El policía más solitario de Australia controla un territorio del tamaño de Gran Bretaña

Más que balas, Stephen Pursell enfrenta el clima, perros salvajes y serpientes mortales desde su base en Birdsville
Más que balas, Stephen Pursell enfrenta el clima, perros salvajes y serpientes mortales desde su base en Birdsville Fuente: AFP
(0)
17 de septiembre de 2018  • 11:39

BIRDSVILLE, Australia.- Algunos policías podrían asustarse ante la responsabilidad de vigilar solos una zona de 240.000 km2, pero no es el caso de Stephen Pursell, el único agente en una inmensa región del interior de Australia.

El afable policía de 53 años está al frente de una pequeña comisaría en la diminuta localidad de Birdsville, una aldea pérdida en el centro del país.

En ese paisaje rojo y naranja, que recuerda la superficie de la luna y bordea el desierto de Simpson, sus principales compañeros son el polvo, las moscas, los camellos salvajes, los perros errantes y las serpientes mortales.

El agente Pursell reconoce que su jurisdicción, del tamaño de Gran Bretaña, es "bastante grande". Tarda cuatro días para cruzarla en coche, pero le encanta el reto.

"Ese trabajo surgió y pensé: 'qué sitio tan emblemático de Australia'", recuerda. "Así que presenté mi candidatura".

Fue hace dos años. Su mujer Sharon y él dejaron atrás las aguas azules de la Sunshine Coast, unos 1600 kilómetros más al este, para instalarse en medio de una extensión de arena salpicada de dunas en las que no crece casi nada.

Pursell patrulla una zona del tamaño de Gran Bretaña en la que su principal tarea es asistir a turistas y viajeros que eventualmente tengan problemas en los caminos
Pursell patrulla una zona del tamaño de Gran Bretaña en la que su principal tarea es asistir a turistas y viajeros que eventualmente tengan problemas en los caminos Fuente: AFP

La región no le gusta a todo el mundo. Las temperaturas diurnas pueden superar los 40ºC. Los vientos pueden provocar tormentas de arena que ocultan el sol y transforman el día en noche.

"Hay que vivirlo para apreciarlo. Es un lugar asombroso", dice el policía. El año pasado, un vídeo en el que se le veía freír un huevo en el capó de su todoterrano tuvo éxito en internet.

Birdsville apenas tiene un centenar de habitantes. Sólo hay un bar, que también hace las veces de hotel, un comercio en el que la gente puede comprar gasolina y productos básicos, y una panadería que vende tartas de camello al curry.

En el trabajo, la "criminalidad no es un problema", admite Pursell. Su misión consiste principalmente en prestar auxilio a la gente en caso de emergencia.

"Lo que hacemos, sobre todo, es garantizar que la gente llegue aquí de forma segura y vuelva a casa de forma segura. Las averías de autos, los problemas médicos, los accidentes. Hay que estar lista para reaccionar ante todas esas cosas", explica.

Los accidentes más frecuentes son los de autos que dan vueltas de campana.

Debido a la inmensidad de la zona, la contribución de la población local es clave. El agente Pursell se desplaza a veces en sus misiones con una enfermera, un guardabosques aborigen y un mecánico, entre otros.

También coopera con sus colegas policías que están a centenares de kilómetros o con los ranchos ganaderos que le ayudan a localizar a los viajeros.

La región se anima sin embargo dos veces al año: durante las centenarias carreras de caballos de Birdsville, famosas en toda Australia, y el Big Red Bash, un festival de música.

Ambos eventos atraen cada uno más de 6000 turistas que viajan durante horas, incluso días, en todoterrenos o pequeños aviones para llegar a Birdsville.

Neale McShane, el predecesor de Pursell que se jubiló en 2015 después de una década pasada en la localidad, asegura que "nunca se aburrió" allí.

Cada misión es sinónimo de aventura en todoterreno a través de las dunas o de vuelo en helicóptero, que hay que llamar al rescate con antelación.

En 2009, mientras buscaba desesperadamente un helicóptero para rescatar a un motorista herido en una duna, un CH-47 Chinook del ejército aterrizó en el aeropuerto, probablemente el único en tomar tierra en Birdsville. El piloto quería repostar y, gracias a él, McShane pudo rescatar al motorista.

Pursell se postuló para el cargo ras la jubilación de Neale McShane, en 2015
Pursell se postuló para el cargo ras la jubilación de Neale McShane, en 2015 Fuente: AFP

El trabajo tiene ventajas. "Cuando duermes en el desierto y miras las estrellas, parecen tan cercanas que piensas que puedes tocarlas", dice McShane.

Pero también puede ser estresante estar de guardia las 24 horas del día. Y, dado el reducido número de habitantes, también hay muchas posibilidades de que las llamadas de emergencia procedan de conocidos, asegura.

Por sorprendente que parezca, Pursell no se queja de la soledad. Cuando la prensa local lo presentó como el policía más solitario de Australia, este se dio cuenta de que la gente iba a verlo a la comisaría para hablar con él.

"La gente venía sólo para charlar porque creía que estaba solo. Nunca nos hemos sentido solos aquí. Es una ciudad estupenda".

Agencia AFP

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.