocas? Decenas. En la Costa de oro australiana se dio un paso adelante muy importante. La foto será la del fenomenal topetazo de Tomás Lavanini haciéndolo perder la pelota nada menos que al gigante Israel Folau a centímetros del ingoal, pero la victoria frente a los Wallabies se sostuvo en gran parte por una enorme actitud reflejada en la concentración y en la decisión para defender. El seleccionado argentino fue inquebrantable desde lo mental y, más allá del apretado final, siempre dio la sensación de que el triunfo no se lo sacaba nadie.

Disciplina, hambre de ganar, locura para atacar con la pelota, póngalos en el orden que quieran, pero la suma de esos factores muestran en el espejo a un equipo en crecimiento. Le falta, claro que sí, pero está jugando el mejor Rugby Championship desde que lo empezó a disputar en 2012, y eso al margen del hecho que marca que es la primera vez que consigue dos victorias en el mismo torneo.

Hasta aquí, los Pumas dieron la talla en los cuatro partidos, aun en las dos derrotas de visitante con los Springboks y los All Blacks . Ante unos Wallabies que están muy lejos de aquellos que fueron subcampeones del mundo en 2015, esta vez no dejaron pasar la oportunidad. Podían ganar en los papeles y lo hicieron en la cancha. Y en esto es clave el cambio mental que viene exhibiendo este grupo desde que Mario Ledesma y Nicolás Fernández Miranda tomaron la conducción de Jaguares. "Hay algo, algo medio intangible", dijo el exhooker luego del test de ayer. Es así. Hay algo distinto y se nota en la cabeza de los jugadores, mucho más confiados en lo que se proponen y con notorias mejorías en la defensa, en la disciplina, en las destrezas y en la obtención. Hoy, los Pumas son un equipo profesional con todas las letras. Y temible para cualquiera. Dejaron de acostumbrarse a perder, aunque, se insiste, todavía les falta. Hay más metros para llegar al techo.

Vienen los All Blacks en dos semanas en Vélez y siete días después, otra vez los australianos, esta vez en Salta. Si los bicampeones del mundo ya parecían inalcanzables, vendrán más intratables después del sopapo que en su propia casa les dieron ayer los Springboks, privándolos de festejar otro título por adelantado. Pero serán dos test-matches propicios para seguir creciendo y para contagiar aún más al afuera, que empieza a vivir una identificación fuerte con este equipo.

Falta aún en el scrum (con Juan Figallo fue otra historia), aunque ayer hubo un promisorio debut como titular de Santiago Medrano y los tres que entraron desde el banco para la primera línea reforzaron el triunfo. El line fue otro pilar del juego, ya que se sacaron las pelotas propias y se ensuciaron y robaron las rivales. Y entre los backs, Nicolás Sánchez -aunque no estuvo fino con el pie- continúa en un nivel altísimo y los tres del fondo (Ramiro Moyano, Bautista Delguy y Emiliano Boffelli) son de temer. Cada vez que tocan la pelota, tiembla la cancha.

En un año y cinco días, los Pumas debutarán en la Copa del Mundo de 2019. Falta mucho aún, pero este equipo viene pidiendo pista. Ajústense los cinturones.

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