Secuestran a la hija del dueño de Ossira y su custodio es uno de los sospechosos

El Falcon en el que estuvo cautiva la víctima
El Falcon en el que estuvo cautiva la víctima
La chica, de 18 años, estuvo cautiva en un viejo Ford Falcon; la liberaron sin cobrar el rescate
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17 de septiembre de 2018  

Hace poco más de tres años, en un reportaje a un medio televisivo local, Luis Alberto "Beto" Sterlicchio, dueño, con su hermana Ana María, de la cadena de tiendas de ropa femenina Ossira, admitía que amaba Pergamino, pero que entre las cosas que no le gustaban de la tierra en la que creció estaba "la inseguridad". Tanto le preocupaba que, de hecho, pagaba para que un hombre los custodiara a él y a su familia.

Lo paradójico es que, ayer, Inés Sterlicchio, de 18 años, hija de Beto, fue víctima de un secuestro en aquella ciudad del norte bonaerense y los investigadores señalan como el presunto autor del hecho al hermano del custodio, que anoche declaraba sin lograr disipar de sí la sospecha sobre su eventual participación en la extorsión.

El hecho comenzó a las seis de la mañana, cuando Inés Sterlicchio regresaba a su casa, cerca de ruta 8 y Miguel Cané, y un grupo de personas la secuestró. Fuentes policiales citadas por el diario pergaminense La Opinión sostuvieron que el custodio -su nombre se mantiene en reserva- dijo que cuando intentó evitar el rapto le dispararon y sufrió una herida en el hombro.

Los secuestradores se llevaron a Inés cautiva en su propia camioneta, una Jeep Grand Cherokee patente EEB-051, que más tarde apareció incendiada en la Avenida de la Cruz Gorordo. A su custodio lo metieron en el baúl y luego lo soltaron.

Minutos después, el propietario de Ossira -tienda que en mayo pasado cumplió 20 años- recibió una llamada en la que le exigían el pago de un millón de pesos para liberar sana y salva a la chica.

Se pactó que Sterlicchio iría a un punto en el kilómetro 237 de la ruta nacional 8 para realizar el pago. Y así lo hizo. Pero algo pasó. Seguramente, los captores intuyeron que la policía bonaerense ya estaba detrás de la negociación y que monitorearía los movimientos del empresario textil.

Lo concreto es que liberaron a la joven sin llegar a llevarse el botín pretendido. La chica apareció a las 8 en el barrio Tupac Amaru; deambulaba en estado de shock por la calle Deán Funes.

Poco después, personal de la Jefatura Departamental de Pergamino encontró en la zona suburbana de la ciudad, en un sucio descampado situado en la calle Bombero Esquivel, sin número, un viejo Ford Falcon blanco con listones deportivos negros, patente VFE-205.

Inés Sterlicchio reconoció a los policías que investigan el caso que dentro de ese vehículo destartalado había sido retenida por sus captores. Luego, el dinero que Beto Sterlicchio había dejado a la vera de la ruta 8 fue encontrado ahí mismo.

Las pesquisas, monitoreadas por el juez federal de Zárate-Campana Adrián González Charvay, se encaminaron rápidamente hacia el entorno más cercano de la víctima. Diversos indicios y pruebas señalaron al hermano del custodio de la familia Sterlicchio como uno de los integrantes del trío que se llevó a la chica secuestrada.

Al cierre de esta edición se realizaban diversos allanamientos en Pergamino, en procura de dar con el sospechoso. Fuentes de la investigación confiaron a LA NACION que personal de la Jefatura Departamental, a cargo del comisario inspector Javier Lavagnino, habían llevado a declarar al custodio.

"Se llevaron a la chica en un Falcon deteriorado y pidieron rescate y hasta fijaron lugar para la entrega del dinero. Pero es evidente que se asustaron y la liberaron. No es una banda organizada. Más bien creemos que fue casi una 'aventura' por parte de gente que creyó que iba a hacer dinero fácil y ahora va a terminar con una condena por secuestro extorsivo", que es de 5 a 15 años de prisión, según confió a LA NACION una calificada fuente con acceso a la investigación.

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