Suscriptor digital

El Presidente, lejos de la euforia y en busca del apoyo internacional

Fernando Laborda
Fernando Laborda LA NACION
(0)
21 de septiembre de 2018  

Lejos de la euforia, pero con la serena convicción de que lo peor de la tormenta habría pasado. Esa es la percepción que se transmite en el Gobierno, luego de una semana signada por el alivio financiero que trajeron las bajas del dólar y del riesgo país, y por las complicaciones judiciales que sufre Cristina Fernández de Kirchner.

No hay nada para festejar, porque las consecuencias de la tormenta se harán sentir por mucho tiempo. Basta leer las previsiones del presupuesto 2019, empezando por la fuerte caída del consumo estimada. Sin embargo, en el Gobierno ven motivos para ser optimistas.

Una conjunción de expectativas favorables vivió el mercado financiero: las probabilidades de que el presupuesto con déficit primario cero pueda avanzar en el Congreso, la fuerte creencia de que el FMI respaldará el nuevo plan de financiamiento con una ayuda extra y las menores probabilidades de que la figura más temida por los inversores pueda emerger con éxito en el escenario electoral del año próximo.

El desplome del dólar desde 40,5 hasta 39 pesos en los últimos días puede explicarse por un mayor ingreso de divisas de inversores, sobre todo externos, que advierten la posibilidad de un escenario más amigable para la moneda local. La exitosa colocación de letras capitalizables (Lecap) por el Tesoro, a tasas del 43 al 50%, es un indicador de que la codicia empieza a vencer al miedo. Pero también el posible reflejo de una nueva bicicleta financiera.

No faltan analistas económicos que observan la situación con desconfianza. Son quienes manifiestan dudas sobre la capacidad de pago del Estado argentino hacia el futuro. Son aquellos que se preguntan con qué recursos se hará frente a los compromisos de la deuda pública durante el próximo gobierno, si el FMI adelanta en 2019 cuatro de los seis desembolsos que estaban previstos para los años 2020 y 2021.

Durante su informe de ayer ante los diputados, Nicolás Dujovne buscó evacuar cualquier duda sobre esa capacidad de pago. Afirmó que la Argentina no planea ningún megacanje ni reestructuración de deuda, pese a que un artículo del proyecto de presupuesto 2019 autorizaría al Poder Ejecutivo a reestructurar deuda a través de su "consolidación, conversión o renegociación", en función de "las condiciones imperantes del mercado financiero". También desechó la posibilidad de retornar a un régimen de convertibilidad, como había insinuado un asesor de Donald Trump. "Son comentarios particulares del Tesoro de Estados Unidos", dijo. Aunque ese rumor haya provocado cierto desconcierto, algunos inversores no dejan de ver como un dato alentador que el gobierno más poderoso del mundo al menos se ocupe de la Argentina.

Consciente de que el mundo le sonríe más que muchos de sus compatriotas, Mauricio Macri aprovechará su viaje del lunes y el martes próximos a Nueva York, donde asistirá a la Asamblea de la ONU, para transmitir a inversores y medios especializados en economía su optimismo en que, en el segundo trimestre de 2019, el país retomará la senda del crecimiento.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?