La insatisfacción

Bernardo Stamateas
Bernardo Stamateas PARA LA NACION
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19 de septiembre de 2018  • 20:05

¿Qué le sucede a una persona que vive permanentemente insatisfecha? Hay una situación de su pasado con la que quedó frustrado. Tal vez se trata de algo que no pudo obtener o realizar. Puede ser una única experiencia o varias, tal como viajar, comprarse un determinado objeto, etc. Esas experiencias en algunas personas deja una especie de marca, y la frustración que sienten las lleva a generalizar en el presente. Como resultado, no pueden disfrutar de aquello que han logrado hasta hoy.

Recuerdo aquella anécdota en la que un piloto le dice a su copiloto: "¿Ves ese lago que está allí abajo? Cuando yo era pequeño, solía pescar allí y, cada vez que pasaba un avión, levantaba mis ojos y repetía: 'Un día volaré uno de esos'. Ahora que estoy volando uno de estos, miro el lago y me gustaría estar pescando allí".

Este ejemplo nos demuestra cómo una frustración del pasado se prolonga en una frustración en el presente. Esta generalización conduce a la persona a continuar una frustración del ayer en el hoy. De allí que muchos no puedan ser agradecidos ni disfrutar de todo lo bueno que les sucede.

  • Todos los seres humanos nos hemos frustrado. Nadie ha logrado o alcanzado todo en la vida. Debemos aceptar muchas de esas frustraciones. Es decir, reconocer que hay ciertas cosas que no volverán a repetirse y otras que jamás sucederán pero son parte de nuestra historia
  • Podemos reconvertir y saldar nuestras frustraciones en el presente. Hay personas que dicen: "No pude estudiar antes y ya no voy a hacerlo ahora que tengo 35 años". Sí que se puede estudiar a esa edad. y más. Otras personas dicen: "No formé pareja hasta ahora y ya estoy grande", atándose así a una frustración ficticia e ignorando que todos poseemos los recursos y las capacidades para construir hacia adelante. Por lo general, es el miedo el que nos hace fabricar un catálogo rígido sobre qué podemos y qué no podemos y no nos permite desafiarnos a nosotros mismos y atrevernos a actuar. Dicho miedo a equivocarnos nos hace infringirnos un autoboicot
  • No tenemos satisfacción de los logros porque olvidamos el esfuerzo y el recorrido que hicimos. La satisfacción de haber llegado al suceso nos hace olvidar del proceso que tuvimos que atravesar, del esfuerzo, de la lucha, de las dificultades. Recordar todo eso nos ayuda a valorar y disfrutar mucho más los logros obtenidos. Es verdad que, cuando no hay esfuerzo, las cosas no son tan valoradas. Lo observamos en algunos jóvenes que tienen todo a su disposición y, por ese motivo, no lo cuidan ni lo valoran

¿Qué podemos hacer al respecto?

Saldar lo que no logré con lo que sí logré. Cuando nos vamos a dormir cada noche, solemos pensar: "No logré esta meta; no alcancé tampoco esta otra". En lugar de eso, deberíamos enfocarnos en lo que sí alcanzamos. De esta manera, saldamos lo que no logramos con lo que logramos y esto nos brinda la fuerza para continuar.

Aceptar las frustraciones del pasado, pero ampliar la mirada. ¿Qué quiero decir con esto? Preguntarnos: "¿Qué otras cosas sí logré, a pesar de eso que no logré? No pude estudiar (supongamos), ¿pero qué cosas sí pude hacer? Formé una familia, viajé, etc.". Poner el foco solamente en la frustración hace que esta continúe y no me deje ver todo lo demás que sí llevé a cabo.

Utilizar la frustración como una fuente de creatividad. Una carencia, una lucha, una dificultad, que hemos tenido no solo no nos ha hundido sino que se ha transformado en crecimiento, en búsqueda de lo nuevo, en desafío. Incluso en situaciones dolorosas y traumáticas se puede hablar del crecimiento postraumático. Esto significa que no solo nos podemos recuperar de un momento difícil sino que además podemos transformarlo en crecimiento hacia adelante.

Como lo expresó el político británico William Gladstone: "Sé feliz con lo que tienes y eres, sé generoso con ambos, y no tendrás que buscar la felicidad".

Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com

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