El desafío de River: jugar contra Boca como si fuese un partido de Copa Libertadores

Gallardo, pensativo; el DT tratará de jugar con lo mejor disponible en la Bombonera
Gallardo, pensativo; el DT tratará de jugar con lo mejor disponible en la Bombonera Crédito: Prensa River
Juan Patricio Balbi Vignolo
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20 de septiembre de 2018  • 23:59

"Muchas veces se habla de que un 0-0 de visitante no es favorable porque no se convirtió, nos pasó en la etapa anterior con Racing, pero en nuestra casa y con nuestra gente nos hacemos fuerte y vamos a tratar de cerrar la serie. Ahora depende de nosotros y va a estar todo a nuestro favor para definir la clasificación en el Monumental". Las palabras de Marcelo Gallardo buscaron llevar tranquilidad tras la ida con Independiente, en Avellaneda. Pese a no haber convertido goles de visitante, al igual que ante Racing, el técnico de River confía en la actitud de su equipo para ganar y conseguir el boleto a las semifinales de la Copa Libertadores. Especialmente porque se acostumbró a decir presente en los momentos de máxima tensión y a potenciarse cuando no puede claudicar. Pero eso sí: antes deberá rendir un examen más que importante en la Bombonera. Y el desafío será jugar el superclásico como si fuese un partido de Copa. Con esta actitud, presencia e inteligencia táctica.

El invicto de River se estiró anteayer a 28 partidos -no pierde desde la caída 1-0 con Vélez del 24 de febrero-, con 17 victorias y 11 igualdades. En el medio, ha jugado instancias decisivas, ya sea por la Supercopa Argentina que le ganó a Boca, la Copa Libertadores o la Copa Argentina. Y siempre ha sabido competir al más alto nivel, sin hacer foco en rival, escenario o resultado. Así lo demostró de visitante ante el Rojo.

El empate sin goles lo deja en una situación que puede ser tanto favorable como perjudicial, pero en la intimidad del plantel confían en el plus que logra el equipo en los duelos coperos y el poderío en casa: aún no perdió en el año en Núñez y la última caída fue el 26 de noviembre de 2017 ante Newell's por 3-1.

Pero lejos está River de poder enfocarse en el duelo de vuelta del 2 de octubre. Porque el superclásico de la Superliga genera una gran expectativa, aunque caiga en el medio de una seguidilla de partidos. Ya es una situación habitual: los ocho encuentros con Boca por torneos locales con Gallardo en el banco debió afrontarlos pensando también en las Copas (locales e internacionales) que tenía previamente o por delante.

Quizás, el único juego que pudo encararlo al cien por cien fue el de la fecha 24 del Torneo Primera División 2016/17. Cuatro días antes de aquel 14 de mayo, el DT eligió un equipo alternativo para jugar vs. Emelec de local y con el empate 1-1 logró la clasificación a los 8° de final de la Libertadores. Así, enfocó todas sus fuerzas en el clásico en la Bombonera: ganó 3-1 con goles de Alario, Pity Martínez y Driussi.

Pese a que no le alcanzó para arrebatarle el título al xeneize, el Muñeco consiguió su único triunfo en el ámbito doméstico ante el máximo rival, ya que además acumula cuatro derrotas y tres empates. Una contraposición absoluta con la tarea en definiciones mano a mano: allí tiene tres victorias y dos empates, con festejos y títulos en todas ellas (0-0 y 1-0 en las semifinales de la Sudamericana 2014, 1-0 y 0-0 en los octavos de final de la Libertadores 2015 y 2-0 en la Supercopa Argentina 2017).

La paridad está marcada: Gallardo dirigió 13 superclásicos oficiales, de los cuales ganó 4, empató 5 y perdió 4, con 11 goles a favor y 11 en contra. Pero supo demostrar estirpe y templanza cuando la exigencia era máxima, imponiéndose en los partidos a todo o nada y ganando el único superclásico local en el que ambos disputaban en el título. Por eso, su equipo volverá a tener la lupa encima el próximo domingo para saber cómo reaccionará.

El entrenador no es ajeno a la situación: "El hincha siente que, a lo largo de todos estos años, con mejores momentos o malos, en los delicados o calientes, cuando el equipo tiene que aparecer, aparece. A veces alcanza y a veces no, pero en cuanto a la entrega y entusiasmo, a la hora de competir siempre va a estar presente. Las noches de Copa no son las mismas que una tarde de campeonato. En esos momentos hay un contagio, del equipo para el público y del público para el equipo".

La frase "no es lo mismo que una tarde de campeonato" reafirma lo que se ve en el terreno de juego. Hace siete meses, en febrero, cuando el rumbo no parecía definido, el DT llegó a decir que "es difícil jugar cuando sentís que no tenés nada por qué jugar" tras una derrota con Lanús en la Superliga, una de las tres que sufrió en los 33 partidos que afrontó en 2018. Luego aclaró que le jugó una mala pasada el inconsciente, pero en el fondo se esconde una realidad: Gallardo sabe fortalecer a sus jugadores en las paradas más bravas y ellos digirieron esa idea para consolidarse como un duro escollo para los rivales.

Se acerca la 6° fecha del torneo local. No habrá definiciones ni resultados que encaminen el futuro. Pero River, que suma una victoria y cuatro empates y está a seis puntos de la cima, rendirá un examen en la Bombonera. Para no perder mucho terreno ni sufrir un golpe anímico negativo ante Boca, demostrar que puede ser igual de competitivo sin estar contra las cuerdas.

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