El sistema para catalogar huracanes quedó en el ojo de la tormenta tras el paso de Florence

Según los expertos la potencia de los vientos de los ciclones no es el principal peligro, sino las lluvias e inundaciones, que dejan ciudades enteras bajo las aguas
Según los expertos la potencia de los vientos de los ciclones no es el principal peligro, sino las lluvias e inundaciones, que dejan ciudades enteras bajo las aguas Fuente: AP
Sebastián Borensztein
Allen Breed
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18 de septiembre de 2018  • 18:47

TRENTON, Carolina del Norte.- Cuando los meteorólogos rebajaron al huracán Florence la temible categoría 4 a la 2, y luego a la 1, Wayne Mills pensó que iba a zafar. Ahora, se arrepiente: el domingo pasado, el río Neuse, que normalmente corre a 50 metros de su casa, llegó hasta el umbral de su puerta en New Bern, Carolina del Norte, por más que la tormenta se había "debilitado" aún más.

Hay personas como Mills que pueden llegar a pensar que los huracanes se vuelven menos peligrosos cuando son rebajados de categoría. Pero esa categorización se basa en la potencia de los vientos, y no en las precipitaciones o en la marejada ciclónica, cuando en realidad el agua es la responsable del 90% de las víctimas fatales de las tormentas.

Varios meteorólogos y expertos en desastres naturales dicen que después de 47 años, ya es hora de modificar la escala de huracanes de Saffir-Simpson, para que pase a ser un reflejo más fiel de los riesgos que entrañan las tormentas. Esos expertos señalan que Florence , el huracán Harvey (2017), Sandy (2012) e Ike (2008) fueron tormentas en las que la categorización oficial en base a la escala Saffir-Simpson, por su énfasis en la potencia de los vientos, no reflejó el verdadero peligro de la situación.

"Habría que prohibir para siempre el calificativo de 'rebajado' y 'debilitado' en el caso de las tormentas", advirtió Marshall Shepherd, profesor de meteorología de la Universidad de Georgia. "Lo que pasó con Florence es que lo peor pareció venir después de que lo bajaron a categoría 2", añadió.

Lamberton, Carolina del Norte
Lamberton, Carolina del Norte Fuente: Reuters

Fue esa rebaja de categoría la que convenció al agente penitenciario Famous Roberts, de Trenton, a no dejar su casa. "Al igual que muchos, nunca pensamos que sería tan bravo. Y cuando lo rebajaron de categoría, fue un factor más que nos convenció de quedarnos".

Cuando las ráfagas de una tormenta alcanzan los 120 km/h, se lo considera un huracán de categoría 1, y así sube hasta lo más alto de la escala, la categoría 5, de 252 km/h. Florence tocó tierra con vientos de 145 km/h, pero descargó 900 hasta milímetros de lluvia en algunas partes de Carolina del Norte y 600 en sectores de Carolina del Sur.

"La categoría no es todo", indicó el investigador Brian McNodly, de la Universidad de Miami. "Puede ocurrir que el techo de tu casa no se haya volado porque es 'apenas' un huracán de categoría 1, y que al mismo tiempo estés desesperado por que te rescaten de esa casa, que se inundó por el agua".

Susan Cutter, directora del Instituto de Riego y Vulnerabilidad de la Universidad de Carolina del Sur, dijo que el Centro de Huracanes y el Servicio Meteorológico de Estados Unidos "no cumplieron con su función de comunicar adecuadamente los peligros relacionados con los sistemas tropicales, que exceden la potencia de los vientos". Según Cutter, una de las razones es que el resto de los factores que inciden son mucho más difíciles de explicar. El viento es una salida fácil.

La Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) asegura tomarse todos los riesgos muy en serio, y que siempre informa de todos los peligros que entrañan. Bill Lapenta, director de los Centros Nacionales de Predicción Ambiental de la NOAA, dijo que cinco días antes de la llegada de Florence los meteorólogos informaron que se produciría "una inundación de envergadura".

Las autopistas que llevaban a Lamberton (Carolina del Norte) también quedaron cortadas, como en toda la costa este
Las autopistas que llevaban a Lamberton (Carolina del Norte) también quedaron cortadas, como en toda la costa este Fuente: AP

Lapenta señaló que cuando los vientos de Florence amainaron y la tormenta fue rebajada de categoría, dejaron "muy en claro que de ninguna manera eso reducía el impacto en términos de inundación y marejada".

Shepherd, expresidente de la Sociedad Meteorológica de Estados Unidos, dijo que el servicio meteorológico hizo un excelente pronóstico y un buen intento de comunicar los riesgos, pero agregó que por algún motivo ese mensaje no llegó a la población.

Uno de los que al parecer no lo entendió fue Wayne Mills, que indicó que si Florence se hubiese mantenido en categoría 4 "definitivamente" se hubiera ido de su casa.

Cutter y Shepherd dijeron que el servicio meteorológico tiene que trabajar con sociólogos. Lapenta, en tanto, apuntó que su agencia lo hace siempre y que después de Florence lo harán aún más.

Jason Senkbeil, de la Universidad de Alabama, investiga el cruce entre la meteorología y las ciencias sociales, y trabaja en la elaboración de dos nuevas escalas de huracanes, que usan letras para describir peligros y potenciales daños. Según esa escala, Florence sería una tormenta "Rs", por el nivel de sus lluvias y de la marejada ciclónica que trajo aparejara.

El problema, explicó Senkbeil, es que a la gente "la lluvia no le suena demasiado amenazante". Pero el agente penitenciario Roberts sabe mejor que nadie que no es así: "Le diría a la gente que salga corriendo, y que no den nada por sentado".

Florence dejó 33 muertos

La depresión tropical Florence, que causó por lo menos 33 muertos a su paso por la costa sudeste de Estados Unidos, se degradó ayer a baja presión, aunque aún genera "intensas lluvias" en varios estados, informó el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés). Las autoridades levantaron todos los avisos de "inundaciones repentinas" en las zonas costeras, pero se mantienen las alertas desde Maryland y el norte de Virginia hasta el sur de Nueva York.

Traducción de Jaime Arrambide

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