Sikhs, bóers y menonitas: de visita a las colonias menos conocidas en el país

De la Patagonia a Salta, cinco pequeñas poblaciones de inmigrantes que no muchos conocen
De la Patagonia a Salta, cinco pequeñas poblaciones de inmigrantes que no muchos conocen Fuente: LA NACION - Crédito: Ramón Troichuque
Pierre Dumas
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23 de septiembre de 2018  

1. La Pampa: menonitas en Guatraché

Visitar la colonia Nueva Esperanza es como entrar en una postal del pasado en 3D. Está al final de un camino de tierra, cerca de la localidad pampeana de Guatraché. Unos 1500 miembros de la comunidad menonita más grande del país siguen viviendo bajo estrictas reglas religiosas pronunciadas por reformadores radicales en el Renacimiento.

La colonia menonita de La Pampa sólo se puede visitar con una guía autorizada
La colonia menonita de La Pampa sólo se puede visitar con una guía autorizada Fuente: LA NACION

Originalmente eran alemanes y holandeses, que migraron hacia las Américas a lo largo de los siglos. El grupo pampeano llegó a su vez desde México en 1985. Las casas de la colonia están esparcidas sobre miles de hectáreas y las iglesias son el centro de la vida social y espiritual. Se admite a los visitantes únicamente junto a guías autorizados por los jefes religiosos. Ana Lía Vergez es una de ellos y los acompaña a bordo de sus propios vehículos para visitas y encuentros en los talleres, un almuerzo en el comedor de la colonia y una sesión de compras de quesos y dulces en la proveduría.

En el camino, cuenta la historia y las costumbres de la colectividad mientras saluda a los que mayor confianza tienen con ella. En todo momento, aparecen los buggies (carros) a la vuelta de los caminos. Así se desplazan los menonitas por su pequeño mundo, todos vestidos por igual: los hombres con overoles; las mujeres con falda y delantal y un sombrero con volados.

No se puede entrar de manera particular en Colonia La Nueva Esperanza. Hay que contratar los servicios de Ana Lia Di Meo de Vergez, la guía autorizada en este momento. Cel. (02923)- 15 484742, www.coloniamenonita.com.ar

2. Chubut: Bóers en Comodoro Rivadavia

Los sudafricanos forman una de las comunidades de inmigrantes menos conocidas del país. Cruzaron el Atlántico desde el Transvaal y el Estado Libre de Orange hasta las mesetas de la Patagonia en los primeros años del siglo XX. No querían estar sometidos a los ingleses que acaban de invadir sus tierras.

Los bóers son los descendientes de colonos holandeses, reformados alemanes y hugonotes franceses que hablan un antiguo neerlandés -el afrikaans- y viven en el extremo sur del continente africano desde mediados del siglo XVII. Los bóers del Chubut llegaron entre 1902 y 1907. Muchos regresaron a África, vencidos por las condiciones de vida extremas de la Patagonia. Los que se quedaron fundaron la Colonia Escalante y fueron pioneros en Comodoro Rivadavia, donde la leyenda dice que se descubrió petróleo mientras buscaban agua.

Los descendientes mantienen las tradiciones de la comunidad en torno a su principal evento anual, los Boere Sports. Es un encuentro festivo y deportivo, en la Sierra Chaira, a unos 170 kilómetros de Comodoro Rivadavia. También es la ocasión de escuchar hablar afrikaans en las mesetas del sur y comer biltong (una carne seca similar al charqui).

En Comodoro Rivadavia está la Iglesia Reformada que construyeron los bóers, en Rivadavia 730. Hay un viceconsulado y un monumento inaugurado en 2002 para el centenario de la llegada de los primeros colonos. Tiene una placa con los nombres de todos los pioneros. Muchos de sus apellidos todavía están presentes en Comodoro y localidades del sur de Chubut. Para seguir la actualidad de los Boere Sports y otros eventos de la colectividad (con muchos recitales de acordeón), más info acá .

3. Entre Ríos: alemanes del Volga al sur de Paraná

Al sur de Paraná y en dirección a Victoria, la ruta provincial 11 cruza una seguidilla de pueblitos rurales que se llaman Aldea Brasilera, Spatzenkutter, Grapschenthal, Marienthal y Aldea Protestante. Fueron fundados por grupos de alemanes del Volga que llegaron hace más de un siglo.

El cementerio de San Francisco, testimonio de la presencia alemana en Entre Ríos
El cementerio de San Francisco, testimonio de la presencia alemana en Entre Ríos Fuente: LA NACION

Sus antepasados habían migrado desde el sur y el oeste de Alemania hacia el Volga en los tiempos de la zarina Catalina II. La pérdida de privilegios y la complicada situación política rusa los llevó a migrar hacia las Américas a partir de 1870. En la Argentina hay muchas colonias de alemanes del Volga, como las de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chaco y sobre todo Entre Ríos.

Al sur de Paraná, sus asentamientos forman un circuito que se puede conocer yendo hacia el Parque Nacional PreDelta, al sur de Diamante. Como lo hacían sus antepasados en las lejanas planicies de Rusia, los colonos construyeron sus casas en torno a iglesias católicas o protestantes.

La gastronomía es su herencia más sobresaliente. Se puede probar en los comedores y los puestos de venta al borde de la ruta. No hay que perderse el cementerio abandonado de San Francisco, con sus exóticas lápidas, inclinadas por el paso del tiempo y la poca resistencia de la tierra cerca del río Paraná.

Los pueblos están a lo largo de la RP 11, entre Paraná y Diamante. Para probar guisos y filsen: Esquina Munich (sobre la calle Avellaneda, en Aldea Brasilera). Para comprar regionales: el puesto de madera a la salida de Spatzenkutter vende la producción local. El cementerio abandonado está en el paraje San Francisco. Cada 8 de diciembre, los vecinos católicos de Aldea Brasilera, Marienthal (Valle María) y Spatzenkutter forman una procesión hasta el Paraje de la Virgen, una gruta a orillas del Paraná.

4. Buenos Aires: daneses en Tres Arroyos

Los daneses fueron pioneros en el sur. Como los Jensen, que construyeron el Hotel La Leona en el desierto de la meseta santacruceña; o Andreas Madsen, el primer poblador europeo de la región del Chaltén.

Los daneses fueron los más numerosos entre los escandinavos que migraron a la Argentina
Los daneses fueron los más numerosos entre los escandinavos que migraron a la Argentina Fuente: LA NACION

Los daneses fueron los más numerosos entre los escandinavos que migraron a la Argentina a fines del siglo XIX, donde formaron la tercera comunidad fuera de su país, luego de Estados Unidos y Australia. Además de Buenos Aires, Bariloche y Misiones, se implantaron en Tres Arroyos y su región.

Allí existió hace unos años un incipiente Corredor Danés, que trató de constituirse en atracción turística. Actualmente está reformulándose y funciona con un grupo reducido de lugares: la estancia San Juan sigue recibiendo turistas, al igual que dos instituciones locales: el club Dannevirke (por el nombre de la muralla que protegía el reino vikingo) y el ex colegio danés de Cascallares.

El otro atractivo de la región es la costa atlántica cercana, con las playas de Claromecó, Orense y Reta.

Corredor danés del sur de la provincia de Buenos Aires: Club Dannevirke de San Cayetano (festeja a principios del invierno la Quema de la Bruja con fogatas y tiene un predio con laguna para pescar y acampar); establecimiento rural San Juan (ofrece alojamiento y actividades, en San Cayetano: Oscar Christiansen, e.a.sanjuan@hotmail.com) y el ex colegio argentino danés de Cascallares (contacto para visitas Birthe Flensborg: birthe@eternet.cc.). El 6/10 habrá noche danesa con música y comida en el Dannevirke. Y el 14/10, cena danesa y visitas a establecimientos de colonos en el ex Colegio.

5. Salta: Sikhs en Rosario de la Frontera

El sikhismo es una religión que tiene sus raíces en el norte de la India. Y migró hasta Salta junto a un centenar de sikhs. Forman una pequeña comunidad que vive en torno al gurdwara, que construyeron a un costado de la avenida de entrada al pueblo. Es el único templo de este credo en el país.

Se diferencian por rasgos típicos de su comunidad: los hombres no se cortan el pelo y lo protegen con un turbante. Llevan barbas largas y no se separan de un pequeño cuchillo curvo que llevan en la cintura. La inmigración india a la Argentina es muy tenue y fue iniciada por los sikhs que vinieron con los ingleses para trabajar en la construcción de ramales de ferrocarril. Junto a otras familias que llegaron posteriormente, se instalaron en el noroeste, donde el clima y los paisajes de montañas les recuerdan el Punjab de sus orígenes.

Rosario de la Frontera se convirtió así en la localidad más sikh del país aunque haya otros hijos de la India en el resto de la provincia (en especial en Orán) y en Buenos Aires. Además del gurdwara, la comunidad está presente con sus negocios y en especial los supermercados de barrio; varias marquesinas comparten el mismo nombre -el más común entre la comunidad-: Singh. Los descendientes de los primeros sikhs llegados al país conservaron sus tradiciones, su religión su música y su comida y hasta su idioma.

El gurdwara Nanaskar está sobre la avenida Palau. Es fácilmente reconocible por los pilares de su reja pintada de blanco y amarillo. En los supermercados se consiguen productos de la India.

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