Las sentidas palabras que Sergio Massa le dedicó a De la Sota, con quien compitió en las PASO de 2015

Fuente: Archivo
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15 de septiembre de 2018  • 23:27

En 2015, Sergio Massa y José Manuel de la Sota presentaron el frente Nueva Argentina (UNA). En ese entonces, Massa era diputado por el Frente Renovador y, De la Sota, gobernador de Córdoba por tercera vez.

"Venimos a conformar un polo de cambio verdadero y de disputa positiva: vamos a disputarnos los votos de los argentinos, pero sin agresiones ni peleas", dijo el por entonces gobernador en la presentación del partido. En las PASO, el político que murió hoy por la noche en un accidente de auto finalmente obtuvo el 6, 5% de los votos, por lo que Massa asumió el liderazgo del partido. En ese momento, desde su círculo íntimo admitieron a LA NACION que "ningún premio" podía "consolar" a De la Sota. Él quería ser el candidato.

Tras la trágica noticia de su muerte, Massa utilizó las redes sociales para despedirlo con una sentida carta, que se titula: "Chau querido José. Te voy a extrañar. Te voy a admirar siempre".

Allí, el político cuenta que está sentado frente a su computadora y no puede dejar de llorar. "Estoy abrumado", dice. Y agrega: "Le dejas al país el legado de un dirigente de puta madre, de un tipo que sobrevivió a la tortura y nunca tuvo rencor. De un guapo que supo ganar después de aprender de las derrotas. Que construyó sin destruir. Que hizo de Córdoba el corazón visible de la Argentina".

Massa también cuenta cómo De la Sota se enojaba por su impuntualidad, lo largas que eran las cenas que compartían y los festejos que celebraban junto a sus respectivas familias. "Me guardo en mi corazón todo lo que aprendí de vos. Eso que los grandes dejan, eso que no borra ninguna muerte. La sabiduría, la grandeza y la capacidad de hacer bien sin odiar a nadie. Eso que sólo los grandes tienen", concluye.

La carta completa

Chau querido José. Te voy a extrañar. Te voy a admirar siempre.

Estoy sentado frente a la compu, lloro y estoy abrumado.

Te vas en tu tierra, en tu obra y donde se quedó tu viejo.

Le dejás al país el legado de un dirigente de puta madre, de un tipo que sobrevivió a la tortura y nunca tuvo rencor. De un guapo que supo ganar después de aprender de las derrotas. Que construyó sin destruir. Que hizo de Córdoba el corazón visible de la Argentina. Que renovó el peronismo y que se renovaba siempre. Que dejó una huella indeleble en millones de argentinos. Con esa sonrisa y esa inteligencia que hicieron que todos te endiosáramos.

Que me enseñó en las malas a pararme, a seguir, a ser humilde y pelear. Pero sobre todo que fue compinche en la dificultad.

Tengo mil fotos que se me vienen a la cabeza. Las largas cenas, tus quejas por mi impuntualidad, los picoteos del debate sobre el que Adriana y Malena se quejaban. Las fiestas del día del niño con Toto y Magui enseñándonos que por más que Córdoba y Tigre estaban lejos, ellos podían estar on line.

Me guardo en mi corazón todo lo que aprendí de vos. Eso que los grandes dejan, eso que no borra ninguna muerte. La sabiduría, la grandeza y la capacidad de hacer bien sin odiar a nadie. Eso que sólo los grandes tienen.

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