Desde el primer puesto de la Superliga, a Racing se le hace mucho más corto el duelo por la Libertadores

Cristaldo cruza el remate que será el gol del triunfo de Racing
Cristaldo cruza el remate que será el gol del triunfo de Racing Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Claudio Mauri
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17 de septiembre de 2018  • 07:17

Pudo haber sido un golpe que a Racing lo tumbara para lo que resta del año, que lo dejara conmovido y con escasa capacidad de reacción. La eliminación de la Copa Libertadores no solo era dolorosa por lo que representaba en sí mismo, sino que tenía una decepción añadida por lo inferior que se mostró a River. La Academia no tenía manera de disimular de que no había dado la talla en el Monumental, de que el desafío le había quedado grande.

Ante el riesgo de que lo arrastrara la desazón, Racing encuentra en la Superliga la terapia para hacer más rápido el duelo. El triunfo contra Rosario Central y el mucho más apretado contra Lanús lo ubican en un primer puesto que lo hacen sentir vivo, que le levanta el ánimo.

Sin Libertadores ni Copa Argentina -otro palazo que por quedar lejano en el tiempo no cayó en el olvido-, a Racing le quedó un plantel muy amplio para una sola competencia. La amenaza de la disconformidad de los que empiezan a tener pocos minutos puede aparecer a la vuelta de cualquier partido. El fracaso en el Monumental barrió con la titularidad de varios apellidos importantes: Bou, Centurión, Cardozo y Domínguez. Los cuatro pasaron a ver los partidos desde el banco.

Por ahora, el grupo se muestra fuerte, unido, sin fisuras. Uno de los que pasó a tener más participación fue Jonathan Cristaldo, un refuerzo al que Eduardo Coudet le había dado una particular bienvenida en mayo: "Espero que 'Churry' venga sin la panza". El delantero hizo el gol del triunfo ante Lanús con un remate bajo y cruzado sobre la salida de Sara. No convertía en el fútbol argentino desde hace casi ocho años, para Vélez, antes de que siguiera su carrera en Europa, Brasil y México, para volver a jugar en Vélez en 2017 (menos de 10 partidos) y luego desembarcar en Racing.

Cristaldo por ahora le quitó el puesto a Bou, que a la salida del vestuario lo saluda y lo alienta: "Bien goleador". No se advierte tensión por la pelea por el puesto. Cristaldo lo confirma: "El clima en el plantel es muy bueno, existe una sana competencia. Bou es generoso conmigo, me da consejos". Y ahora el Chacho lo señala por su esbeltez física: "Si Cristaldo no mete goles, al menos va a poder laburar de stripper con el físico que tiene".

Ricardo Centurión , con su facilidad para meterse en problemas, se fabricó uno importante con su expulsión y gestos en el Monumental. Ayer ingresó por Pol Fernández y solo jugó cinco minutos; salió por una lesión muscular. Pero su discurso tuvo un tono positivo: "No siento que me haya desgarrado, se me puso muy dura la parte posterior de la pierna y no pude seguir. Estamos viviendo un lindo momento. Sabemos que quedar afuera de la Copa fue muy duro, pero estamos todos unidos, es un grupo lindo. El que está afuera pone buena cara, tiramos todos para el mismo lado". Centurión destacó la actitud de un compañero: "Yo soy uno más de este grupo. Quiero resaltar el gesto de Marcelo Díaz al darme la cinta de capitán, me sorprendió. Eso habla de la gran generosidad que hay en este plantel".

El único que torció el gesto durante el partido fue Lisandro López, pero esto ya forma parte del paisaje y no altera la convivencia. "Licha siempre se enoja por todo", fue la frase con que Coudet le quitó trascendencia al enfado del capitán. Se refería al momento en el que fue reemplazado por Donatti. Salió ofuscado, gesticulando y moviendo los brazos. Parecía que el motivo era su sustitución, pero el delantero y el técnico aclararon que el enojo era por una acción previa a salir en la que no le hicieron caso.

En una jugada, a los 12 minutos del segundo tiempo, Racing encontró todo: el gol, el triunfo, la punta de la Superliga y que se fuera lesionado el sorprendente y debutante Pedro de la Vega, que con sus arranques explosivos por la izquierda era una preocupación imprevista. De todos los que emigraron de Lanús, a quien más está extrañando es al arquero Andrada. Sara no completa un partido sin algún error que pueda costar caro. Ahora cometió uno que este impetuoso Lanús pagó con la derrota. El exguardavallas de Boca fue impreciso en un pase largo con el pie; cortó Solari en campo rival y profundizó hasta asistir a Cristaldo. A 60 metros de ahí, De la Vega estaba en el piso, por una torcedura de tobillo. Lanús protestó porque Racing no tiró la pelota afuera para que fuera atendido, pero en realidad la falla fue de Sara, que le dio continuidad al juego con una salida muy defectuosa.

El que está afuera pone buena cara, tiramos todos para el mismo lado
Ricardo Centurión

Sigue en la cima Racing, pero como equipo se debe varios ajustes. Tras la ventaja, Coudet decidió proteger el 1-0 y puso un tercer zaguero central, Donatti, y quitó a un delantero. El equipo dio un paso atrás, tuvo oportunidades de contraataque, pero también necesitó del seguro arquero Arias para evitar el empate de Lanús. "Hay que aprender a ganar 1-0", dijo Coudet, que se impuso como "una obligación pelear la Superliga".

Los 6000 hinchas de Racing que fueron a la Fortaleza agradecieron que haya sido un partido con asistencia de visitantes. Fueron testigos cercanos de un equipo que vuelve a soñar tras salir de una pesadilla.

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