Por la sequía, la economía cayó 4,2% en el segundo trimestre

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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19 de septiembre de 2018  • 16:07

La sequía, la peor en 40 años, mostró finalmente en los propios datos oficiales la magnitud de su impacto en la economía. Como consecuencia de ese imprevisto climático, aunque también con el aporte de los primeros coletazos cambiarios, el producto bruto interno (PBI) se desplomó 4,2% interanual en el segundo trimestre del año, según el Indec. Se trata de la peor caída interanual desde 2012 para ese período del año. Además, el nivel del PBI retrocedió al mismo que mostraba en el cuarto trimestre de 2015, cuando asumió Mauricio Macri.

La medida desestacionalizada, en tanto, se hundió un 4%. En el acumulado del año, los números del organismo estadístico registraron un derrape de 0,5%, luego de que en el primer trimestre habían mostrado un número positivo de 3,6% gracias al arrastre estadístico que reflejaban los buenos datos con los que había cerrado la actividad durante 2017.

Varios especialistas estimaban que, sin contar la mala cosecha, el PBI habría mostrado en el trimestre analizado una variación positiva. Las cosas cambiarían, por otra parte, en el tercer trimestre del año, en el que se espera que no sólo siga impactando la cosecha, sino que la mala performance de la actividad se extendería a casi todos los sectores por la crisis cambiaria. Sin embargo, la significativa suba del dólar ya muestra un golpe, sobre todo en los indicadores que reflejan la desacumulación de stocks ante una inminente y profunda recesión.

De acuerdo con la dirección de Cuentas Nacionales del Indec, el consumo privado - distinto al consumo masivo- subió 0,3%; la inversión, 3,1% y el consumo público cayó 2,1%. Las exportaciones se hundieron un 7,5%, mientras que las importaciones mostraron un alza de 2,7%. El PBI argentino llegó en el segundo trimestre del año a 752.791 millones de pesos. En las medidas desestacionalizadas, las importaciones ya muestran una reducción como consecuencia de una recesión que recién comenzaba. En tanto, las ventas al exterior ser desplomaron 14,2%; el consumo privado, 1,1%, y la formación bruta de capital fijo, 6,9%

Entre los sectores que más cayeron está claramente la agricultura, que se derrumbó 31,6%. La segunda caída más relevante, según la incidencia, fue la de transporte, que retrocedió 3,8%. Se trata de un sector fuertemente vinculado al campo. La industria mostró una baja de 1,8%, y el comercio, de 1,6%. En tanto, la construcción -el sector que más se expandía- ya había comenzado a reflejar una desaceleración, pero aún registraba números positivos: +5,5%.

Ni para el Gobierno ni para los economistas privados se trata de una sorpresa. Incluso los estimadores que produce el Indec como anticipos (EMAE), ya había previsto el impacto de la sequía durante abril, mayo y junio. Por otro lado, el mismo oficialismo ya prevé en su presupuesto oficial para 2019 un caída del PBI que llega a 2,4%. La previsión oficial estima que el primer mes en el que se volvería a ver un avance sería marzo del año que viene. Eso dependerá, creen todos, de una estabilización del tipo de cambio que aún no llegó.

El año próximo, según el presupuesto que ingresó el lunes pasado al Congreso, el Gobierno cree que tendrán subas tarifarias y del dólar más contenidos -actualizados por inflación-, lo que podría reflejar, más allá de la licuación salarial prevista para este año por la abrupta devaluación, una leve mejora para algunos segmentos de consumidores. Todo, nuevamente, dependerá de que el oficialismo logre dar certidumbres -con un presupuesto consensuado y la ampliación del stand by agreement con el FMI- sobre el valor del dólar a un mediano plazo.

"En el segundo trimestre del año, el PBI se contrajo 4% respecto al trimestre anterior, en línea con lo anticipado por el EMAE", señaló la economista de LCG Melisa Sala a LA NACION y agregó: "Se trata de la mayor caída trimestral desde el cuarto trimestre de 2008. En términos desestacionalizados, el PBI retrocede a los niveles del cuarto trimestre de 2015".

Sala estimó que todos los componentes de la demanda agregada se resintieron respecto a los primeros tres meses del año. "La mayor reversión estuvo en las exportaciones afectadas por la menor cosecha. La inversión se desplomó 7% trimestral y el consumo privado 1,1%. Reflejo de una menor demanda agregada y de un precio relativo más alto, las importaciones cayeron 5,4% en el período", completó la economista de la consultora privada.

"La sequía que afectó al agro explica buena parte del deterioro interanual: la actividad agropecuaria cayó 32% interanual y restó cinco punto porcentuales de crecimiento interanual en el trimestre", dijo Sala. "La retracción de la Industria y el comercio quitaron 0,5 punto porcentuales adicionales. En tanto, Intermediación financiera y Servicios Empresariales fueron los sectores con más crecimiento, que compensaron la bajas en los sectores productores de bienes", señaló la especialista.

"Este dato sólo está contando lo que paso hace unos meses atrás y ya estaba explicado por el EMAE. No hay demasiadas sorpresas", analizó a este medio la economista de Abeceb, Elisabet Bacigalupo, que estimó una caída interanual de 4% para el tercer trimestre y de 3,8% para el cuarto. Según sus previsiones, el año concluiría con una caída de 2,2% del PBI.

"En el segundo trimestre domina el impacto de sequía y se notan los primeros coletazos de la caída de tensiones cambiarias y la suba de la tasa de interés a 40%", dijo y agregó:" El efecto sequía tiende a disminuir hacia adelante y toman preponderancia los nuevos rounds de las tensiones cambiarias y la política para contenerla, como subas de encajes y tasas".

Abeceb estima que esta será una recesión de cuatro trimestres, que irá desde el segundo de 2018 (el que actualmente mide el Indec) hasta el segundo de 2019, cuando la economía comenzará a pegar la vuelta gracias al efecto del agro pero con poco impacto de los demás sectores. "El campo va a contribuir en más de un punto", dijo la especialista de Abeceb. Sin embargo, la recesión en la que ingresará el país será mayor a la de 2016 y 2014, y parecida a la de 2008 y 2009, luego de la crisis financiera internacional.

"Lo puntualmente me llamó la atención en la composición.en términos de la demanda agregada es que en la caída de 4,2%, un 62% es explicado por la variación de existencias, ni por consumo privado ni publico. Lo que te explica el grueso de esa caída es la desacumulación de stocks", estimó Bacigalupo. "Cuando las economías atraviesa una fase recesiva, con devaluación, tasas altas y perspectivas de ingresar a una fase pero las empresas se financian vendiendo stocks, así financias el capital de trabajo, también en el campo", completó.

"El grueso de la caída es agro. No es lo único. Es un trimestre a medias. La corrida empezó el 24 de abril", graficó Marina Dal Poggeto, directora de la consultora EcoGo. "En este trimestre tuvo que haber un desarme de stocks importante por la tasa de interés. Hasta $30 por dólar se frenaron despachos de importaciones, se frenaron línea de producción y las empresas trataron de vender para limitar el salto cambiario. Tras el salto de $30 a $40 el miedo es lo que pase con la cadena de pagos y la prioridad es cancelarle deudas al banco", explicó la especialista.

"El salto cambiario y la fuerte suba de la tasa de interés son señales muy contractivas. Aunque el nuevo dólar debería dar aire a sectores exportadores, por que la foto de competitividad es mucho mejor mirando bienes, servicios y salarios", agregó Dal Poggeto, que mencionó como un dato positivo que el Gobierno está "a las puertas" de una acuerdo con el FMI que le dará solvencia hasta el final del mandato a Macri y que afirmó que el mercado cambiario parece estar empezando a reaccionar. "Hacia adelante hay que mirar dos cosas, lo que ocurre en términos políticos, o sea, si será fácil bajar el salario sin conflictos distributivos y qué ocurrirá en el exterior con la salida o la entrada de capitales", pronosticó Dal Pogetto.

"El consumo privado se mantuvo prácticamente estancado, aunque las mediciones privadas hablan de caídas pronunciadas para los meses de abril, mayo y junio, cosa que se acentúa en los meses siguientes en la medida que fue profundizándose la devaluación y la crisis económica, cosa que deberá reflejar el Indec indefectiblemente, en la próxima medición donde, además, se cristalizará que la Argentina se encuentra técnicamente en recesión tras dos períodos consecutivos de achicamiento de la economía nacional", afirmó Fernanda Vallejos, economista y diputada nacional por el Frente para la Victoria (FPV).

"Pese al desplome de la actividad, las importaciones mostraron un crecimiento de 2,7%. Se trata de una transformación en el funcionamiento de la economía debido a la política comercial de apertura unilateral e irrestricta de importaciones que implementó Mauricio Macri desde el comienzo de su mandato, con un elevado costo en materia de déficit comercial y de destrucción del tejido industrial nacional", cuestionó la legisladora de la oposición.

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