A casi treinta años de la muerte de Christina Onassis, su "ahijada" la recuerda

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- Fuente: HOLA - Crédito: Matias Salgado
Lucila Olivera
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18 de septiembre de 2018  • 16:57

Aunque para muchos su nombre es sinónimo de "ahijada de Christina Onassis", para otros decir Cristina Tweety Dodero (35) es un pasaje directo al día más especial de sus vidas: su casamiento. La menor de las hijas de Marina Tchomlekdjoglou -íntima amiga de Christina- lleva catorce años en el diseño de vestidos de novias, madrinas y ahora también quinceañeras. En su departamento de Barrio Norte, donde vive y trabaja, recibe a ¡Hola!, acompañada por su hija Fucsia (2), que está encantada entre tules, encajes y tocados, un mundo de fantasía hecho a su medida. "Toda la vida fui la típica que vestía a mis amigas para las fiestas. Después, medio de casualidad, empecé a trabajar con Fini Reynal y María Duggan, con quienes empecé a diseñar y estuve doce años. Cuando cerraron, mi marido [Víctor San Miguel, abogado, 38 años] me alentó a abrirme sola", cuenta Tweety.

De los personajes de ficción, Elsa, de Frozen, es el preferido de Fucsia, a quien su mamá define como una chica "muy libre y ocurrente". Sobre su original nombre, revela: "Me encantaba Rosa. y me fui un tono más arriba", cuenta entre risas
De los personajes de ficción, Elsa, de Frozen, es el preferido de Fucsia, a quien su mamá define como una chica "muy libre y ocurrente". Sobre su original nombre, revela: "Me encantaba Rosa. y me fui un tono más arriba", cuenta entre risas Fuente: HOLA - Crédito: Matias Salgado

De todas las mujeres que conocí de chica, Carolina de Mónaco fue una de las que más me impresionó. La recuerdo con calzas y botas hasta la rodilla, impactante
Tweety Dodero

"Soy muy romántica, me encantan las historias de amor", dice Tweety, mientras posa en el living de su departamento. Hace ocho años que está con Víctor San Miguel, abogado. "Mi marido es un bombón, un gran compañero y un padrazo. Lo de él es la justicia en todos los ámbitos de la vida", dice.
"Soy muy romántica, me encantan las historias de amor", dice Tweety, mientras posa en el living de su departamento. Hace ocho años que está con Víctor San Miguel, abogado. "Mi marido es un bombón, un gran compañero y un padrazo. Lo de él es la justicia en todos los ámbitos de la vida", dice. Fuente: HOLA - Crédito: Matias Salgado

-¿Qué es lo que más te gusta del proceso creativo?

-Además de diseñar, me encanta escuchar a las novias y guiarlas, conozco a sus novios y hasta me invitan a sus casamientos. Siempre me gustó el diseño y fui una persona muy extravagante por la madre que tengo, que le encanta mezclar prendas. La admiro y es mi gran referente. Hace poco viajamos en familia a Grecia y mamá me acompañó a comprar géneros. Fue muy lindo compartir esa experiencia.

-¿Mantenés la unión con tus raíces griegas?

-Voy casi todos los años a Grecia a visitar al hermano de mamá. También celebro la Pascua griega. Yo fui bautizada por el rito ortodoxo, donde Christina fue mi madrina, y por el católico, donde mi madrina es mi tía Elena. Amo el temperamento griego, la gente es efusiva, alegre. De chica tomaba clases de griego muy a mi pesar, pero hoy las agradezco porque me manejo allá como pez en el agua. A mi hija, por ejemplo, lo primero que le enseñé a decir en griego fue "gracias": me importa que sea educada.

-El próximo 9 de noviembre se cumplen treinta años de la muerte de Christina. ¿Cómo la recordás?

-Cuando sos chico no dimensionás quién es la persona, sino el afecto que te da. Yo no sabía que mi madrina era una de las mujeres más ricas y famosas del mundo ni que su padre había estado con Jackie Kennedy. La recuerdo en situaciones cotidianas, dándome de comer en la cocina, mimándome o escuchando en su minicomponente "Voyage, Voyage", que le encantaba.

-¿Qué edad tenías cuando murió?

-Tenía 6. Christina fue una mamá increíble, muy presente y cariñosa. Adoraba a su hija, Athina. De hecho, a la hora de criar a Fucsia ella es un gran referente. Cuando estábamos en su casa en la Costa Azul nadábamos juntas y en París nos llevaba de paseo. Mamá siempre cuenta que cuando yo nací la llamó al Mater Dei para felicitarla y le dijo "nació Christina", como avisándole que me tenía que llamar como ella. Y así fue, sólo que acá no le aceptaron a papá que el nombre llevara "h".

-¿En algún momento te pesó tener esa madrina?

-El bullying está en todos lados. Yo era muy tímida, en primer año del colegio recuerdo que apareció una foto de ella y algunas compañeras mías murmuraban por lo bajo.

-¿Por qué?

-Porque murió en casa. Y la verdad es que fue muy doloroso para todos. Todavía recuerdo el grito desgarrador de mamá. Ahí vino una vecina de Tortugas amiga de mis padres, me sacó de la casa y yo no vi nada. Mamá estuvo muy triste, es el día de hoy que la extraña muchísimo, dice que Christina fue la persona con la que más se ha reído. Papá también. Christina era de una generosidad increíble, más allá de lo material. Mi vestido de bautismo, de Baby Dior, me lo regaló ella. Ese mismo vestido lo usaron mi hija y mi sobrina Olympia, en sus bautismos.

Algunos recuerdos entrañables de su álbum personal. El día de su bautismo, sentada sobre la falda de su madrina, Christina Onassis, en el departamento de París. A su lado, su hermana mayor, Carminne.
Algunos recuerdos entrañables de su álbum personal. El día de su bautismo, sentada sobre la falda de su madrina, Christina Onassis, en el departamento de París. A su lado, su hermana mayor, Carminne. Fuente: HOLA

Yo no sabía que mi madrina era una de las personas más ricas y famosas del mundo ni que su papá había estado con Jackie Kennedy
Tweety Dodero

En el bautismo por el rito ortodoxo griego.
En el bautismo por el rito ortodoxo griego. Fuente: HOLA

-¿A Christina le gustaba la moda?

-Era muy tranquila en su vestimenta, pero le interesaba la ropa. A mi hermana Carminne y a mí nos regaló muchísimos vestidos. Le gustaba que las mujeres se vieran femeninas. Cuando se casó mi tía Isabel, mamá fue la madrina. Entonces Christina le regaló un vestido, también de Dior, muy lindo. Para mi casamiento, mamá lo recicló, cambió la parte de arriba y usó la falda.

-¿Mantenés contacto con Athina?

-No, para nada.

-Qué pena.

-Sí, porque nos amábamos. Éramos inseparables. Los seis meses que pasábamos en la Costa Azul con ellas estábamos pegadas. Leo en las revistas lo que le pasa, lo que vive, y me angustio un poco.

-¿Te dan ganas de contactarla?

-Me encantaría, pero no voy a forzar las cosas. Ojalá algún día se dé la situación. Al parecer, ella siempre se acuerda de nosotros. La realidad es que su mamá murió en nuestra casa.

-¿Pensás que por eso ella perdió contacto con ustedes?

-No. De todas maneras, en algún momento te hacés preguntas de lo que te pasa y por qué te pasa. Capaz ella un día quiera saber cómo fueron los últimos días de su mamá, cómo la vimos, cómo la vivimos. Sí tenemos contacto con el ama de llaves de Christina, que nos habla y nos cuenta sobre Athina. Mamá está hace ocho meses en Grecia y vio a algunos familiares y amigos de esa época. Christina tenía muchos amigos, era muy querida, dulce y amable.

-En tu infancia repartida entre Europa y Argentina conociste a muchas mujeres que la mayoría sólo ve en las revistas.

-Yo las conocía con un perfil de madres. [Piensa]. Carolina de Mónaco, más allá de que tiene una belleza única, era impactante. Usaba unas calzas con botas hasta la rodilla que le quedaban increíbles. A Jackie Kennedy no la conocí, pero mamá me cuenta que cuando salían en lancha siempre estaba impecable.

-¿Ese mundo idílico influyó en la elección de tu trabajo?

-Siempre fui romántica, me encantan las historias de amor y cada vestido cuenta una historia de amor diferente.

-¿Cuál es la tuya?

-Con mi marido estamos juntos desde hace ocho años. Nos conocimos en casa de amigos, mientras él cantaba y tocaba la guitarra. Es abogado, acaban de asociarlo en el estudio RCTZZ y lo de él es la justicia en todos los ámbitos de su vida. ¿Qué puedo decir? Es un bombón, un gran compañero y un padrazo.

Junta a Athina, la única hija de Christina, de quien era íntima amiga. "Nos amábamos. Éramos inseparables. Los seis meses que pasábamos en la Costa Azul con ellas estábamos pegadas".
Junta a Athina, la única hija de Christina, de quien era íntima amiga. "Nos amábamos. Éramos inseparables. Los seis meses que pasábamos en la Costa Azul con ellas estábamos pegadas". Fuente: HOLA

Peiando y maquillaje: Marcela Amarilla

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