Declaraciones que detallan las sesiones de tormentos en la seccional

Mediante apremios, a tres hombres y una mujer buscaron sacarles datos
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18 de septiembre de 2018  

Durante el juicio por las torturas y el asesinato de Ramón Vázquez en Santiago del Estero surgieron nuevos detalles de la brutal actuación de los miembros de la fuerza de seguridad provincial implicados en el hecho.

Según se desprende de los testimonios de algunas personas que estaban detenidas en la comisaría 10» cuando ocurrió el crimen, e incluso por las declaraciones de otros uniformados, los policías Roberto Chávez, Cenobio Díaz, Hernán Villarreal y Carlos Moreno -los cuatro miembros de la Brigada que llegaron al juicio presos, acusados de tortura seguida de muerte- se encerraron con la víctima en una oficina distante a no más de seis metros de la del jefe, dentro de la seccional, colocaron un colchón contra la ventana que daba al patio y subieron el volumen de la radio.

Por las declaraciones de testigos también se amplió la acusación contra aquellos cuatro imputados por la privación ilegítima de la libertad calificada en perjuicio de los hermanos Miguel y Néstor Gómez, Cristian Pedraza y Marcia Flamenco.

Según la reconstrucción de los acontecimientos hecha por la querella, la noche anterior a que fueran a la casa de Vázquez a buscarlo, los agentes de la Brigada entraron al boliche El Nochero y se llevaron a Miguel Gómez -encargado de las luces y el sonido-, a su novia, Flamenco, y a su amigo, Pedraza, a la comisaría 10».

Allí, según el relato de las víctimas, a Gómez lo metieron en una oficina, donde le dieron trompadas y patadas y lo "embolsaron", es decir, lo torturaron con la técnica del submarino seco, tal como después harían con Vázquez. A Flamenco, en tanto, la obligaron a escuchar los tormentos que sufría su novio.

Pedraza fue desnudado y encerrado en un calabozo de cuatro por cuatro junto a otros 20 presos. A los tres se los interrogó insistentemente sobre el robo millonario y como ninguno aportó ningún dato empezaron a preguntarles por Vázquez.

Gómez dijo que tal vez su hermano Néstor lo conocía, así que los oficiales fueron a buscarlo. Irrumpieron en la casa con escopetas, lo sacaron semidesnudo y lo metieron a los golpes en un auto particular de la Brigada. Una vez en la comisaría, también lo torturaron. Frustrados, tras una madrugada en la que no obtuvieron la información que buscaban, los policías decidieron volver a la casa de Vázquez.

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