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Merkel echa al jefe de inteligencia por su connivencia con la extrema derecha

Angela Merkel junto al jefe de inteligencia alemán, Hans-Georg Maassen en 2014
Angela Merkel junto al jefe de inteligencia alemán, Hans-Georg Maassen en 2014 Fuente: AFP
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18 de septiembre de 2018  • 11:51

BERLÍN.- Luego de días de polémica en el seno de su coalición, la canciller alemana, Angela Merkel , decidió hoy relevar de sus funciones al jefe del servicio de inteligencia alemán, acusado de connivencia con la extrema derecha.

Hans-Georg Maassen estaba en el ojo del huracán desde el 7 de septiembre cuando desmintió la existencia de "cacerías colectivas" de extranjeros, denunciadas poco antes por Merkel tras las manifestaciones antimigrantes convocadas por la extrema derecha en Chemnitz, en la ex-RDA.

También aseguró que era falso un vídeo difundido en las redes sociales en el que se veía a varios hombres persiguiendo a un ciudadano, probablemente de origen extranjero. La grabación resultó ser verdadera.

Maassen suscita críticas por mantener presuntamente unos vínculos demasiado estrechos con el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que logró entrar en la Cámara de Diputados en 2017, aprovechando el temor provocado por la llegada de más de un millón de demandantes de asilo al país desde 2015.

La prensa acusa a Maassen de haber transmitido informaciones confidenciales a la formación de extrema derecha, algo que él siempre negó. El responsable de los servicios de inteligencia interior explicó que se había reunido con miembros de AfD, del mismo modo que se entrevista a menudo con personalidades de la política alemana.

La decisión de echarlo se tomó en una reunión de crisis de casi dos horas de Merkel con sus socios del Gobierno: la líder del partido socialdemócrata SPD, Andrea Nahles, y el presidente de la Unión Cristianosocial (CSU), Horst Seehofer, quien como ministro del Interior es el superior directo de Maassen.

Seehofer, que se rebeló abiertamente contra la política migratoria de Merkel en junio, fue uno de los principales apoyos de Maassen.

Un sondeo reciente realizado por el instituto Civey muestra, de hecho, que más de la mitad de los alemanes (el 58%) no confía en sus servicios de inteligencia para garantizar la seguridad del país.

Además de los problemas con la extrema derecha, los servicios secretos fueron acusados de cometer fallos en la vigilancia de los jihadistas en Alemania.

Para el AfD, Maassen era el blanco de los "grandes partidos" únicamente por haber criticado la política migratoria del gobierno. La crisis abierta en torno a Maassen es una nueva señal de la pérdida de poder de la canciller. Merkel, que logró a duras penas formar una coalición de gobierno, afronta constantemente las críticas del SPD, que entró en el ejecutivo a regañadientes, y de la CSU, que no para de cuestionar su política migratoria.

Este último partido tiene la mirada puesta en las elecciones regionales del 14 de octubre en el poderoso estado de Baviera, donde la competencia de AfD podría hacerle perder su mayoría absoluta.

En su edición de internet, el semanario Der Spiegel esperaba que el martes se tomase una decisión sobre Maassen, para sacar de la "parálisis" a un gobierno cuyo poder "se evapora cada vez más".

Agencias AFP y DPA

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