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Una mamá se tatuó el Garrahan para agradecer por su hijo trasplantado

Mariano Jasovich
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18 de septiembre de 2018  • 16:51

Daniela Petrucci es morocha, vive en Morón y usa el clásico flequillo stone de las fanáticas del rock&roll. Como fiel seguidora de las misas del Indio Solari, le puso Patricio a su hijo de 6 años. La mujer es madre soltera y con su hijo cumplió a rajatabla todo el calendario de vacunas. Aún así, el chico a los dos años tuvo todos los síntomas de la hepatitis. Lo atendieron en el Hospital Garrahan. La mujer recuerda con precisión el momento de la internación el 11 de junio del 2014 a las 17 horas.

En diálogo con LA NACIÓN, Daniela cuenta que "ese año de la internación lo viví siempre con esperanzas y siempre al lado de Patricio. Tuve que dejar el trabajo porque era la única que lo podía cuidar".

Garrahan, cuna de los trasplantes

Patricio se aferra al brazo de su mamá
Patricio se aferra al brazo de su mamá

El momento clave llegó cuando los médicos le dijeron que la única salida era el trasplante y que el nene tenía apenas 48 horas de vida. Por ser un nene sano, con mayores posibilidades de vida, Patricio fue subiendo en el listado de espera de trasplantes. "Eso me generaba mucha angustia, porque yo veía a otras madres con las que compartíamos la sala de espera y no sabía bien qué decirles o cómo mirarlas a los ojos".

Casi en tiempo de descuento llegó el órgano y el nene estuvo 18 horas en el quirófano. Es otra de las fechas que Daniela recuerda con exactitud: el 17 de julio del 2014. Cuando superó ese primer obstáculo, Daniela ya se había tatuado otra frase de Los Redondos, "Mi único héroe en este lío" en letra cursiva y dedicada a Patricio.

Luego de la intervención, el nene sufrió dos rechazos y debió ser internado varias veces más. Ya con 6 años, su análisis de hepatograma daba cifras muy difíciles de revertir. Fue ahí, cuando Daniela se prometió que si salía de esta última internación se iba a tatuar el hospital en el brazo.

Sobre el tema, el Doctor Oscar Imventarza (MN 65077), Jefe de Trasplante Hepático del Garrahan, cuenta: "Hay una relación de familia entre los padres y los médicos. Es muy emocionante ver como ellos acompañan a sus hijos hasta la puerta del quirófano y depositan toda su confianza en nosotros".

"Nosotros estamos de guardia los 365 días del año -explica el Imventarza-. Por eso es muy difícil encontrar médicos para esta especialización. Hay que tener en cuenta que una ablación de un órgano para trasplantar puede aparecer en cualquier parte del país y en cualquier momento. Por eso siempre estamos trabajando".

En el Hospital Garrahan se realizan trasplantes hepáticos hace 26 años. En ese tiempo se hicieron 799 operaciones. Hoy el equipo está compuesto por 6 cirujanos y unas 50 personas entre médicos clínicos, terapistas, enfermeras y psicólogas.

Promesa cumplida

Daniel luce orgullosa su tatuaje
Daniel luce orgullosa su tatuaje

Patricio se recupera de su última internación y Daniela entonces cumplió su promesa y visitó una casa de tatuajes de su barrio Morón para poner el cuerpo. Se dibujó la entrada del Garrahan, rodeado de laureles, el logo de pediatría de la entidad y la frase que sintetiza su vida: "Eternamente agradecida".

Aún así, Daniela confiesa que "le tiene miedo a la sangre y a los pinchazos". "Debe ser por todo lo que pasamos con Patricio durante la internación. En ese momento, el tatuador me dijo ´mirá todo lo que se bancó tu hijo. ¿No vas a bancarte unos pinchazos ahora?`", recuerda.

En ese sentido, Imventarza aclara: "No hace falta que los padres se tatúen para mostrar su gratitud. De hecho yo no le recomendaría a nadie que lo haga por los problemas de infecciones que puede traer".

Patricio se sigue recuperando, aunque sigue con la medicación y no puede comer nada con sal para evitar darle mayor trabajo a su hígado. Además, Daniela se sonríe al decir que "debería usar barbijo, pero es un chico muy rebelde no lo usaba en el hospital y tampoco lo quiere usar por la calle ahora".

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