Con 20 años, ya renunció a la vida corporativa, emprendió, fracasó y siguió

Micaela Iglesias, la "emprendedora serial" que terminó la secundaria hace dos años
Micaela Iglesias, la "emprendedora serial" que terminó la secundaria hace dos años Fuente: LA NACION - Crédito: Emiliano Lasalvia
Sofía Terrile
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21 de septiembre de 2018  • 12:02

Tiene 20 años y ya pasó por la vida corporativa, renunció y descubrió el camino para ser su propia jefa. Con ayuda de sus padres, también emprendedores, Micaela Iglesias armó un emprendimiento de accesorios, Namika, y otro de clases de idiomas online, Auladaf.

En el encuentro de la Young Entrepeneurs Alliance ( YEA ), en el marco del G20 , Iglesias se subió al escenario para hablar de su historia de emprendedurismo. "Soy una emprendedora serial", se presentó. Pero antes de comenzar sus negocios con ayuda de sus padres, pasó por la vida corporativa.

Fue pasante de una multinacional y allí descubrió lo que, a su juicio, es la triste vida corporativa. "Las grandes compañías tienen una estructura que hace a la gente triste. La gente trabaja como robots y eso no era para mí", dijo. "Si querés cambiar el mundo, tenés que seguir tu propia visión. Necesitás salir del edificio donde estás, ir al ver el mundo", siguió.

Cuando entendió que tenía más dolores que ganancias por su vida corporativa, encontró su "medicina": emprender. Su primer proyecto, Auladaf, es una plataforma para aprender idiomas online orientada a chicos y chicas en edad escolar. Pero no funcionó: "Mis clientes no eran lo suficientemente grandes para pagar una lección en línea. Sus padres me estaban pagando, pero no se sentían seguros", resaltó.

También fundó Namika, un negocio de producción e importación de accesorios que funciona con el modelo de venta directa y revendedoras. Iglesias asegura que ya construyó una comunidad de 300 mujeres que están en el proceso de comercialización de sus productos.

Dejó un consejo para emprender: centrar el modelo de negocios en el cliente. Para eso, dijo, primero hay que investigar y desubrirlo. "A mí me importaba lo que ellos hacían en su tiempo libre, lo que les gustaba", subrayó.

Si ya se definió el target, se puede ir al siguiente paso: la validación del cliente. Luego, recomendó volver al primer paso para poder ejecutar la investigación. El paso final es construir la compañía.

Cerró con una clave más: "La educación no es solamente ir a la universidad y al colegio. También es el networking y escuchar al cliente", concluyó.

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