Un asado frustrado entre un ministro y la CGT

Fuente: Archivo - Crédito: Hernán Zenteno
La decisión de mantener la huelga del martes postergó un acercamiento entre Sica y el sindicalismo
Nicolás Balinotti
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20 de septiembre de 2018  

En la sede del sindicato de la Sanidad esperaban anteanoche a Dante Sica , el flamante ministro de Producción y Trabajo, con un asado que finalmente nadie comió. El encuentro furtivo con la cúpula de la CGT se desactivó cuando el secretario de Trabajo, Jorge Triaca , comprobó que los gremialistas no pensaban dar marcha atrás con la huelga general del martes próximo, que será la cuarta contra la gestión de Mauricio Macri .

El cortocircuito entre Sica y Triaca, y los sectores más dialoguistas de la CGT se acentuó a partir de las distintas iniciativas de protestas que se activaron desde la misma central obrera.

Apartado de sus otros dos colegas del triunvirato de mando, Juan Carlos Schmid encabezó ayer una movilización a la Secretaría de Energía para rechazar "la dolarización de las tarifas". Reforzó así su alianza con los movimientos sociales, que fueron los impulsores de la iniciativa. Schmid es uno de los pocos sindicalistas que alimenta el vínculo con los piqueteros y trabajadores no registrados, una postura que le valió más críticas que apoyos en la interna de la CGT.

En paralelo, Hugo Moyano volvió a mover fichas para tallar en la CGT. Construye un polo de sindicatos que no comulgan con el triunvirato de mando para exigir un llamado urgente a renovar autoridades. Este espacio se presentará hoy en sociedad con un acto en Ferro. El jefe camionero, a través de su hijo Pablo, anunciará allí que preparan una gran movilización al Congreso para cuando se debata en el recinto el proyecto de presupuesto que impulsa la Casa Rosada.

A pesar de no comulgar con el liderazgo del triunvirato de la CGT, Moyano y sus aliados ratificaron su adhesión a la huelga del 25 del actual. Sin embargo, se diferenciarán con una movilización el día previo a la Plaza de Mayo en señal de respaldo a las dos vertientes de la CTA, que lanzaron un paro de 48 horas para el lunes y martes que viene.

La huelga del 25 se anticipa contundente. Los gremios del transporte, que son el músculo más vigoroso para garantizar un alta acatamiento, confirmaron su adhesión. Además de los gremios confederados en la CGT, se sumarán los de la CTA.

El sindicalismo combativo, organizado alrededor de la izquierda, confirmó también su participación, aunque se diferenciará con piquetes en los accesos a las grandes ciudades.

En este contexto, el Gobierno cruza mensajes solo con el sector más dialoguista de la CGT para intentar recomponer el diálogo tras el paro. Sica y Triaca prevén un encuentro con el triunvirato para la primera semana de octubre. Esta vez intentarán que no se frustre.

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