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La capitana de las Gigantes, con perfume en la camiseta y contra el prejuicio "del macho"

Débora González, la capitana de Las Gigantes, va por la gloria en Tenerife
Débora González, la capitana de Las Gigantes, va por la gloria en Tenerife Crédito: Instagram
Diego Morini
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22 de septiembre de 2018  • 00:01

Del otro lado de la línea se escucha una voz que destella alegría y calma. Una combinación ideal para una cita perfecta. Y la verdad es que Verónica, la mayor de las hermanas González, podría golpearse el pecho y decir que la menor de la dinastía, Débora, está ante el escenario perfecto gracias a ella. Es que si Verónica no hubiera sido una pequeña hiperactiva, el básquetbol no habría tomado el control de su familia. Sin todos esos antecedentes, Pepo es decir Débora, no se hubiera convertido en la capitana de Las Gigantes que este sábado estarán debutando en el Mundial femenino ante Turquía (a las 10 de la Argentina). Y mientras la protagonista de la historia de 1.65 metro cuenta sus emociones por semejante acontecimiento, se confiesa tan coqueta como luchadora dentro de la cancha: "Ya me hice las manos para todo el Mundial. Así que estoy lista para salir a dejar la vida por la selección".

Así, con el perfume que se pone antes de salir a la cancha, como cuenta ella que juega cada partido, Débora González desanda este camino. Desde hace más de 10 años juega en Italia (es jugadora de Dike Nápoli de la Serie A1) y hace casi 5 comparte su vida con Javier. No sabe de imposibles, por eso cuando tenía 9 años le dijo a su mamá Vilma que quería competir como lo hacían sus hermanas Verónica y Carolina. Cosa de chicos pensó su madre, pero a los 14 años ya estaba en la selección y a los 15 partió al Viejo Continente.

Débora Gonzalez, capitana del seleccionado argentino
Débora Gonzalez, capitana del seleccionado argentino Fuente: LA NACION - Crédito: FIBA

Hace un mes fue protagonista de un hecho histórico para el básquetbol argentino, ya que después de 70 años el equipo nacional femenino se quedó con un título Sudamericano (en Colombia), pero no se conforman con esa coronación. Débora González, a los 28 años, dice que es "de las más viejas" de un equipo que no conoce de imposibles, pero que también tiene los pies sobre la tierra. El crecimiento de la actividad, los logros de Las Gigantes, los estigmas del deporte, la mirada de los "machos", su lesión en la rodilla en la final de la Americup 2017 (ruptura del ligamento cruzado anterior, menisco y lateral interno de la rodilla derecha) y las diferencias en el básquetbol femenino entre Europa y la Argentina son algunos de los temas sobre los que charló con LA NACION. También que contó que allí en Tenerife -sede del Mundial-, hace unos días rechazaron una invitación a una clase de zumba, que querían tomar para liberar tensiones, pero que al final rechazaron por temor a una lesión inoportuna.

-Luchar por el básquetbol femenino, conseguir un título sudamericano después de 70 años y estar en la puerta del debut del Mundial... ¿Qué sensaciones tenés?

-Son muchas emociones diferentes. Son años de trabajo, porque este grupo está junto desde 2009, cuando consiguió un tercer puesto en un Mundial Sub 19 en Tailandia en 2009. Es una camada que viene sumando experiencias. Llegamos al Sudamericano con una madurez diferente y eso nos permitió poder ganarlo. Fue un momento increíble y entendemos que es un paso para el crecimiento del básquetbol femenino.

-La participación en este Mundial, ¿es la confirmación de todo eso?

-Tal cual. Trabajamos por y para la selección. La mayoría estamos jugando en Europa y esas experiencias tratamos de sumarlas para la Argentina. Desde la Copa América hasta acá todo nos fue muy bien, más allá de mi lesión en la rodilla. El equipo demostró su solidez y hasta dejó en claro cómo se lleva el grupo por fuera de una cancha. En el Sudamericano sucedió lo mismo, con un equipo duro de cabeza. Ahora en este Mundial tenemos que estar tan sólidas como siempre y teniendo claro que están las 16 mejores selecciones del mundo. Sabemos que no tenemos una zona fácil, pero no es sencilla la competencia para nadie. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para demostrar y medir cuál es nuestro potencial.

-Después de tantos años en Europa, ¿cómo ves la evolución de la Argentina?

-Siempre digo que la Argentina va progresando. Tuvimos la creación de la Liga Nacional, comenzamos con muchas giras con la selección, gracias a la Confederación y a los resultados que logramos y eso reconforta. Pero en Europa la cosa es diferente, las jugadoras viven del deporte, mientras que acá es amateur, como lo es el hockey, el voleibol o el handball. Es sacrificio constante. Yo tengo la suerte de jugar en Italia y vivir de básquet, pero acá hay muchas chicas que tienen que estudiar, trabajar e ir a entrenarse. Estamos detrás de lo que propone Europa, nos falta mucho, pero siento que estamos en un buen camino. Es un trabajo que va a llevar tiempo, es de largo aliento. Hay que encontrar gente que se quiera comprometer con el básquetbol femenino como lo hacen en Europa. En Italia muchos sponsors son obligados por el Gobierno a colaborar con el deporte y las tasas de los impuestos que aportan estas empresas se destinan al deporte. Acá no pasa, todavía es amateur la actividad.

-El deporte femenino evolucionó mucho en todo el mundo, pero también hay un trabajo para mostrar que con diferentes características puede tener los mismos atractivos que la actividad masculina.

-Sin duda. El que no conoce del básquet femenino espera que hagamos una volcada o una súper jugada, pero está equivocado. Nosotras jugamos baloncesto con modos diferentes, no tenemos las mismas capacidades atléticas que tiene un hombre, pero es interesante que la gente se acerque y aprende cómo se juega al básquetbol femenino. Pero no nos pasa a nosotras nada más, también sucede con el voleibol, el handball, hockey. Estamos en un país que espera muchos resultados y nosotras vamos detrás de eso aunque sabemos que no es sencillo.

Débora Gonzalez ante Paraguay
Débora Gonzalez ante Paraguay Fuente: LA NACION - Crédito: FIBA

-Hay prejuicios sobre el deporte femenino. Se dice, por ejemplo, que si la mujer que lo practica es muy coqueta no es tan sacrificada y viceversa. Sin embargo, vos sos las dos cosas: cuidadosa con tu look y una luchadora dentro de la cancha.

-Se piensa que el deporte sólo les pertenece a los hombres y no es así. Adentro de la cancha trato de dejar en claro que podés ser una mujer coqueta, maquillarte y practicar el deporte con todo lo que eso implica. Es cierto que cada jugadora tiene su particularidad. No a todas les gusta estar arreglada. Yo soy de cuidar mucho mi look. Hasta me pongo perfume para salir a la cancha, mi camiseta tiene perfume en cada partido. Pero cada uno elige cómo vivir su experiencia. Entiendo que no hay que dejar de lado el costado femenino dentro de la cancha. Ahora en el Mundial se van a ver muchas chicas súper coquetas. Muchas se fueron a hacer las uñas para la competencia. Yo me fui a hacer las maños y estoy lista para todo el Mundial. Depende de lo que quiera cada uno.

-¿Esta particularidad ayuda también a romper con muchos estigmas? Acerca de la homosexualidad en el deporte habló Diana Taurasi .

-Existen prejuicios en la sociedad. Cada uno es libre de hacer lo que quiera. Yo vengo de jugar en planteles en los que mis compañeras están casadas con sus mujeres, tienen hijas y todo es completamente natural. Y eso que en Italia son muy religiosos y no aceptan tanto esto, lo ven raro, pero nosotras lo vivimos sin problemas. Entiendo que es difícil ese cambio cultural y siento que es algo que no debe suceder más. Hay que aceptar las cosas tal y como son y punto. Somos mujeres y se acabó.

Débora González, capitana de Las Gigantes, brilla en la liga italiana
Débora González, capitana de Las Gigantes, brilla en la liga italiana Crédito: Instagram

-Es la mujer la que está dando el paso adelante, porque entre los hombres hay más prejuicios.

-En el deporte en sí no hay tabú. Creo que es una cuestión de sociedad, no del deporte. Me parece que nos aceptamos como somos dentro de la actividad. Los que competimos sólo nos importa el deporte y listo. Los hombres tienen más prejuicios, ellos se creen más o menos machos por ser o no ser. Es la mirada "del macho". Nosotras no somos más o menos mujeres por ser o no ser. Somos mujeres y punto, te puede gustar una cosa u otra y lo aceptamos sin tanto rollo. Ellos tienen una mirada que por momentos todavía atrasa.

-¿Se ponen objetivos de cara a este Mundial?

-Los nuestros están concentrados partido a partido. Sabemos qué partido podríamos ganar y cuál nos pueda resultar muy complejo. Somos realistas y por más que hicimos historia en el Sudamericano, nosotras tenemos los pies sobre la tierra. No vamos a decir que vamos a ganar el Mundial, pero sí que vamos a competir. Lo primero es pasar de ronda, pero también sabemos que es un grupo que hizo dos veces historia, ¿por qué no tres? Queremos llegar al noveno puesto, que es el mejor lugar que consiguió hasta el momento un equipo femenino argentino en un Mundial (2006 en Brasil). Al menos queremos eso. Lo bueno de este grupo es que no conoce de imposibles.

Débora González con la Copa en la consagración en el Sudamericano de Colombia
Débora González con la Copa en la consagración en el Sudamericano de Colombia

-En la final de la Americup una lesión te sacó 6 meses de la cancha, pero las cosas que pasaron después de eso fueron geniales.

-Siento que si no me hubiera lesionado podríamos haber ganado esa Americup, porque mi lesión nos golpeó anímicamente a todas. Nos clasificamos al Mundial e hicimos un excelente torneo. Si me pasa otra vez no tengo problema en entregar la rodilla. Si me rompo otra vez no tengo problema. Y durante la lesión trabajé más que si no me hubiera pasado nada, me entrenaba hasta en triple turno. Pero todo tiene su recompensa, porque estoy a horas de jugar un Mundial.

-Ya te hiciste las manos, ¿qué detalle falta para este arranque del Mundial para sentirte plena dentro de la cancha?

-Tengo todo preparado. Mi ropa está lista, va toda combinada, mi maquillaje está preparado, el gel en su lugar, la remera perfumada. No me falta nada, estoy lista para poder comenzar y salir con todo a la cancha. Les hablaba a mis compañeras y les decía que disfruten lo que vamos a vivir porque en 5 o 6 días se puede acabar todo y cuando nos queramos acordar una va a estar en España, otra en Italia y otra en Brasil. Y no sabemos si vamos a tener otro Mundial, si nos vamos a clasificar, si alguna se puede retirar, planifica ser mamá o quiere estudiar. Entonces, hay que aprovechar el momento, porque es algo tan lindo lo que estamos viviendo que hasta por momento no lo podemos creer.

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