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La quietud

Víctor Hugo Ghitta
Edición fotográfica Dante Cosenza
Edición fotográfica Dante Cosenza Fuente: Reuters - Crédito: Susana Vera
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19 de septiembre de 2018  

Madrid, España.- La escena bien podría ocurrir en cualquier jardín o parque alrededor del mundo: dos seres descansan el uno junto al otro, se aman, encuentran reposo en el íntimo contacto de sus cuerpos en medio de las fatigas del día. Tendidos en un banco, en la Plaza de Oriente del Palacio Real, en Madrid , están flanqueados por dos estatuas, pertenecientes al conjunto de más de cien piezas ideadas para adornar el edificio, que Felipe V hizo construir como nueva residencia de los reyes tras el incendio de la original, en 1734. La quietud es lo que une a las cuatro figuras: unas, convertidas en piedra para la memoria de los hombres (el de la izquierda es Pelayo, primer monarca del reino de Asturias); las otras, sumidas en la mansa ensoñación del amor o en el sosiego del reencuentro, quién sabe. Quietud. La calma que nos enseña Séneca, tan difícil de alcanzar en medio de las agitaciones de la gran ciudad.

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