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La odisea de un venezolano parapléjico para llegar a Colombia

El sacrificado viaje por Colombia de un venezolano parapléjico - Fuente: AFP

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20 de septiembre de 2018  • 02:59

Pamplona, COLOMBIA (AFIP).- En los neumáticos de su silla de ruedas se asomaban alambres pero José Agustín López tenía aún la esperanza de que soporten los 500 kilómetros que le faltaban para llegar a Bogotá ( Colombia ), donde recibiría la asistencia médica que no tuvo en Venezuela .

Su hijo Jefferson Alexis Pérez lo empujaba cuando trepaban las montañas de Colombia y lo sostenía ante la cuesta abajo. En esa aventura, el frío y el calor extremos -que cambiaban con el vaivén de la geografía- eran sus compañeros inseparables.

"Hay que hacer un buen sacrificio para tener un buen porvenir en la vida, junto a mi padre luchando allá vamos, atravesando toda Colombia si es preciso", decía Jefferson, de 25 años, mientras empujaba la silla de ruedas de su padre. Su situación era tan adversa que, en tres días, recorrieron un trayecto que a los otros migrantes les tarda un par de horas a pie o en micro.

"Ha sido una demostración de amor", destacó José Agustín al hablar sobre su hijo, quien dejó los estudios de ingeniería mecánica para acompañar a su padre en esta odisea. Este hombre de 52 años explicó, entonces, por qué para ellos era tan importante lograr esta odisea: "Me vi en la obligación de tomar el rumbo a Colombia para conseguir todos los medicamentos que necesito y algo de sustento para llevar a mi casa".

"Ha sido una demostración de amor", destacó José Agustín al hablar sobre su hijo, quien lo acompañó a lo largo del camino
"Ha sido una demostración de amor", destacó José Agustín al hablar sobre su hijo, quien lo acompañó a lo largo del camino Crédito: Captura de pantalla

Hace trece años, en un accidente vial, perdió la sensibilidad en ambas piernas. Debió dejar su trabajo como mensajero y la vida en la ciudad de San Cristóbal -al oeste de Venezuela- empezó a empeorar con la profunda crisis económica que azotó al país. "Vino la escasez de alimentos y el fracaso total de Venezuela. Fue muy doloroso", dijo emocionado. Sueña con que su país "salga adelante".

Mantuvo a su madre, su esposa y sus tres hijos con rifas que vendía. Además, los demás miembros de su familia aportaban con lo que podían. Pero, tal como advirtió, la situación cambió: "Ahorita allá no se puede rifar, no hay ayuda de nada, 'naide' ayuda a 'naides'".

Sumado a esto, el estar tanto tiempo postrado en la silla de ruedas complicó su situación de salud y los médicos le tuvieron que hacer una colostomía para evitar que sufra una infección. Pero en su tierra no hallaba ni los antibióticos ni el material para cubrir la herida abierta.

"Si me hubiera quedado allá yo creo que me hubiera muerto, me hubiera contaminado", cuenta bordeando el llanto. Ahora tiene que cubrirse la lesión, en plena ruta, con bolsas plásticas de supermercados o bodegas y cintas industriales.

"Me han dicho que allá me pueden ayudar bastante con la 'sillita' de ruedas, que es lo que más estoy necesitando", explicó a la merced del sol punzante que les avisaba que estaban cerca de la ciudad de Pamplona, ubicada a 75 kilómetros de Cúcuta.

"Si llego a Pamplona es un milagro de Dios", dijo, en un momento, José Agustín quien comenzó a ver como imposible su sueño de llegar a destino por el deterioro que tenía su silla de ruedas. Pero, finalmente, se produjo el milagro y una ambulancia los rescató en el camino.

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