Como a Godot ya no hay que esperarlo, Divino amore se muda al centro

El éxito de la obra de Alfredo Arias deja el escenario de La Boca para reestrenar en el San Martín
Alejandro Cruz
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21 de septiembre de 2018  

Días antes al estreno de Divino amore, el director Alfredo Arias comentaba que presentar esta obra de fuerte tono melodramático en pleno corazón de La Boca era perfecto para el proyecto. El año pasado Arias había montado en el Teatro de la Ribera Cinelandia, obra que remitía a figuras populares del cine nacional. Aquello fue un verdadero éxito para una sala que suele tener dificultades para atraer espectadores. A las pocas semanas del estreno Divino amore el público volvió a responder como está sucediendo con otras dos propuestas del Complejo Teatral de Buenos Aires que suelen colgar el cartel de "No hay más localidades": Campo minado, de Lola Arias, en el San Martín; y Petróleo, de Piel de Lava, en el Sarmiento.

Anteayer, el Complejo anunció de este modo lo siguiente: "Debido al gran éxito de público, Divino amore, de Alfredo Arias, se muda a la sala Martín Coronado del Teatro San Martín". Desde el sábado próximo el espectáculo pasará de La Boca a pleno centro porteño. Pero, en verdad, más allá de la repercusión lograda, el traslado responde a otra situación: este fin de semana se tendría que haber estrenado en la Martín Coronado la versión de Esperando a Godot, el texto de Samuel Beckett con puesta de Pompeyo Audivert que replica la versión estrenada en 1996 por Leonor Manso en la cual los personajes de Lucky y El muchacho fueron interpretados por actrices. En la puesta de Audivert esos roles iban a ser cubiertos por Analía Couceyro e Ivana Zacharski en un elenco que se completaba con Roberto Carnaghi, Daniel Fanego y el mismo Audivert.

Claro que, y esto lo hizo público Analía Couceyro en las redes sociales, la agencia que custodia los derechos de Beckett revocó la autorización concedida argumentando que solo podía ser representada por actores varones. Desde ese momento, los ensayos de Godot se detuvieron, Couceyro se bajó del proyecto, el Complejo manifestó que no podía convalidar un planteo "anacrónico" por parte de la agencia e intentó llegar a acuerdo que, con el correr de los días, no prosperó. Así fue como la sala Martín Coronado se quedó sin programación y ahí aparece Divino amore.

Mientras tanto, el Complejo está evaluando qué programar en la sala de La Boca que pierde a un espectáculo que la ayudaba a reinstalarla en el circuito de audiencias.

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