Sufre en defensa y no encuentra el gol: San Lorenzo, el único de los grandes que no ganó en la Superliga

San Lorenzo, el único de los grandes que no ganó en la Superliga
San Lorenzo, el único de los grandes que no ganó en la Superliga
Fernando Vergara
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17 de septiembre de 2018  • 11:26

"Muy caliente, enojado, fastidioso". Las cuatro primeras palabras de Claudio Biaggio frente a los medios de prensa en Mendoza describieron la sensación de San Lorenzo en la Superliga , donde todavía no pudo ganar y observa de lejos al líder Racing. El entrenador azulgrana no escondió la bronca a pesar de que su equipo fue superior a Godoy Cruz : los partidos se suceden, las estrategias se modifican, pero el Ciclón no encuentra soluciones frente al escaso poder de fuego cuando no tiene a sus referentes de ataque y además sufre en defensa, un punto alto en el arranque de 2018.

En su excursión en Mendoza, el Ciclón fue un equipo raleado por las bajas que, de movida, resignaba un potencial más que considerable. A la cita de ayer se había presentado con algunos inconvenientes para Biaggio, que aterrizó en el estadio Malvinas Argentinas sin Nicolás Blandi y Nicolás Reniero, los autores de diez de los 13 goles en lo que va del semestre (los restantes fueron de Rubén Botta, Paulo Díaz y Rodrigo Erramuspe, en contra). El capitán Blandi, por un problema en la pierna derecha. El restante atacante debía cumplir una fecha de suspensión, tras la expulsión con River. Sufre el entrenador, porque sin ellos el gol parece una misión imposible. Todo es distinto. Esas bajas desnudaron el insuficiente peso que tiene Boedo en los últimos metros cuando sus figuran miran los compromisos desde afuera.

Entre los de arriba, Adolfo Gaich -goleador de la selección Sub 20 en el torneo de L'Alcudia- tuvo su estreno como titular. Se entusiasmó en el inicio del encuentro cuando quedó cara a cara con Roberto Ramírez, pero definió desde el piso y el arquero le tapó el remate. Le costó afirmarse al centrodelantero de 19 años y 1,90 metro; tiene condiciones y todo por aprender en esto de las grandes ligas. A su lado estuvo Pablo Mouche, que se movió por todo el frente de ataque buscando desbordar. Lo logró en el arranque y fue capaz de descubrir las grietas que ofrecía la defensa local, aunque con el correr de los minutos fue controlado.

En la zona del mediocampo, a San Lorenzo le cuesta encontrar un futbolista capaz de romper el molde y soltarse hacia el otro arco. Extraña a Fernando Belluschi, uno de sus mejores intérpretes, que se recupera de una lesión y no juega desde marzo. Algo que supone carencias en asociación para la función ofensiva. Tampoco cuenta con Bautista Merlini, quien ayer quedó fuera de la nómina azulgrana. En el banco de suplentes espera Nahuel Barrios, que podría aportarle electricidad y enlace a las líneas.

Entre esta carencia señalada y algunas desatenciones en la última línea, San Lorenzo recorta sus posibilidades cuando la Superliga apenas está dando sus primeros pasos. En sus últimos dos compromisos de visitante, Unión y Godoy Cruz, al equipo le convirtieron en el ultimo minuto de juego. Es decir, ya no se trata de una dificultad concentrada en apenas un partido.

Ayer, el Ciclón pagó con derrota una de las pocas fallas de la defensa, ante un elenco que ya acumula ocho victorias consecutivas como local, con sólo dos goles en contra. Es un equipo compacto, sin estrellas rutilantes en el plantel, aunque confiado en sus argumentos. Pero hay más: el Tomba ganó 15 de los últimos 16 desafíos que jugó en el Malvinas Argentinas. "Fue un buen partido, pero tuvimos una desatención y nos convirtieron. Jugamos bien, contamos con varias situaciones para marcar y no logramos concretarlas", dijo Fabricio Coloccini.

Biaggio todavía mastica la bronca por el envío desde la izquierda de Fabricio Angileri y la conexión de cabeza de Gabriel Ávalos. "Ese centro que vino no tendría que haber llegado: los partidos no duran 90 minutos, duran 93 o 94". Y agregó: "Teníamos todo controlado, por eso me voy muy amargado. Ya nos pasó contra Unión, ahora con Godoy Cruz", resaltó el director técnico.

Es cierto: San Lorenzo mostró templanza, enjundia, solidaridad entre sus líneas. Buscó sociedades entre Botta y Mouche y generó situaciones de peligro. Pero cuando mira por el espejo retrovisor hay un dato que lo alarma: de los diez encuentros que lleva disputados entre todos los torneos, sólo mantuvo su arco invicto contra Racing de Córdoba (1-0 por la Copa Argentina). Y Biaggio entiende que aquí hay una diferencia sustancial con la primera parte del año, en la que el fondo era uno de sus principales bastiones a pesar del juego opaco exhibido por un equipo que conseguía buenos resultados.

Pasaron cinco fechas de 26 y San Lorenzo apenas sumó por intermedio de cuatro empates. De Mendoza se fue con su primera derrota en la Superliga. A su vez, es el único equipo grande que todavía no consiguió festejar en el torneo. Tuvo pasajes de juego interesantes, principalmente en el primer tiempo, pero a diferencia del primer semestre, esta vez los números no le dan la mano.

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