Así juega Cruzeiro: la radiografía del equipo brasileño que buscará eliminar a Boca de la Copa Libertadores

Hernán Barcos (a la derecha), la carta de gol que estará en la Bombonera para enfrentar a Boca
Hernán Barcos (a la derecha), la carta de gol que estará en la Bombonera para enfrentar a Boca Crédito: @Cruzeiro
Rodolfo Chisleanschi
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18 de septiembre de 2018  • 08:35

El hincha de Boca tiene razones para mirar con optimismo la serie de cuartos de final de la Libertadores antes el Cruzeiro , cuyo partido de ida se jugará este miércoles en la Bombonera, desde las 21.45. Lo avalan su racha ganadora y las múltiples variantes que muestra el equipo para llegar al gol. Pero además, si mira la tabla del Brasileirao, seguramente se sentirá tentado en multiplicar la seguridad en pasar de ronda. Sin embargo, debería ser cauto, porque hay números que pueden llamar a engaño.

El conjunto mineiro ocupa hoy el séptimo puesto del campeonato, a 16 unidades de los líderes y sus cifras hablan de una campaña mediocre: 8 triunfos, 10 empates, 7 derrotas, apenas 19 goles a favor y otros tantos en contra. Pero su campaña tiene matices que deben ser explicados.

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"Desde hace unos años, el Brasileirao viene perdiendo importancia respecto a la Copa de Brasil, y Mano Menezes, el técnico de Cruzeiro, suele jugar con muchos suplentes los partidos del torneo local y guardar los titulares para los torneos mano a mano", afirma Vinicius Pereira, periodista de Belo Horizonte que sigue la actualidad del club azul.

La razón principal para este cambio de prioridades tiene el color verde del dólar. La Copa de Brasil es el torneo que reparte los premios más suculentos del continente, muy por encima de la propia Libertadores, y además otorga una plaza directa para la fase de grupos del principal trofeo sudamericano del año siguiente. El ganador -Cruzeiro es el vigente campeón- se embolsará este año el equivalente a 12 millones de dólares y el finalista, alrededor de 5 millones.

Enfrascado actualmente en las semifinales del equivalente a nuestra Copa Argentina, parece lógico que el conjunto de Belo Horizonte deje a un lado el torneo anual

El mejor ejemplo se dio en la última semana. Menezes alineó al equipo titular el miércoles en San Pablo, en la ida de Copa ante Palmeiras, y cambió los once jugadores el domingo, aunque jugara el clásico local frente al Atlético Mineiro. No le fue mal: Cruzeiro venció 0-1 en el Arena Palmeiras y empató 0-0 ante su rival de siempre.

Justamente el encuentro frente al "Verdão" paulista fue una muestra cabal del juego que más le gusta a los dirigidos por Menezes. "Cruzeiro es una escuela de fútbol técnico, pero en las series mano a mano se convierte en un equipo copero. No le importa jugar feo ni ensuciar los partidos, y ahora tiene un plantel experimentado y cuya base es la misma desde 2016. No brilla, tiene poco gol, pero es muy difícil ganarle", asegura Pereira. Los números le dan la razón: el apretado calendario del fútbol en Brasil ha llevado a Cruzeiro a disputar 9 encuentros en el último mes. En ellos marcó 6 tantos y apenas recibió 5.

Quien tenga en su memoria la victoria 4-2 de Racing frente a los mineiros en el partido inaugural de esta edición de la Copa, allá por marzo, debe saber que la versión actual del conjunto brasileño difiere bastante de la que se vio en el Cilindro.

Los de Belo Horizonte basan hoy su fortaleza en la columna vertebral que forman el arquero Fabio (a punto de cumplir 38 años), los centrales Léo (30) y Dedé (misma edad y 1,92 metros de altura, clave en el juego aéreo), el doble 5 que integran el capitán Henrique (33) y Lucas Silva (25), y la sapiencia para aguantar la pelota arriba del centrodelantero argentino Hernán Barcos (34 años).

Alrededor de ellos, con dos laterales rápidos como Edilson y Egídio y volantes externos que brindan constantes ayudas defensivas, Cruzeiro arma un 4-4-2 muy disciplinado que comienza parándose lejos de su arco pero termina inevitablemente poblando las cercanías del área de Fabio de casacas azules esperando la oportunidad para sorprender a la contra. Así le ganó a Palmeiras el miércoles pasado, con una exquisita definición de Barcos en el minuto 4 y resistiendo durante los 86 restantes.

El aspecto creativo, por el contrario, resulta muy limitado. No hay habilidosos que llamen la atención ni jugadores exquisitos. La elaboración, si existiera, queda en manos del uruguayo Giorgian De Arrascaeta (no estará en la Bombonera por una lesión muscular, se estima que jugará el partido de vuelta) y de Thiago Neves, un zurdo de 33 años que integraba el Fluminense que eliminó a Boca en las semifinales de 2008. Demasiado poco, lo cual explica las dificultades para generar situaciones de gol.

Este es el Cruzeiro que se encontrará Boca. Un equipo que compite muy bien en los mano a mano, sabe caminar sin complejos por la delgada frontera entre el oficio y las malas artes, y al que le valdrá cualquier resultado que no lo obligue a buscar el ataque en la revancha en el Mineirao. Hará bien Boca en no fiarse solo por lo que indica la tabla del Brasileirao.

Cruzeiro y Racing se enfrentaron en la etapa de grupos de esta Copa Libertadores
Cruzeiro y Racing se enfrentaron en la etapa de grupos de esta Copa Libertadores Fuente: AFP

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