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Depredadores de Hollywood: otra película envuelta en una polémica con #MeToo

Olivia Munn, denunció y se quedó sola
Olivia Munn, denunció y se quedó sola
La actriz Olivia Munn denunció a un integrante del elenco condenado por abuso sexual y pidió que cortaran la escena que compartían; el debate sobre el linchamiento mediático
Hernán Ferreirós
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21 de septiembre de 2018  

La denuncia de la actriz Olivia Munn sobre la presencia de un acosador confeso en el elenco de Depredador generó una nueva polémica sobre el movimiento #MeToo: dado que el actor ya había cumplido una pena de prisión por su delito, ¿se está convirtiendo en una caza de brujas?

En la nueva Depredador hay dos tipos de depredadores: están los consabidos alienígenas cazadores de humanos de toda la saga y uno real: el actor Steve Wilder Striegel, que en el año 2009 fue condenado a prisión por incitar, a través de mails, a una chica de 14 años a tener relaciones sexuales. Tras ser denunciado por el padre de la menor, Striegel se declaró culpable del cargo de "incitación sexual a menor a través de una computadora" y cumplió su condena de ocho meses de cárcel en 2010.

Trailer de El depredador - Fuente: YouTube

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Este actor casi desconocido tiene una larga amistad con el guionista y director Shane Black, quien le dio trabajo en roles secundarios en sus películas Iron Man 3, Dos tipos peligrosos y esta, en la que aparecía en una única escena junto a la actriz Olivia Munn. En agosto de este año, un conocido alertó a Munn sobre el historial del actor y la actriz exigió al estudio 20th Century Fox que sea removido del corte final. También comunicó la situación a los otros protagonistas porque, según declaró, consideró inapropiado que no se les hubiera informado que trabajaron junto a un condenado por un delito sexual.

En los Estados Unidos existe una legislación que obliga a que los condenados por cualquier delito de índole sexual queden fichados de por vida en un registro público de infractores. La legislación, sin embargo, no pone limitaciones para que exconvictos puedan ser empleados, ni fuerza a los empleadores a que comuniquen su prontuario a posibles compañeros de trabajo.

La historia se hizo pública pocos días antes de la presentación oficial del film en el festival de cine de Toronto, cosa que selló su destino: si bien debutó como la película más vista de la semana pasada en los Estados Unidos, la recaudación de 24 millones dólares fue mucho más baja de lo esperado. Munn, por otro lado, advirtió que había sido "aislada" y "castigada" por su denuncia, ya que ninguno de sus compañeros de elenco (el elenco es mayoritariamente masculino y la película una fiesta de testosterona que retrotrae al cine de los 80) participó junto a ella de las ruedas de prensa.

En un momento en que Hollywood está cruzado por imputaciones de abuso sexual, la denuncia de Olivia Munn dividió las aguas: por un lado, se dijo que la actriz estaba en su derecho de no querer trabajar con un acosador, que la producción había puesto en riesgo a terceros al contratarlo y que el hecho de que Munn estuviera sufriendo algún tipo de ostracismo por su denuncia demostraba el poder y el privilegio masculino; por el otro, se afirmó que el actor ya había cumplido su condena, que se lo estaba volviendo a castigar sin razón una década después de su delito, y que la reinserción de un infractor en la sociedad es imposible si se lo recriminaliza a perpetuidad.

Woody Allen tuvo que archivar su última película
Woody Allen tuvo que archivar su última película Fuente: Archivo

Algunas de las denuncias recientes impulsadas por el movimiento #MeToo despiertan un debate similar. Woody Allen , por citar una polémica que se reavivó esta semana tras que una revista norteamericana publicara una entrevista a su esposa Soon-Yi Previn, es nuevamente señalado como un pedófilo, 25 años después de que dos grupos independientes de expertos concluyeran que el abuso de menores del que lo había acusado su ex Mia Farrow, en medio de una separación tormentosa, nunca había sucedido. Tras estos informes, el fiscal ni siquiera llevó el caso a juicio y los cargos fueron desestimados.

Los críticos del movimiento sostienen que se decidió que Allen era culpable en el tribunal de la opinión pública del #MeToo, sin que apareciera ninguna nueva evidencia. En consecuencia, los cuatro protagonistas de A Rainy Day In New York, su último film, pidieron disculpas públicas por haber trabajado con él y donaron sus salarios a Rainn, la organización de ayuda a las víctimas de violencia sexual fundada por Tori Amos. Es probable que esta nueva película nunca se estrene, a pesar de que Allen, según sus defensores, ya filmó y estrenó 28 films entre su exoneración de las acusaciones y su resurgimiento en este año.

Si bien el movimiento #MeToo surgió para visibilizar el alcance del daño que hacen depredadores como el productor Harvey Weinstein y lo extendido y naturalizado que se encuentra el abuso en nuestra cultura, para sus críticos se convirtió rápidamente en una suerte de tribunal popular en el que acusación y culpabilidad son lo mismo y todas las afrentas denunciadas (sin que importe si constituyen un delito o no, al punto de que algunas denuncias parecen mero puritanismo) reciben el mismo castigo.

Ashley Judd podrá hacerle juicio a Harvey Weinstein
Ashley Judd podrá hacerle juicio a Harvey Weinstein

En este sentido, quienes son escépticos del #MeToo argumentan que parece más urgente relevar a hombres de lugares de poder que alcanzar alguna verdad o justicia. Y, en esa línea, los críticos sostienen que en la lógica militante que define todo vínculo como una relación de poder, la falta de equilibrio inherente en nuestra sociedad en favor de los hombres blancos heterosexuales haría de toda mujer (o integrante de una minoría) una víctima y, en consecuencia, que cualquier hombre pierda poder sería hacer justicia, aunque no se respeten para ello principios básicos como la presunción de inocencia o el debido proceso.

El debate abierto en Hollywood indica, sin embargo, que ninguna crítica al #MeToo puede tapar las denuncias de las víctimas, ni justificar los abusos de poder. Pero crece la idea de los críticos acerca de que es necesario también señalar los excesos aunque provengan del lado que permaneció relegado. La respuesta del #MeToo ante estos cuestionamientos es que pareciera haber más preocupación por el bienestar de los victimarios que de sus víctimas.

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