Trump profundiza la guerra comercial con inminentes nuevos aranceles a China

Con la nueva ronda de tarifas, Trump busca equilibrar el déficit comercial
Con la nueva ronda de tarifas, Trump busca equilibrar el déficit comercial Fuente: AP - Crédito: Susan Walsh
Serían por 200.000 millones de dólares y se anunciarían en breve, según The Wall Street Journal; en respuesta, Pekín podría suspender este mes las negociaciones con el gobierno norteamericano
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17 de septiembre de 2018  

WASHINGTON.- Donald Trump quiere profundizar aún más su guerra comercial con Pekín. El presidente norteamericano tiene previsto anunciar en breve nuevos aranceles a las importaciones de productos chinos por un valor cercano a 200.000 millones de dólares, según reportó The Wall Street Journal.

Los aranceles serán del 10%, por debajo del 25% anunciado a principio de agosto cuando Washington dijo que estaba considerando una nueva ronda de aranceles.

Las nuevas tarifas golpearían a una serie de productos de consumo chinos que van desde plásticos, carteras, bicicletas y juguetes hasta pescados, mariscos y cubiertas.

Si Washington avanza con los aranceles, el gobierno chino podría abstenerse de participar en nuevas conversaciones comerciales que propuso Estados Unidos para este mes. Un alto funcionario chino dijo a The Wall Street Journal que el país no negociaría "con una pistola apuntando a su cabeza".

Otros funcionarios que asesoran a los líderes del país están sugiriendo que China imponga límites a la venta de partes y suministros que necesitan las empresas estadounidenses, usando "restricciones a las exportaciones" para amenazar a sus cadenas de logística.

La Casa Blanca ya impuso un arancel del 25% a importaciones chinas por unos 50.000 millones de dólares y Pekín contestó con otros impuestos sobre las mercancías procedentes de Estados Unidos.

Washington exige que Pekín reduzca el superávit comercial de 375.000 millones de dólares con Estados Unidos, ponga fin a políticas orientadas a adquirir derechos de propiedad intelectual y tecnología estadounidense y revierta lo que considera subsidios para la industria china de alta tecnología.

La vocera de la Casa Blanca, Lindsay Walters, se negó a revelar cuándo sería el anuncio, pero subrayó que "el presidente ha sido claro al decir que tanto él como su gobierno seguirán tomando medidas contra las injustas prácticas comerciales de China". "Exhortamos a China a atender las preocupaciones que Estados Unidos ha dado a conocer desde hace tiempo", agregó Walters.

Trump ya ha ordenado a sus asesores implementar los aranceles a pesar a los intentos del secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, por reanudar las negociaciones comerciales con China, según dijo a Reuters el viernes pasado una fuente cercana a las negociaciones.

El canciller chino anunció el jueves pasado que había sido invitado a mantener nuevas conversaciones. Enviados de ambos países se reunieron el 22 de agosto en Washington, pero no se reportó ningún progreso.

También la semana pasada, Trump escribió en Twitter que no siente presión alguna para alcanzar un acuerdo con China. Eso pese a que compañías como Apple o Ford advirtieron estos días de las consecuencias que tendrá la escalada para sus negocios y el consumidor.

Pekín ha rechazado la presión de Estados Unidos para dar marcha atrás en sus planes nacionales de ser líder mundial en robótica, inteligencia artificial y otros campos.

Washington, Europa y otros socios comerciales aseguran que esos planes violan los compromisos de abrir el mercado de China. Funcionarios estadounidenses también se preocupan por que se deteriore su liderazgo industrial.

China ha intentado, sin éxito, reclutar a Alemania, Francia, Corea del Sur y otros gobiernos como aliados contra Washington en esta nueva guerra comercial. Algunos de ellos han criticado las tácticas de Trump, pero muchos coinciden en las quejas de Estados Unidos respecto de las barreras comerciales y la estrategia industrial de China.

El déficit comercial acumulado hasta julio con China alcanzó los 233.500 millones de dólares. Un 10% más alto cuando se compara con el mismo período de 2017 y va en sentido contrario a lo que prometió Trump, que busca recortarlo a la mitad.

Por este motivo, en Wall Street se da por asumido que la tensión continuará y los analistas no ven un cambio de táctica hasta pasadas las elecciones legislativas de noviembre.

La interpretación, además, es que Washington juega con ventaja al ver el desplome del mercado asiático. En el entorno del presidente no descartan, sin embargo, que Trump puede reunirse con el presidente chino, Xi Jinping, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, dentro de una semana en Nueva York. La otra posibilidad es que lo hagan durante la reunión del G-20 prevista para noviembre en Buenos Aires.

Los analistas también han advertido que, de empeorar el conflicto entre las economías más grandes del mundo, se podría reducir el crecimiento mundial en 0,5% hasta 2020 si se cumplen las amenazas de intercambio de aranceles.

Agencias Reuters, AFP y DPA

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