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River se sostuvo ante Independiente con la figura de siempre y el pilar inesperado: Armani y Casco

Armani, con los puños ante el ataque de Gigliotti
Armani, con los puños ante el ataque de Gigliotti
Juan Patricio Balbi Vignolo
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19 de septiembre de 2018  • 22:34

Parece una paradoja absoluta. Una muestra más de la dinámica impensada del fútbol. River llegó a Avellaneda con el respaldo de un arquero como Franco Armani , consolidado en el club y con presente de selección. Y lo necesitó: el empate 0-0, en parte, lo sostuvo gracias a sus apariciones constantes, que se potenciaron tras una brillante atajada sobre Emanuel Gigliotti en la que mostró todos sus reflejos. Pero, a la vez, el plantel se fue del Libertadores de América felicitando a un pilar inesperado: Milton Casco , de gran labor para transformarse en una de las figuras del juego.

Dos caras diferentes de un equipo que realizó una gran primera mitad, con juego colectivo, mucha dinámica, intensa presión y un planteo muy inteligente: solo le faltó el gol -falló al menos cuatro situaciones- para redondear la tarea. La segunda mitad no fue igual, con el visible desgaste físico y la mejora de Independiente, que cada vez que avanzó se encontró con Armani, el sostén decisivo. Una vez más.

Todas las luces se las llevó su espectacular reacción: a los 13 minutos del complemento, tras una pelota que perdió River en la salida -se resbaló Palacios-, Meza asistió a Gigliotti, quien quedó con el arco a su merced. Pero apareció el hombre de Casilda, estirándose de derecha a izquierda para tapar a mano cambiada el remate del delantero. Y ahí mismo se hizo presente Casco, rechazando un rebote que, si hubiera sido capturado por el Puma o por Cerutti, habría sido el 1-0.

Pero la tarea del arquero, que sumó su decimonovena valla invicta con el buzo millonario en 30 encuentros -solo le marcaron 13 goles y lleva 4 recibidos en los últimos 20-, también se sostuvo durante los 90 minutos: seguro y sólido con los pies, firme para salir a cortar y bien posicionado cada vez que Independiente buscó su arco.

Es más, en otras dos situaciones claras que tuvo el equipo de Ariel Holan, Armani también dijo presente: primero, a los 18 minutos de la primera parte y tras un disparo de Meza que se estrelló en el travesaño, le sacó un remate seco y por abajo a Romero, acompañado con un posterior despeje de Montiel; y luego, a los 38, desactivó un difícil cabezazo de Bustos en un córner.

Sumado a eso, la fortuna estuvo de su lado: el palo le negó el gol al uruguayo Silva a los 9 de la segunda mitad, en otra clara chance para el Rojo. Así, las más de 40 mil personas presentes en el estadio tuvieron en boca al arquero. Y lo mismo ocurrió en las redes sociales: todos hablaron de su tarea, a tal punto que su apellido se transformó en segunda tendencia mundial en Twitter.

Ya no quedan dudas que su solidez potencia al resto. Y el hecho de que Casco, uno de las incógnitas del semestre ante la partida de Saracchi por sus altibajos en el rendimiento, haya sido el otro futbolista destacado del equipo no hace más que confirmarlo.

El lateral izquierdo jugó uno de sus mejores partidos en el club de Núñez: se desprendió constantemente para lastimar por los costados, contuvo la mayoría de los ataques por su sector, cortó constantemente y recuperó pelotas claves y le ganó primero el duelo a Romero y después a Cerutti. Quizás, le faltó precisión en la puntada final y evitar algunas faltas innecesarias.

Son 28 partidos sin perder los que acumula el Millonario, con 17 triunfos y 11 empates y ayer volvió a llevarse un 0-0 de visitante, tal como en la ida de los octavos de final ante Racing. Además, en la Copa Libertadores recibió solo tres goles en nueve juegos (empate 2-2 con Flamengo y victoria 2-1 con Emelec) y lleva cinco con la valla invicta. Armani, el gran responsable: potencia a sus compañeros y no se cansa de demostrar su nivel.

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