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En dos cartas que se filtraron, Benedicto XVI defendió su renuncia y retó a críticos de Francisco

El papa emérito respondió en esos textos a un cardenal alemán ultraconservador que cuestionó su sorpresiva abdicación, en febrero de 2013
El papa emérito respondió en esos textos a un cardenal alemán ultraconservador que cuestionó su sorpresiva abdicación, en febrero de 2013 Fuente: Archivo
Elisabetta Piqué
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21 de septiembre de 2018  

ROMA.- Benedicto XVI volvió ayer a ser noticia. Reflejo del denso clima que se respira en ambientes eclesiásticos desde la declaración de un exnuncio que acusó al papa Francisco de encubrir a un cardenal abusador y reclamó su renuncia, se filtraron a la prensa dos cartas escritas por Benedicto XVI en noviembre de 2017 a un cardenal alemán.

En ellas, cuyos extractos fueron publicados por el diario alemán Bild y por The New York Times, Benedicto XVI defiende su decisión de renunciar y parece retar a su destinatario, Walter Brandmuller, un cardenal alemán ultraconservador, conocido por ser uno de los más críticos de Francisco.

Junto a otros tres purpurados, Brandmuller fue autor, en septiembre de 2016, de una carta en la que le pedía al Papa aclarar algunas "dudas" sobre la apertura a los divorciados vueltos a casar presente en su exhortación apostólica, Amoris laetitia, sobre el amor en la familia, iniciativa que se consideró un primer ataque de un sector ultraconservador a la teología de Francisco.

En los extractos de una primera carta curiosamente salida a la luz ahora, Benedicto XVI aparece enojado por una entrevista en la que Brandmuller criticaba su dimisión y haber elegido ser un "papa emérito", publicada en el Frankfurter Allgemeine Zeitung en octubre de 2017.

"Eminencia, usted dijo que con 'papa emérito' yo había creado una figura que no existía en la historia de la Iglesia. Usted sabe muy bien, naturalmente, que hay papas que han abdicado, aunque raramente. ¿Qué eran después? ¿Papas eméritos? ¿O qué?", escribió Joseph Ratzinger, que recordó que Pío XII, que temía ser capturado por los nazis, preparó su renuncia.

"Como usted sabe, Pío XII había preparado una declaración en caso de que los nazis lo arrestaran, que (decía) que desde el momento del arresto no iba a ser más papa, sino de nuevo cardenal", agregó el papa emérito, de 91 años. "En mi caso no hubiera sido simple volver a ser cardenal. En ese caso habría quedado constantemente expuesto a los medios como lo está un cardenal, y aún más porque la gente habría visto en mí el último papa. Y esto hubiera podido tener consecuencias difíciles, especialmente en el contexto de la situación actual".

"Con el 'papa emérito' traté de crear una situación en la cual yo soy totalmente inaccesible a los medios y en la que es completamente claro que hay solo un papa", añadió. "Si usted conoce una manera mejor [que la renuncia] y cree poder condenar la que elegí, le ruego que me lo diga". Si no, "mejor recemos, como hizo al final de su carta, para que el Señor venga a ayudar a Su Iglesia", concluyó Ratzinger.

En una segunda carta a Brandmuller, Benedicto XVI advierte de los peligros implícitos en la "rabia" manifestada por algunos de sus más firmes sostenedores. "Puedo comprender muy bien el profundo dolor que el final de mi pontificado les causó a usted y a muchos otros. Pero para algunos -y me parece que para usted también-, el dolor se ha convertido en una rabia que ya no solo tiene que ver con la renuncia, sino con mi persona y todo mi pontificado", disparó el papa emérito.

"De esta manera, el propio pontificado está siendo desvalorizado y mezclado con la tristeza sobre la situación de la Iglesia de hoy", lamentó.

La filtración de estas dos cartas a pocas semanas de la explosiva carta del exnuncio Carlo Maria Viganó pareció parte de un nuevo ataque al papa argentino de parte de esa ruidosa minoría que, creando confusión y queriendo involucrar a su predecesor en maniobras oscuras, intenta deslegitimarlo.

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