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La supermercadista china que revolucionó las redes

Teresa Chen
Teresa Chen Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
Sofía Terrile
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19 de septiembre de 2018  

"Superoferta, muy barato, ¡thank you!". Los latiguillos de Teresa Chen para promocionar jabón en polvo, galletitas y azúcar se convirtieron en un éxito en las redes sociales . Desde su usuario @teresaelremanso, la inmigrante china publicita los productos que vende en su supermercado para los 43.500 seguidores que la ven todos los días. Así, El Remanso, un local en el medio de Carapachay, aumentó sus ventas un 15% en los primeros seis meses de 2018 y abrió una segunda caja para atender a los clientes, que empezaron a llegar desde lejos en auto para buscar las ofertas y, de paso, sacarse una foto con el nuevo fenómeno viral de las redes sociales .

Teresa Chen, la supermercadista china que se volvió influencer

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Video

1- Apostar a la publicidad no tradicional

Chen miraba los diarios y la televisión y analizaba las publicidades de los grandes supermercados. "Todo es foto", decía, y se le ocurrió que la gente ya estaba cansada de ver imágenes fijas y tan coloridas. Por eso pensó que, para diferenciarse, lo mejor sería apostar por otro formato para promocionarse. Así nacieron los videos de Instagram que la llevaron a la fama. Aprovechó su carisma para ser la presentadora de las marcas en oferta. Las introduce, las muestra, dice el precio e insiste. "A la gente no le interesan las imágenes fijas, es mejor el video, que muestra mejor la marca y dice bien los precios", apunta.

Al principio, Chen tenía que esforzarse para elegir ella misma las ofertas y tener la espalda para soportarlas. Con el tiempo, las marcas comenzaron a acercarse. "Ellos [las empresas de consumo masivo] quieren videos para vender productos, pero también para promocionar productos nuevos", dice. Para llegar a los 43.500 seguidores en Instagram que tiene hoy, Chen tuvo que soportar la crueldad propia de las redes. Pero el balance es positivo: la mayoría de los comentarios que recibe actualmente son de apoyo y de cariño. "A mí me gusta la vida más tranquila, yo nunca quise ser una estrella -admite-. Hay muchas cosas que yo no haría porque tengo familia y, además, no quiero estar demasiado en redes, porque si estoy todo el tiempo ahí no puedo cuidar bien mi negocio".

2- Precio, precio, precio

En el negocio inmobiliario existe el mantra "location, location, location" (por "ubicación, ubicación, ubicación", la variable que muchos consideran la más importante al elegir un terreno o una propiedad). Chen reinterpretó ese mantra como "precio, precio, precio".

En sus años de trabajo en el supermercado de su familia política, aprendió de marcas y de precios. Pero en el bienio que lleva al mando de su propio negocio entendió que es la segunda variable la que hay que cuidar más cuando hay épocas de vacas flacas. Para cuidar sus ofertas, Chen se guía por la página de Precios Cuidados. Mira qué marcas hay y a qué valores, y trata de ganarles.

"Muchos paisanos míos todavía no saben qué es Precios Cuidados. Hay que entender que el argentino siempre busca precio y se debe al cliente. En este momento, si hay diez pesos de diferencia entre dos productos, eso es mucho y es muy bueno", explica, y añade: "En estos tiempos, no se deja de comprar, pero sí se cambia de marca".

3- "Saluden y sonrían"

"Acá a la gente le gusta que la saludes, que le digas 'hola, ¿cómo estás?'. Es importante tomarse el tiempo para aprender el idioma", sostiene Chen, que estudió español cuando pasó por la escuela en su adolescencia. Asegura que "largarse a hablar" fue lo que la diferenció de muchos otros compatriotas suyos que también tienen supermercados, pero que no se animan a entablar conversaciones con argentinos porque no dominan del todo el español. "Cuando vos tenés un negocio tenés que hablar bien, decir 'por favor' y 'gracias'. Acá los clientes miran la cara de la cajera. Si les gusta cómo los atiende, bien; si no, chau. Y no importa si tenés el súper limpio, si tenés buenos precios, ahí no importa nada", apunta.

4- Una líder nata

Chen tiene cinco empleados y un socio. Entre su marido y ella poseen el 100% de El Remanso, cada uno la mitad. Pero él casi no aparece por el supermercado y ella dice que es porque tiene una personalidad más tranquila y no le interesa demasiado entablar relaciones con los clientes. Ella repite que sin sus empleados no podría hacer nada. "Mis repositores y mis cajeras son muy buenos. Son como mi familia, y los cuido más que a mi marido, porque los veo más que a él", bromea. Para motivarlos, les da bonus por presentismo y productividad, entre otras herramientas. Algunos de sus empleados aparecen con ella en los videos. Antes, ella se asegura de que tengan ganas de participar, porque dice que no quiere obligar a nadie a hacer nada.

No se imagina con una cadena de supermercados, dice que con uno solo es suficiente, sobre todo en un contexto en el que el dólar está con muchos vaivenes. "Quiero cuidar a mis clientes y mis empleados. Si uno no empieza por ahí, después va a tener muchos problemas", advierte.

5- Hacer negocios con el dragón

Como la gran mayoría de los supermercadistas chinos que están en la Argentina vinieron de Fujian, y como varios volvieron a China, hay un vínculo fuerte entre ambos territorios. El marido de Chen notó que muchos chinos se iban de vacaciones a su país de origen y se llevaban vinos argentinos, y empezó a exportarlos para venderlos en un almacén en su tierra natal, pero también para casamientos y fiestas especiales, en los que las etiquetas argentinas son un hit.

De paso, dice Chen, el matrimonio aprovecha los descuentos que les hacen algunas bodegas por la compra al por mayor para exportar, y así El Remanso tiene mejores precios para los vinos -que, de por sí, en los supermercados chinos son más baratos que en las grandes cadenas-. A futuro, ella se ilusiona con impulsar aún más el vínculo comercial entre Fujian y la Argentina y desea llevar dos productos más: cerveza Quilmes y atún en lata, porque dice que en China solo se consigue fresco.

Minibio

  • Primeros pasos: Chen llegó a la Argentina a los 16 años y descubrió el mundo de los comercios argentinos en la panadería que tenía su padre. Más adelante, su familia manejó un restaurante de comida china, y luego, con su familia política, se metió en el supermercadismo.
  • Desde abajo: "Todo el mundo piensa que los chinos llegamos acá e inmediatamente tenemos un súper. Esto no es así, a menos que vengas de alguna familia muy rica", asegura.
  • El día de la independencia: Chen y su marido trabajaron 10 años juntos en el supermercado de la familia de él. Llegaron a tener el 20% del negocio. Así ahorraron durante una década para abrir El Remanso, que hace dos años se instaló en Carapachay

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