La historia de la empresa familiar que exporta pasas de uva desde hace 40 años

Los Frezzi venden al exterior alrededor de dos millones de dólares anuales y tienen una de las dos grandes plantas de este producto orgánico en el país
Andrés Carrizosa
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20 de septiembre de 2018  

Los viñedos en los que produce la compañía
Los viñedos en los que produce la compañía

Todo comenzó con la llegada de los italianos Serafín Frezzi y su esposa, Severina Romagnoli, a la Argentina en 1906. Con el sueño de establecerse como productor agropecuario, Frezzi compró su primera fracción de un campo en la provincia de Córdoba, en 1928, e instaló una sociedad con sus hijos. Pero tuvieron que pasar 40 años para consolidar a la empresa familiar, Frezzi S.A., que producía frutos secos que se vendían en el mercado interno.

En diálogo con la nacion, Héctor Oscar Frezzi, perteneciente a la tercera de cuatro generaciones al frente del negocio familiar, cuenta que en 1974 decidió comprar otra fracción de campo en Chilecito, La Rioja, en la cual están los viñedos y olivares donde producen lo que exportan actualmente.

La historia continúa a fines de 1977: "Solo producíamos uva de vino, pero vimos que podía ser un alimento no perecedero y decidimos secar un poco las uvas al sol para probar", dice Héctor. Y como la uva en fresco requería mucho cuidado, decidió apostar por las pasas de uva.

Diego Frezzi, hijo de Héctor, quien hoy maneja el negocio junto a su padre, cuenta que fue en 1978 cuando dieron el salto al exterior. "Desde esa época comenzamos a vender al exterior y en 1991 nos declaramos orgánicos. En ese momento no había ningún ente nacional que diera esa certificación, así que vinieron de Estados Unidos y Europa a auditarnos para darnos un certificado internacional orgánico. Con el pasar de los años, se constituyeron empresas en el país que brindaban ese certificado internacional", dice.

Hoy, contar con esas certificaciones (certificación orgánica de Argencert, para la CEE, certificación orgánica NOP para Estados Unidos, certificación Kosher y certificado ISO 22000:2005) les ha ayudado a consolidarse en Alemania, Estados Unidos, Japón, Holanda, Inglaterra, Austria y Brasil, dado el apetito de estos mercados por los alimentos naturales, registrando ventas anuales por dos millones de dólares, aproximadamente, exportando un millón de kilos de pasas de uva y con un porcentaje de exportación de más del 90% de la producción.

"En los mercados actuales extranjeros, todo lo que son normas, certificados de calidad e inocuidad del producto son muy importantes porque si no quedas fuera del circuito. Hemos tenido que venir actualizando la planta con nuevas máquinas porque la gente del extranjero quiere que diga en la caja del producto que el mismo pasó por un escáner láser. Por eso nos sirve mucho tener las normas de calidad ISO. Ellos quieren asegurarse de que el producto es sano y que cumple con todas estas normas. Hoy también adherimos al sello Alimentos Argentinos", destaca Diego.

En 1999, Héctor constituyó la empresa L.I.R.A. S.A., dedicada a la industrialización de alimentos, especializándose en el procesamiento y comercialización de pasas de uva convencionales y orgánicas certificadas. A partir de 2003, es esta la empresa que se encarga de comercializar este producto en el exterior. Sin embargo, Frezzi S.A. continúa existiendo, encargándose del mercado interno.

Tres generaciones de la familia Frezzi
Tres generaciones de la familia Frezzi

El proceso

Existe un tipo específico de uva para el secado, que es una uva sin semilla. "La uva se corta y se seca al sol o en pistas, o se corta la planta y se seca en el parral. Hoy secamos de las dos formas: en el piso y en la planta. Se seca, se deja aproximadamente en el piso unos 15 días y en la planta unos 30 días. Luego del secado se almacena en cajones de madera, se dejan guardados bajo plásticos y después entran a la fábrica donde se industrializa y pasa por un caño continuo de máquinas que predespalillan las uvas y tienen imanes que sacan los metales que puedan tener. Luego se seleccionan a mano para ver cómo viene la calidad de la pasa, luego va a lavado, donde se la limpia con agua a mucha presión mientras sigue pasando por imanes", explica Diego. En el proceso intervienen las 20 personas que emplea la empresa.

En cuanto a la competencia, sostienen que actualmente solo hay dos plantas grandes de pasas de uva orgánicas en el país, pero hay plantas nuevas.

En el mundo, en tanto, "la Argentina exhibe su buena calidad, pero somos chicos en cantidad de este producto. Hay otros países que son mucho más fuertes que la Argentina. Nuestro país está como décimo en la pasa de uva, siendo diez veces más chico que Estados Unidos, Turquía y China, los tres más grandes del mundo en este mercado", destaca Diego.

Mientras tanto, continúan apostando "conservadoramente" a su crecimiento, asistiendo a ferias internacionales y rondas de negocios como las impulsadas por el Gobierno a través de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (Aaici). "Siempre hemos crecido en línea continua, y esperamos seguir haciéndolo así", concluye.

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