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"Para un chico es una eternidad cada día que pasa en un hogar sin una familia"

Evangelina Bucari
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16 de septiembre de 2018  • 21:49

La jueza de familia Agustina Díaz Cordero advirtió sobre la falta de recursos de los juzgados y las dificultades para lograr la adopción de los niños más grandes y los grupos de hermanos

"Los juzgados de familia son como una terapia intensiva. Se ven casos muy graves y hay que actuar de inmediato", resumió Agustina Díaz Cordero (42), titular del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 23. La magistrada, que asumió en mayo pasado, subrayó que estos tribunales sufren una evidente carencia de recursos, mientras los conflictos y el número de causas van en aumento. "Es imposible que con equipos tan chicos podamos hacer tanto. Solo 24 juzgados no dan abasto", señaló. Sobre las adopciones, un tema central en su tarea, remarcó que "la mayoría de los chicos son más grandes en edad que las expectativas que tienen los padres adoptantes" y destacó el valor de las convocatorias públicas en la búsqueda de familias que los reciban.

-¿Cómo está compuesto el trabajo de un juez de familia?

-El 30% de las causas que recibimos son de violencia familiar y de género. También las hay por chicos en situación de vulnerabilidad, determinación de capacidad, víctimas de abusos o adicciones, así como divorcios o guardas, entre otras. Es decir, todas problemáticas que hacen al fuero íntimo. En estos juzgados es donde se definen los derechos inalienables de las personas, los derechos humanos, la columna vertebral de nuestra Constitución. Trabajamos con los sectores más desprotegidos, los adultos mayores que tienen alguna dificultad, los menores internados en hogares. A pesar de ser temáticas tan trascendentes, nos enfrentamos a una falta de recursos que dificulta la tarea cotidiana.

-¿En qué consiste esa falta de recursos?

-El número de causas que se reciben aumentó exponencialmente. Mientras en 1992 ingresaron 22.690, en 2015 (fecha de la última estadística) fueron 37.559, siendo atendidas por el mismo personal y con recursos mínimos, falta de espacios y salas para tomar audiencias. Muchas veces carecemos de los insumos básicos. Entre otras cosas, compré juguetes para que los pequeños se entretengan en las audiencias. Desde la década del 90, solo existen 24 juzgados civiles con competencia exclusiva en cuestiones de familia. El Código Civil y Comercial de la Nación vigente desde 2015 obliga a dar intervención a equipos interdisciplinarios integrados por psicólogos y trabajadores sociales para tener una opinión a la hora de tomar decisiones. Sin embargo, tenemos solo dos trabajadores sociales por juzgado, que resultan insuficientes.

-¿Cuál es el problema más urgente por resolver?

-Necesitamos que se destinen más recursos. Es imposible que con equipos de trabajo tan reducidos podamos hacer tanto. Los juzgados cuentan con el mismo personal que hace 30 años, mientras que los conflictos aumentan y son cada vez más complejos. Se ven casos muy graves y hay que actuar de inmediato. Todo es "ya", porque puede estar en riesgo la vida y, siempre, la dignidad de las personas. Y esto es a diario, no son casos aislados. Trabajamos como si fuera una terapia intensiva.

-¿Qué ocurre en el caso de las adopciones?

-También hace falta una perspectiva de derechos humanos en el presupuesto. Frente a dos bienes jurídicos por los que hay que velar, los del niño siempre deben ser mayores a cualquier otro. Por ejemplo, arreglar las plazas más de una vez, en lugar de asignar esas partidas para los menores revela un orden de prioridad inadecuado. Es decir, si no hay hogares de menores suficientes o se encuentran en mal estado en la Capital, tienen que destinarse a ellos los recursos. Aunque nuestra prioridad es sacarlos de ahí y encontrarles una familia, porque para un chico es una eternidad cada día que pasa en un hogar. Tenemos una legislación adecuada, pero faltan respuestas más rápidas en el sistema administrativo.

-¿Por qué se demora tanto en declarar la adoptabilidad?

-En muchos casos no debería haber mucha demora, tan solo esperar los plazos que la ley marca. En otros, hay que determinar si tiene familia o no, y si puede hacerse cargo de ese chico. Pero también se necesita de mucha valentía y decisión. Sabemos que hay situaciones que no van a cambiar. En esos casos hay que actuar con rapidez, lo que no significa vulnerar los derechos de los padres, pero sí tener en cuenta que un nene o nena de 1, 2 o 4 años tiene muchas más posibilidades de ser adoptado que uno de 10 o 12 y, por sobre todo, que necesita crecer con más atención y cariño.

-¿Por qué considera que ocurre esta situación?

-La mayoría de los que están inscriptos, el 90% según el Dnrua (NdR: Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos), quieren chicos de hasta 1 año; el 85% no están dispuestos a adoptar a un niño con una discapacidad o problema de salud; y el 44% no recibirían grupos de hermanos. La mayoría de los chicos son más grandes en edad que las expectativas que tienen los padres adoptantes. Cada caso es singular y único, por eso no hay tiempos y el compromiso del juez es fundamental. Por ejemplo, recuerdo a una nena que tenía la fantasía de volver a encontrar a su mamá, fue necesario un trabajo de acompañamiento y hacer que recorriera los lugares donde suponía iba a encontrarla para que ella misma aceptara la posibilidad de integrarse a otra familia.

-¿Cuál es el perfil de estos chicos?

-En general, tienen realidades muy difíciles, aunque con amor, toda herida se puede sanar. Muchos me dicen: "quiero una familia", "no quiero vivir más en un hogar", "quiero una mamá y un papá". Cuando tienen edad para expresarse son la guía para la toma de decisiones.

-¿Por qué es tan importante que los hermanos permanezcan juntos?

-Los hermanos son el único vínculo sano que tienen, por eso lo resguardamos e intentamos no separarlos, salvo casos excepcionales.

-¿Qué rol juegan las convocatorias públicas de adopción?

- Alcanzan a muchas personas que tenían como ideal adoptar un bebé, pero cuando conocen a estos chicos, sus historias, sus deseos, sus necesidades, realmente los conmueve y les llegan al corazón. Son posibles padres adoptantes que eran invisibles en el sistema, porque en las búsquedas no aparecen, al haberse inscripto para adoptar chicos de hasta 1 año y no para hermanos.

-¿Qué le diría a quien quiere adoptar y no se anima a chicos más grande o hermanos?

-Muchas veces la adopción esta vista como el deseo de saciar mi necesidad de ser madre o padre y creo que tiene que verse como el derecho de los niños a tener una familia. Quienes se animan son testigos de que es un camino de aprendizaje y de recompensa. Son chicos que están dispuestos a dar mucho porque necesitan mucho.

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